Lo de siempre: Israel comete un crimen más.
Algunos se escandalizan porque “esta vez” se trata de un convoy humanitario, con europeos incluidos, con españoles incluidos, en aguas internacionales, utilizando una “fuerza desproporcionada”…vamos, intolerable.
Se escandalizan porque no se acuerdan de las innumerables veces que Israel ha asesinado civiles, ha atacado premeditadamente convoyes humanitarios, ambulancias, periodistas, instalaciones de la ONU. Se escandalizan como si fuera la primera vez que Israel se pasa por sus pretenciosas partes el derecho internacional, la justicia, la humanidad, la ética, la democracia y, sobre todo, la dignidad de la que carecen, que no hay que confundir la chulería con la dignidad, ni hacerse el digno con ser digno, ni la impunidad con la justicia, ni las mentiras con la razón.
Desgraciadamente, son así.
El problema es que el mundo les deje ser así, que los gobiernos apoyen sus crímenes, que lo consideren un país democrático, que sea miembro de una ONU a la que nunca ha respetado, que se les financie económicamente, que se les dé un barniz de estado “normal”, que se les permita seguir con un régimen de apartheid, racista y violento; y que además se busquen excusas a su barbarie y justificaciones a lo injustificable. Que, por ellos, se llegue a confundir ni más ni menos la agresión con el derecho a defenderse.
Veamos los hechos y la reacción de cada parte inplicada en el crimen israelí de esta semana (o más bien, en uno de los crímenes de esta semana porque ayer mataron a 9 palestinos y a todo el mundo le ha dado igual). Se trata de una película de horror y los personajes son los de siempre. Lo que ha pasado es muy claro: unidades especiales del ejército sionista interceptan una flota de barcos cargada de víveres y medicamentos destinados a Gaza, donde más de un millón y medio de personas viven en un gueto, hacinadas, encerradas, sometidas a bloqueo y embargo. En uno de los barcos se produce una lucha, un poco desigual, entre miembros de las delegaciones, que son civiles que recurren a palos o barras, y militares israelíes armados.
Las circunstancias son éstas: se trata de un ataque en aguas internacionales contra barcos civiles y en misión humanitaria además (a este delito se le conoce con el nombre de piratería).
Los barcos se dirigen a Gaza, no a Israel, puesto que Palestina es otro estado según dijo la ONU y sabemos todos, aunque esté ocupado, invadido, colonizado y bloqueado ilegalmente (Resolución 1860 de la ONU de enero de 2008, que exige la libre distribución de víveres, combustible y medicamentos en Gaza).
El ejército israelí mata a balazos a 9 -según ellos- civiles, en un acto que en español se llama asesinato.
Se hace con el control de la flotilla en esas mismas aguas internacionales y la lleva por la fuerza a Israel. A este acto se le denomina secuestro, y si no que lo diga el diccionario (Secuestrar: “tomar por las armas el mando de un vehículo, avión, barco, etc, reteniendo a la tripulación y pasaje”).
Encarcela a 480 personas en Israel, lo que también tiene el nombre de secuestro(“Retener indebidamente a una persona para exigir dinero por su rescate o para otros fines”).
Lo que les exige a estas personas es que firmen su “deportación”. Si fueran palestinos se estarían pudriendo en la cárcel.
Una pregunta estúpida: ¿Cómo se puede “deportar” de un país a alguien a quien se le ha obligado a entrar en ese país por la fuerza?
Vayamos ahora a los personajes de este engendro de película, de esta enésima parte de Rambo:
1. El protagonista, Israel, un mal actor especializado en películas de horror: primero ataca, agrede, mata; después miente: sólo se ha defendido –aunque se ha ido hasta las aguas internacionales para defenderse y ha matado a muchas personas para defenderse-; los que iban en el barco no eran una fuerza humanitaria sino unos terroristas armados que utilizaron la fuerza brutal –aunque entre ellos había un premio nobel de la paz, miembros de ONGs, pacifistas de multitud de países…y las armas que tenían eran canicas, palos, algún cuchillo…, o sea, lo que Bush llamaría “armas de destrucción masiva”.
Israel me recuerda al negro del chiste, aunque con menos gracia: llega un hombre a su casa y encuentra la puerta rota, sangre por todas partes y, al final, a los miembros de su familia masacrados y repartidos por las distintas habitaciones. En lo alto de la escalera aparece un negro gigante ensangrentado y con un hacha en la mano. Loco de ira, el hombre se abalanza sobre el asesino y empieza a darle golpes. Entonces el negro, llorando, le dice “Buaaaa, me pega porque soy negro”.
2. El juez, Estados Unidos: pensábamos que con Obama las cosas iban a cambiar en lo esencial pero sólo han cambiado en lo externo: ahora critican un poco las barbaridades de Israel pero le permiten que siga haciéndolas, y, al mismo tiempo, impiden que el resto del mundo se atreva a hacer algo. No es creíble que un país como Israel desobedezca de esa manera a su protector, al que lo financia económica y militarmente, al que le da carta blanca, al que le provee de una legalidad internacional, al que veta en la ONU todos los intentos de condenar su brutal política.
Estados Unidos se ha opuesto, de boquilla claro, a la construcción de nuevas viviendas para los colonos en los barrios árabes de Jerusalén, y ahora critica el ataque a la flotilla.
