He andado mucho bajo la lluvia
para pensar en cosas tontas:
porqué el amor se muere;
y lo de no soportar a quien se quiere.
Y todavía aquello de querer una cosa y su contrario.
Y había truenos,
ríos que corrían desbocados,
viento en ráfagas...
Truenos, ríos, viento.
Que estaban en mi cabeza.
Dentro de ella.
Y no sé si el agua me resbalaba por la frente
o por el cerebro.
Y al final ha dejado de llover fuera.
Pero no ha salido el sol, ni la luna, ni estrellas,
ni gente.
Ni lo que estaba dentro.
La lluvia interior.
Maravilloso, tal parece que leo lo que ya he sentido... Y se acerca la lluvia de invierno en el Líbano, habrá que buscar refugio o prepararse para otra lluvia interior.
ResponderEliminarSaludos.