-"¿Tú no duermes nunca?
(Stieg Larsson).
-"¿Tú no duermes nunca?
(Stieg Larsson).
"-Entonces no podré explicarte la magia del libro de Flatey, chico, del mismo modo que no podría describirle un cuadro de Rembrandt a un viejo mendigo ciego, una magnífica ópera de Wagner a un prestamista que hace oídos sordos a cualquier lamento, o la sensualidad de una joven prostituta marroquí a un eunuco carente de hombría".
(Viktor Arnar Ingólfsson).
"Lo bueno de esta mujer es su carácter bonachón. Lo supo en cuanto la vio de pie al lado de los parquímetros. Lo notó en el plácido aspecto de su abdomen. Tratando con mujeres, uno tropieza una y otra vez, porque ellas quieren cosas diferentes, son de una raza distinta. O bien ceden, como una planta, o raspan, como una piedra. En todo el mundo vegetal no hay nada tan agradable como una mujer de buen corazón".
(John Updike).
"Los amigos de la escuela o de la universidad, los amantes, los colegas del trabajo, era incontable la gente que había perdido de vista".
(Peter Robinson).
"-Quizás debería retirarme -dijo".
(Stieg Larsson)
"Sentado en su coche, seguía las idas y venidas de los clientes por la puerta de la galería comercial, preguntándose por qué un número tan grande de ellos tenía el pelo morado. No solamente las señoras mayores con bastón o deambulador, que lucían un peinado con reflejos rosados, sino también los adolescentes con la cabellera fluorescente. Debía de ser la moda en el barrio".
(Lilja Sigurdardóttir).