¿Van a hacer algo más? Me temo que no. Dicen que el lobby judío controla la política y los medios de comunicación estadounidenses. Estados Unidos es el único país con capacidad para establecer una paz justa en Palestina, pero es un juez parcial, lo que le quita toda legitimidad.
3. El resto de los personajes no son actores de carne y hueso, son marionetas:
-La ONU ha dicho que hay que ver, que esto no está bien, que hay que investigar lo que ha pasado. No ha condenado mucho porque Estados Unidos ha presionado para que el texto no ofenda al susceptible Israel. Ha hecho una condenilla con la boca pequeña que sólo ha servido para comprobar una vez más su falta de imparcialidad y de independencia y su incapacidad para hacer aplicar sus propias resoluciones.
-La marioneta Europa: tiene forma de papagayo neutral, repite las palabras de Estados Unidos pero un poquito más fuerte. Ha expresado “su más enérgica condena”, que es la frase preferida de los impotentes que quieren quedar bien. Ha exigido la repatriación de sus ciudadanos, pero nunca ha hablado de secuestro ni mucho menos ha amenazado con tomar medidas claras. No van a hacer nada más, igual que no hicieron nada cuando los matones del Mosad fueron al Golfo a hacer su sucio trabajo con pasaportes europeos.
-La marioneta España: es muy triste ver a Zapatero expresando “enérgicas condenas” mientras su patético ministro Moratinos no es capaz de defender a los 3 españoles de la flotilla. Han secuestrado a 3 de nuestros ciudadanos y todo lo que hace Moratinos es “intentar convencerles de que accedan a firmar la deportación, a fin de que puedan ser repatriados”. No va a hacer nada más pero ya es bastante para saber que, ante un secuestro de estado y si no pertenecemos a la Embajada, nuestro país va a poner por delante sus intereses políticos a la defensa de sus ciudadanos en el extranjero.
-El mundo árabe y musulmán: está dividido en 2: los que se oponen a Israel están en la lista estadounidense de los malos (Siria, Irán…); los otros, marionetas vendidas (Jordania, Egipto, todo el Golfo) se callan. Especialmente indigna es la actitud de Egipto que cierra su frontera con Palestina, colaborando así con el bloqueo ilegal de Israel y siendo cómplice de la dramática situación en el gueto. Ahora la han abierto un poco para evitar críticas.
-Palestina, igualmente dividida entre los “terroristas malos”, Hamas, con los que no hay ni que hablar, y los “moderados” del Fatah, vendidos asimismo a Estados Unidos, y que no han tenido ni la decencia de cortar las negociaciones con Israel. Corruptos, ineptos, agarrados a su ilusorio poder y a la promesa de controlar el trozo de Palestina que les van a dejar un día.
Pero en esta película hay 2 personajes inesperados que quizás puedan cambiar el previsible desenlace hollywoodense:
-Turquía: marioneta de Estados Unidos y por tanto aliado a Israel: deseoso de hacer méritos para entrar en la Unión Europea. Ha tenido un ataque de orgullo y son los únicos que están hablando claro y diciendo al mundo lo que realmente ha sucedido. No van a pasar de ahí, no van a cortar sus relaciones con Israel pero lo que hacen ahora es importante para salir de esta lógica absurda de impunidad mundial para Israel.
-La gente: es la única esperanza.
Los gobiernos, hipócritas e interesados, no van a liberar Palestina, no van a obligar a Israel a respetar los derechos humanos y la legalidad internacional; cada crimen de Israel que dejan pasar es una prueba de ello.
Israel no va a cambiar su actitud; al contrario, esa impunidad que se les da les hace crecer en su soberbia. No parecen ser conscientes de que sin Estados Unidos no son nada. No se sienten obligados , por tanto, a actuar como cualquier país democrático; y, desgraciadamente, ni la ONU ni los países poderosos les van a hacer cambiar. Israel es un país artificial, un polvorín, pero no, como pretenden en su hipócrita victimismo, porque esté rodeado de enemigos que pretenden aniquilarlo; es un polvorín interior porque no respeta ni a los palestinos, ni a nadie, porque su moral está degenerada.
Ojalá muchos barcos lleguen a Gaza para ayudar al millón y medio de presos de esa cárcel, que rompan ese bloqueo ilegal e inhumano, que demuestren a sus gobiernos que están hartos de que apoyen la injusticia en su nombre; que hagan ver a los israelíes que el respeto del mundo no se gana con la protección de Estados Unidos, ni con la fuerza, ni por un pasado lleno de sufrimientos. Y que ellos están muy lejos, lejísimos, de merecer ese respeto.
Ojalá la gente abra los ojos y cuando vaya al supermercado se niegue a comprar un kiwi israelí, simplemente para no participar en la opresión y porque ese kiwi está manchado de sangre.
04 junio 2010
02 junio 2010
Serie “El nacionalismo barato”: Spain is different.
Tanto criticar al nacionalismo barato, racista, excluyente, cateto, falseador de la historia y de la realidad, violento y, cuando no, justificador y protector de esa violencia, algunos se van a pensar que soy un españolazo radical del Vivaspaña, la bandera, el himno, la selección, somos los mejores y como aquí no se come en ningún lao, Cristobal Colón, el pastor lusitano Viriato, Santiago y cierra España, Don Pelayo, Aznar, el ejército y la Leticia con zeta.
Pues no, si alguien lo creía es que no ha leído bien, éstos y otros artículos anteriores en los que intentaba describir lo poco que me gusta y lo menos que me creo el españolismo cañí.
Pero como aún hay más que decir, la serie “El nacionalismo barato” continúa con algún texto dedicado a las miserias de España:
Quizás lo que une a todos los españoles, lo que compartimos, aunque sea a veces insconsciente o a nuestro pesar, son ciertas virtudes y defectos: cuando unos parientes franceses fueron por primera vez al País Vasco, desde su perspectiva objetiva puesto que ignorante de la realidad española actual, comprobaron complacidos que los vascos respondían a los tópicos de carácter que ellos tenían de los españoles, es decir, sintieron que esos vascos eran típicamente españoles, en lo bueno y en lo malo.
Tal vez sea esa la esencia de España, tal vez sea típicamente español no considerarse español.
El español tiene un sentido de superioridad que a lo mejor esconde otro de inferioridad.
Cuando el pesado Unamuno (¿fue él?) decía “que inventen ellos” lo que quería decir era “se creerán muy listos pero son unos gilipollas”. A los españoles no nos gustan los demás, ni siquiera nos gustamos nosotros. Todos los países son peores que el nuestro, todas las gastronomías, los climas, los estilos de vida, las mentalidades.
Sudacas, gabachos, yanquis, moros…
Nuestros vecinos no nos gustan, ni los franceses, ni los portugueses, mucho menos los marroquíes. Más allá, no nos gusta tampoco: alemanes, italianos, latinoamericanos, árabes…
Y más allá aún, no hay nada: son “esos países”, no sé, China, Canadá, Australia,…ni sabemos ni queremos saber, porque “como aquí no se vive en ningún sitio”.
Pero, ¿qué es “aquí”?
Esta mentalidad tan española no tiene límite y, lo mismo que se extiende por el mundo, lo hace también interiormente, hasta llegar la metástasis a todo lo que no sea mi pueblo, como mucho mi región, que pasa así automáticamente a ser mi nación y mi mundo y donde se hace el mejor café con leche de España y del mundo. Y por eso yo soy distinto y mejor que el vecino.
Por ejemplo, cuando los extremeños, gallegos, andaluces, salmantinos, burgaleses, etc llegaron en los años 50 y 60 al País Vasco fueron recibidos como invasores, como infraseres “muertos de hambre”, “coreanos” se les llamaba, “maquetos” (actualmente se dice “maketos”).
Estos inmigrantes consiguieron con su trabajo formar una familia, comprar una casa y una televisión y dar una educación a sus hijos; y al mismo tiempo convirtieron al País Vasco en una región rica y desarrollada. Pasaron la mayor parte de su vida allí pero siempre se les consideró “de fuera”. Incluso a sus hijos nacidos en el País vasco y para los que el pueblo de su padre era un lugar bastante extraño donde pasar los veranos de la infancia..
Algo muy similar ocurrió en Cataluña.
El nacionalismo vasco desprecia a esos “españoles”, sean de donde sean, incluso si son vascos. Desprecia al gallego (excepto modernamente, si es nacionalista gallego, que ideología obliga), al catalán, al andaluz, al castellano, al extremeño, mucho más a la vecina Cantabria (donde miles y miles de vascos no nacionalistas se han ido a vivir para que sus hijos puedan estudiar en español, porque en el País Vasco no se puede, por si no lo sabiáis). Y más aún desprecia al madrileño, culpable de todos sus males, de su legendaria opresión, del centralismo, la tortura, y casi de que ya no llueva como antes.
Quizás sea porque en el País Vasco tuvimos una larga dictadura franquista (exactamente igual que en el resto de España, sólo que nosotros y los catalanes ya éramos más ricos que los demás durante la dictadura y los empresarios eran franquistas y vascos a la vez); y después pasamos a una larga dictadura nacionalista, heredera en los métodos del franquismo, excluyente y llena de odio, tan oprimente que cualquier español que no haya vivido en el País Vasco simplemente no lo cree, le parece una exageración, no puede ser así.
Seguimos siendo más ricos y los empresarios ahora son nacionalistas.
Se trata de la dictadura del Partido Nacionalista Vasco, más conocido, sorprendentemente, por sus siglas en español, PNV. Ha durado 30 años, impune y sin resistencia gracias a sus sobrinos etarras; gracias también al miedo de los vascos no nacionalistas; gracias además a la ignorancia del resto de los españoles sobre lo que estaba ocurriendo en el País Vasco; y gracias, por último, a partidos como Izquierda Unida, que la ha apoyado siempre a cambio de unas tristes migajas políticas y de un salvoconducto contra la violencia etarra; y como el Psoe, que la toleró, la permitió y miró para otro lado, haciendo vana la muerte de muchos de sus miltantes, cambiando esa sangre, la dignidad y muchas otras cosas por el apoyo del PNV para poder gobernar España sin mayoría absoluta.
Pero este partido conservador y bienpensante, “democrático”, de gente de bien y católica, el Partido Nacionalista Vasco, se merece él solito un artículo sobre su glorioso pasado y sus valores humanos.
Porque de lo que trataban estas líneas era de que tal vez ser español sea todo esto.
Pues no, si alguien lo creía es que no ha leído bien, éstos y otros artículos anteriores en los que intentaba describir lo poco que me gusta y lo menos que me creo el españolismo cañí.
Pero como aún hay más que decir, la serie “El nacionalismo barato” continúa con algún texto dedicado a las miserias de España:
Quizás lo que une a todos los españoles, lo que compartimos, aunque sea a veces insconsciente o a nuestro pesar, son ciertas virtudes y defectos: cuando unos parientes franceses fueron por primera vez al País Vasco, desde su perspectiva objetiva puesto que ignorante de la realidad española actual, comprobaron complacidos que los vascos respondían a los tópicos de carácter que ellos tenían de los españoles, es decir, sintieron que esos vascos eran típicamente españoles, en lo bueno y en lo malo.
Tal vez sea esa la esencia de España, tal vez sea típicamente español no considerarse español.
El español tiene un sentido de superioridad que a lo mejor esconde otro de inferioridad.
Cuando el pesado Unamuno (¿fue él?) decía “que inventen ellos” lo que quería decir era “se creerán muy listos pero son unos gilipollas”. A los españoles no nos gustan los demás, ni siquiera nos gustamos nosotros. Todos los países son peores que el nuestro, todas las gastronomías, los climas, los estilos de vida, las mentalidades.
Sudacas, gabachos, yanquis, moros…
Nuestros vecinos no nos gustan, ni los franceses, ni los portugueses, mucho menos los marroquíes. Más allá, no nos gusta tampoco: alemanes, italianos, latinoamericanos, árabes…
Y más allá aún, no hay nada: son “esos países”, no sé, China, Canadá, Australia,…ni sabemos ni queremos saber, porque “como aquí no se vive en ningún sitio”.
Pero, ¿qué es “aquí”?
Esta mentalidad tan española no tiene límite y, lo mismo que se extiende por el mundo, lo hace también interiormente, hasta llegar la metástasis a todo lo que no sea mi pueblo, como mucho mi región, que pasa así automáticamente a ser mi nación y mi mundo y donde se hace el mejor café con leche de España y del mundo. Y por eso yo soy distinto y mejor que el vecino.
Por ejemplo, cuando los extremeños, gallegos, andaluces, salmantinos, burgaleses, etc llegaron en los años 50 y 60 al País Vasco fueron recibidos como invasores, como infraseres “muertos de hambre”, “coreanos” se les llamaba, “maquetos” (actualmente se dice “maketos”).
Estos inmigrantes consiguieron con su trabajo formar una familia, comprar una casa y una televisión y dar una educación a sus hijos; y al mismo tiempo convirtieron al País Vasco en una región rica y desarrollada. Pasaron la mayor parte de su vida allí pero siempre se les consideró “de fuera”. Incluso a sus hijos nacidos en el País vasco y para los que el pueblo de su padre era un lugar bastante extraño donde pasar los veranos de la infancia..
Algo muy similar ocurrió en Cataluña.
El nacionalismo vasco desprecia a esos “españoles”, sean de donde sean, incluso si son vascos. Desprecia al gallego (excepto modernamente, si es nacionalista gallego, que ideología obliga), al catalán, al andaluz, al castellano, al extremeño, mucho más a la vecina Cantabria (donde miles y miles de vascos no nacionalistas se han ido a vivir para que sus hijos puedan estudiar en español, porque en el País Vasco no se puede, por si no lo sabiáis). Y más aún desprecia al madrileño, culpable de todos sus males, de su legendaria opresión, del centralismo, la tortura, y casi de que ya no llueva como antes.
Quizás sea porque en el País Vasco tuvimos una larga dictadura franquista (exactamente igual que en el resto de España, sólo que nosotros y los catalanes ya éramos más ricos que los demás durante la dictadura y los empresarios eran franquistas y vascos a la vez); y después pasamos a una larga dictadura nacionalista, heredera en los métodos del franquismo, excluyente y llena de odio, tan oprimente que cualquier español que no haya vivido en el País Vasco simplemente no lo cree, le parece una exageración, no puede ser así.
Seguimos siendo más ricos y los empresarios ahora son nacionalistas.
Se trata de la dictadura del Partido Nacionalista Vasco, más conocido, sorprendentemente, por sus siglas en español, PNV. Ha durado 30 años, impune y sin resistencia gracias a sus sobrinos etarras; gracias también al miedo de los vascos no nacionalistas; gracias además a la ignorancia del resto de los españoles sobre lo que estaba ocurriendo en el País Vasco; y gracias, por último, a partidos como Izquierda Unida, que la ha apoyado siempre a cambio de unas tristes migajas políticas y de un salvoconducto contra la violencia etarra; y como el Psoe, que la toleró, la permitió y miró para otro lado, haciendo vana la muerte de muchos de sus miltantes, cambiando esa sangre, la dignidad y muchas otras cosas por el apoyo del PNV para poder gobernar España sin mayoría absoluta.
Pero este partido conservador y bienpensante, “democrático”, de gente de bien y católica, el Partido Nacionalista Vasco, se merece él solito un artículo sobre su glorioso pasado y sus valores humanos.
Porque de lo que trataban estas líneas era de que tal vez ser español sea todo esto.
31 mayo 2010
Campaña para reivindicar el nombre robado a los americanos.
No soy yo tal vez la persona más apropiada para tales luchas perdidas, puesto que soy europeo por geografía y, desde hace unos años, también por decreto.
¿Pero acaso a un argentino no le chirrían los oídos cuando escucha la expresión “los americanos” referida exclusivamente a los estadounidenses?
En la escuela estudiábamos que América era uno de los 5 continentes y que estaba formado por decenas de países.
Uno de ellos, sin embargo, robó el nombre a los otros, en un ejemplo perfecto de soberbia e imperialismo lingüístico.
“I like to live in America”, cantaban los portorriqueños inmigrantes en la película “West Side Story”. Y se quedaban tan anchos, como si Puerto Rico no fuera América también.
“Mamá, mamá, mi compañero es un cojón: me coge todo”.
Pues el país cojón se llamaba Estados Unidos de América” y, al contrario de los nuevos ricos que se ponen un “de” para aparentar nobleza de familia, éste se lo quitó. Y pasó a llamarse “América”. Y a callar.
Ya está el hurto tan extendido que todos decimos “los americanos” para hablar de la gente de uno de los muchos países del continente, uno más, concretamente el que está entre Méjico y Canadá.
Hasta uno de los pocos medios de comunicación objetivos que conozco, “Le Courrier International”, presenta las páginas referidas a Estados Unidos bajo el epígrafe de “América”; y las noticias del resto de los países de ese continente despojado hasta del nombre aparecen en el apartado de “Las Américas”.
Lucha perdida, como decía al principio.
Pero no cuesta tanto no participar en el expolio; hay muchas posibilidades para designar a ese país: Estados Unidos; Yanquilandia si eres un primario; USA si eres cosmopolita, o “The States” si eres un “cooool”.
“Americano” son 5 sílabas y “estadounidense” 6, tampoco es tanto, hombre.
Para mí es una cuestión de principios: un país le ha quitado el nombre a otros 40.
Y resulta muy simbólico. No sé si a ellos les importa. A mí, sí.
¿Pero acaso a un argentino no le chirrían los oídos cuando escucha la expresión “los americanos” referida exclusivamente a los estadounidenses?
En la escuela estudiábamos que América era uno de los 5 continentes y que estaba formado por decenas de países.
Uno de ellos, sin embargo, robó el nombre a los otros, en un ejemplo perfecto de soberbia e imperialismo lingüístico.
“I like to live in America”, cantaban los portorriqueños inmigrantes en la película “West Side Story”. Y se quedaban tan anchos, como si Puerto Rico no fuera América también.
“Mamá, mamá, mi compañero es un cojón: me coge todo”.
Pues el país cojón se llamaba Estados Unidos de América” y, al contrario de los nuevos ricos que se ponen un “de” para aparentar nobleza de familia, éste se lo quitó. Y pasó a llamarse “América”. Y a callar.
Ya está el hurto tan extendido que todos decimos “los americanos” para hablar de la gente de uno de los muchos países del continente, uno más, concretamente el que está entre Méjico y Canadá.
Hasta uno de los pocos medios de comunicación objetivos que conozco, “Le Courrier International”, presenta las páginas referidas a Estados Unidos bajo el epígrafe de “América”; y las noticias del resto de los países de ese continente despojado hasta del nombre aparecen en el apartado de “Las Américas”.
Lucha perdida, como decía al principio.
Pero no cuesta tanto no participar en el expolio; hay muchas posibilidades para designar a ese país: Estados Unidos; Yanquilandia si eres un primario; USA si eres cosmopolita, o “The States” si eres un “cooool”.
“Americano” son 5 sílabas y “estadounidense” 6, tampoco es tanto, hombre.
Para mí es una cuestión de principios: un país le ha quitado el nombre a otros 40.
Y resulta muy simbólico. No sé si a ellos les importa. A mí, sí.
26 mayo 2010
La que se sienta delante.
Tenemos una Academia Española de la Lengua caduca, somnolienta, sin influencia en el uso de la lengua y, lo que es aún peor, sin ningún criterio coherente ante los “ataques” que sufre el español, ya vengan éstos del inglés, de las nuevas tecnologías o de las clases políticas y periodísticas.
Son unos señores apoltronados y puestos a dedo cada vez con más dudoso mérito, sin capacidad de reacción y sin ganas de “fijar, limpiar y dar esplendor” a nada que no sea sus acomodados culos.
Que la Academia, opaca y con tan poca energía y autoridad, no sea escuchada por el pueblo llano es normal. Pero que las instituciones políticas y culturales destrocen la lengua a golpe de decreto y de tontería políticamente correcta, eso ya es más sorprendente:
Leo las bases de un “Concurso de Traslados de Profesores” del Instituto Cervantes, ente público encargado de difundir la lengua y la cultura española e hispanoamericana y donde unos cuantos se lucran sin ánimo…(o que no tiene ánimo de lucro, algo así, nunca me acuerdo de las palabras exactas), y encargado sobre todo de darle trabajillos inauguradores al príncipe Felipe; leo, digo, que la tal Convocatoria aparece firmada por “La Presidenta de la Comisión de Valoración”. Con 2 ovarios.
En mi humilde, discutible y viciada opinión “paridad” viene de “parida”. Creo que la “discriminación positiva” es un absurdo en su adjetivo porque no hay discriminaciones positivas; son discriminaciones para los demás, para los que no se ven beneficiados con un cargo por una circunstancia que nada tiene que ver ni con ese cargo ni con la capacidad del candidato. Que tenga que haber, porque sí, un 50% de ministras es tan ridículo como si un equipo de fútbol tuviera que tener la mitad de obesos, con el pretexto de que están discriminados en la vida social y deportiva, y para favorecer una falsa igualdad de oportunidades (con la dificultad añadida de que el 50% de 11 es cinco y medio).
En un equipo de fútbol profesional tienen que jugar los mejores. Y en la política debería ser así también, que no lo es. Y si los ministros son hombres o mujeres no es relevante, excepto para su vida privada.
Mejor sería que pensaran otra manera en que las mujeres pudieran medrar en el oscuro submundo de los partidos políticos y que llegaran así espontáneamente a ser ministras; evitándonos de paso el bochornoso espectáculo pseudo-igualitario.
No creo que se fomente la igualdad de esa manera; más bien lo contrario: se provoca que la gente piense cuando ve a una ministra que lo es, principalmente, por ser mujer. Y desde luego hay casos evidentes en el gobierno actual.
Si alguien confunde mis palabras con machismo “unga-unga”, del primitivo, pues será que no lo ha leído bien o que me he explicado mal. Lo que a mi me gustaría es que en España hubiera ministros honestos, capaces y merecedores de ese puesto, y el sexo de esa persona no debería ser un mérito. Pretender que así mejora la condición de la mujer es falso: enchufar a alguien por ser primo de, amigo de, o mujer, no crea más que rechazo y desconfianza entre la gente.
Pero volvamos a la “Presidenta”: los adjetivos –y las profesiones son adjetivos en origen aunque estén sustantivados- tienen en la lengua española unas normas claras en cuanto al género y al número. Los hay “-o masculino/-a femenino, como camarero y camarera.
Los hay que terminan en “-r”, como “traductor”, y el femenino también coge una “-a”, traductora.
Los que terminan en “-e”, y también en algunas consonantes como “-l, -d, -z”, etc, son iguales en masculino y femenino; dicho de otra manera, la terminación “-e” no es masculina sino masculina y femenina, y por lo tanto decimos el gerente y la gerente, y no hay “gerentas”, de momento. Por eso mismo mi hermana no está “trista” sino “triste”, igual que yo, cuando ve las barbaridades lingüísticas que se cometen en nombre de un feminismo burdo.
Yo pensaba que esto se estudiaba en la escuela.
Es cierto que ya desde hace muchísimos años (La Regenta) existe la tendencia a ponerle una “-a” incorrecta al femenino de ciertas profesiones: dependienta, oficiala, jueza, jefa, …
Se trata de vulgarismos.
“Presidenta” es otro vulgarismo, una incorrección, un mal uso de las normas de adjetivación del español, por mucho que lo digan altos cargos de una Institución que debería cuidar la lengua que difunde y no organizar, por ejemplo, cursos “on-line”, yeah, o producir “spots” publicitarios.
Y “presidenta” es un vulgarismo vulgar aunque el Psoe diga que no, confundiendo churras con merinas y política con lengua.
Y aunque la Academia no tenga nada que decir al respecto públicamente y entre siesta y siesta, lo único que hay, -en mi opinión, demasiados-, son “presidentes”, sean hombres o mujeres, con o sin paridad, y sean buenos o malos presidentes.
Por cierto, hay otras profesiones que terminan en “-ista” en ambos géneros, pero hasta ahora ningún machote se ha sentido discriminado por una terminación tan aparentemente femenina y ha decidido que él es un artisto y un futbolisto y un taxisto. Pero todo llegará, que en los ministerios hay mucho chupatintos y mucho soplapollos y mucho hipócrito. Aunque ahora que lo pienso sí que existe algún diseñador, homosexual, que se autodenomina “modisto”.
Y no sé por qué, me he acordado de este chiste:
-“Oiga, perdone, ¿es usted miembro o miembra de la Real Academia Española de la Lengua?
-“¿Yo?, hombre, no…pero como si lo seriese”.
Son unos señores apoltronados y puestos a dedo cada vez con más dudoso mérito, sin capacidad de reacción y sin ganas de “fijar, limpiar y dar esplendor” a nada que no sea sus acomodados culos.
Que la Academia, opaca y con tan poca energía y autoridad, no sea escuchada por el pueblo llano es normal. Pero que las instituciones políticas y culturales destrocen la lengua a golpe de decreto y de tontería políticamente correcta, eso ya es más sorprendente:
Leo las bases de un “Concurso de Traslados de Profesores” del Instituto Cervantes, ente público encargado de difundir la lengua y la cultura española e hispanoamericana y donde unos cuantos se lucran sin ánimo…(o que no tiene ánimo de lucro, algo así, nunca me acuerdo de las palabras exactas), y encargado sobre todo de darle trabajillos inauguradores al príncipe Felipe; leo, digo, que la tal Convocatoria aparece firmada por “La Presidenta de la Comisión de Valoración”. Con 2 ovarios.
En mi humilde, discutible y viciada opinión “paridad” viene de “parida”. Creo que la “discriminación positiva” es un absurdo en su adjetivo porque no hay discriminaciones positivas; son discriminaciones para los demás, para los que no se ven beneficiados con un cargo por una circunstancia que nada tiene que ver ni con ese cargo ni con la capacidad del candidato. Que tenga que haber, porque sí, un 50% de ministras es tan ridículo como si un equipo de fútbol tuviera que tener la mitad de obesos, con el pretexto de que están discriminados en la vida social y deportiva, y para favorecer una falsa igualdad de oportunidades (con la dificultad añadida de que el 50% de 11 es cinco y medio).
En un equipo de fútbol profesional tienen que jugar los mejores. Y en la política debería ser así también, que no lo es. Y si los ministros son hombres o mujeres no es relevante, excepto para su vida privada.
Mejor sería que pensaran otra manera en que las mujeres pudieran medrar en el oscuro submundo de los partidos políticos y que llegaran así espontáneamente a ser ministras; evitándonos de paso el bochornoso espectáculo pseudo-igualitario.
No creo que se fomente la igualdad de esa manera; más bien lo contrario: se provoca que la gente piense cuando ve a una ministra que lo es, principalmente, por ser mujer. Y desde luego hay casos evidentes en el gobierno actual.
Si alguien confunde mis palabras con machismo “unga-unga”, del primitivo, pues será que no lo ha leído bien o que me he explicado mal. Lo que a mi me gustaría es que en España hubiera ministros honestos, capaces y merecedores de ese puesto, y el sexo de esa persona no debería ser un mérito. Pretender que así mejora la condición de la mujer es falso: enchufar a alguien por ser primo de, amigo de, o mujer, no crea más que rechazo y desconfianza entre la gente.
Pero volvamos a la “Presidenta”: los adjetivos –y las profesiones son adjetivos en origen aunque estén sustantivados- tienen en la lengua española unas normas claras en cuanto al género y al número. Los hay “-o masculino/-a femenino, como camarero y camarera.
Los hay que terminan en “-r”, como “traductor”, y el femenino también coge una “-a”, traductora.
Los que terminan en “-e”, y también en algunas consonantes como “-l, -d, -z”, etc, son iguales en masculino y femenino; dicho de otra manera, la terminación “-e” no es masculina sino masculina y femenina, y por lo tanto decimos el gerente y la gerente, y no hay “gerentas”, de momento. Por eso mismo mi hermana no está “trista” sino “triste”, igual que yo, cuando ve las barbaridades lingüísticas que se cometen en nombre de un feminismo burdo.
Yo pensaba que esto se estudiaba en la escuela.
Es cierto que ya desde hace muchísimos años (La Regenta) existe la tendencia a ponerle una “-a” incorrecta al femenino de ciertas profesiones: dependienta, oficiala, jueza, jefa, …
Se trata de vulgarismos.
“Presidenta” es otro vulgarismo, una incorrección, un mal uso de las normas de adjetivación del español, por mucho que lo digan altos cargos de una Institución que debería cuidar la lengua que difunde y no organizar, por ejemplo, cursos “on-line”, yeah, o producir “spots” publicitarios.
Y “presidenta” es un vulgarismo vulgar aunque el Psoe diga que no, confundiendo churras con merinas y política con lengua.
Y aunque la Academia no tenga nada que decir al respecto públicamente y entre siesta y siesta, lo único que hay, -en mi opinión, demasiados-, son “presidentes”, sean hombres o mujeres, con o sin paridad, y sean buenos o malos presidentes.
Por cierto, hay otras profesiones que terminan en “-ista” en ambos géneros, pero hasta ahora ningún machote se ha sentido discriminado por una terminación tan aparentemente femenina y ha decidido que él es un artisto y un futbolisto y un taxisto. Pero todo llegará, que en los ministerios hay mucho chupatintos y mucho soplapollos y mucho hipócrito. Aunque ahora que lo pienso sí que existe algún diseñador, homosexual, que se autodenomina “modisto”.
Y no sé por qué, me he acordado de este chiste:
-“Oiga, perdone, ¿es usted miembro o miembra de la Real Academia Española de la Lengua?
-“¿Yo?, hombre, no…pero como si lo seriese”.
24 mayo 2010
Las fases de los emigrantes.
Cuando un país recibe inmigración en masa, el impacto en el país y en los inmigrantes va variando con el tiempo:En una primera fase los recién venidos intentan pasar desapercibidos, hacen los trabajos más desagradecidos y con las peores condiciones, se agrupan en guetos y apenas influyen nada en el carácter del país de acogida. Las 2 culturas casi no se mezclan y las parejas “mixtas” son escasas.
Posteriormente, parte de los inmigrantes comienza a mejorar su estatus, tienen algunas posesiones, empiezan a mezclarse poco a poco en la población local, se van convirtiendo en “clientes”, en objetivo de bancos, comercios, etc. Organizan sitios de reunión, bares, conciertos,…puesto que empiezan a disfrutar de su tiempo libre y añoran aspectos de su cultura que desean reproducir. Es el caso de las discotecas africanas de Lisboa. Es la fase en la que se encuentra asimismo España.
En la 3ª fase, se ha producido la asimilación al país de parte de los inmigrantes, pero, al mismo tiempo, la reivindicación de la cultura propia. Algunos sectores de la población originaria ven estos anhelos como un ataque al carácter del país, un peligro de pérdida de identidad, una invasión cultural. Como en Francia, con su Frente Nacional de Le Pen, con sus polémicas sobre el pañuelo musulmán, con su debate sobre la identidad francesa. Pero también con influencia socio-política y cultural de la inmigración: los más famosos humoristas franceses en la actualidad son de origen argelino, marroquí, africano: Gad el Maleh, Djamel, Elie Semoun, Omar y Fred, etc. También algunos actores, como el protagonista de “Taxi”, la película más taquillera del cine francés. Por no hablar de los ídolos deportivos: Zidane, Ben Arfa, Benzema…
La juventud francesa imita la manera de hablar de los barrios deprimidos de mayoría inmigrante, se introducen palabras del árabe en el francés coloquial, como “Tubib” (médico), “Kleb” (perro). Aparecen los primeros políticos surgidos de la 2ª ó 3ª generación de esa inmigración.
La sociedad se divide entre los que consideran que Francia es una cultura, un carácter y una serie de tradiciones inmutables que cualquiera que venga tiene que aceptar y asimilarse a ellas; y los que creen que Francia es precisamente esa mezcla de culturas y tradiciones.
Ya veremos cuál es la 4ª fase.
En España estamos en la 2ª, aunque comienzan a entreverse los graves problemas que se darán entre esas visiones opuestas, la conservadora y la de la aceptación de la nueva realidad.
Sorprendentemente, Líbano sigue en la 1ª fase a pesar de que la inmigración es más antigua que en España: hay cientos de miles de mujeres srilanquesas, filipinas, etíopes (servicio doméstico) y de hombres egipcios (porteros), sirios (obreros de la construcción), africanos (limpieza), de India, Bangladesh, Pakistán (limpieza pública)…pero apenas influyen en nada a la sociedad libanesa. Se les considera mano de obra barata, los casos de abusos, explotación y esclavitud son muy frecuentes, y a ningún libanés se le ocurre interesarse por la música, la cultura o las tradiciones de esos países.
Sin embargo hay algunos detalles que indican un ligero avance hacia la 2ª fase: las tiendas y supermercados especializados en comidas orientales (aunque en general pertenezcan a libaneses; pero al menos los inmigrantes han pasado al estatus de “clientes”); el apartado de este tipo de comida en los supermercados. Las oficinas de envío de dinero y acceso telefónico para los inmigrantes.
El barrio de Bourgh Hammoud, armenio, se ha convertido los domingos en el centro de reunión multicultural de los inmigrantes. La calles se llenan de indios, paquistaníes, sudaneses, sirios, filipinas, etíopes…hay supermercados, restaurantes, cafés, tiendas, hasta iglesias dirigidas a ellos, donde raramente entran los libaneses, si no es un tipo que busca las relaciones con las “sirvientas” (sexuales o sentimentales). Porque en la parte más humilde de la sociedad comienzan a darse muchas parejas “mixtas”: libaneses humildes atraídos por la facilidad de iniciar una relación con una extranjera, sin dotes ni problemas familiares, sociales, religiosos, quizá con menos tabúes sexuales; ellas, a cambio, consiguen una estabilidad y una legalidad ante Líbano y sus autoridades.
Alguna ONG comienza a preocuparse por la situación de estos trabajadores.
Por eso, ver anunciado un concierto de música etíope en Beirut es algo importante en el camino de la normalización de la situación de muchos cientos de miles de personas ( y no hemos hablado del casi medio millón de palestinos hacinados en los campos de refugiados y cuya situación es aún peor).
Que el cantante Teddy Afro actúe en Beirut, aunque sea también organizado por un empresario libanés, significa tal vez un comienzo de la segunda fase.
Si a los sectores más fanáticos de la alta sociedad libanesa les parece fuera de lugar que sus sirvientes vayan a conciertos como las personas, en el mismo lugar que sus hijos escuchan sesiones de tecno-guarro, pues aún mejor.
Por cierto, tengo un canal etíope en la televisión desde que el pirata que controla el satélite decidió quitar la TVE-I y sustituirla por una cadena cristiana etíope, al darse cuenta de que en el barrio había menos españoles que etíopes. Aunque no perdí mucho con el cambio, tampoco gané nada porque la música etíope me parece un rollo –prefiero la de Mali, Burkina Faso, Senegal, Nigeria…-.
Pero me gusta que los etíopes puedan ir, un domingo, a escuchar a “la 1ª estrella etíope”.
21 mayo 2010
Timadores.
En Beirut la programación musical es algo desequilibrada: salvo excepciones como el día de la música y salvo los carísimos conciertos del verano o del “Music Hall”, se limitan a 3 tipos: los de música clásica, gratuitos, en iglesias; los de jazz, blues o música oriental en los pubs; y los de tecno que hay constantemente en el Forum.A éstos últimos los llamo conciertos por llamarles algo; en realidad son pinchadiscos (en inglés “diyeis”): música fácil, repetitiva hasta la nausea, “mezclada” por un técnico-artesano con ínfulas de artista.
En la publicidad estos pinchadiscos siempre resultan estar entre “los 10 mejores del mundo”. Me da la sensación de que hay al menos 10 ó 12 números 1 del mundo.
Pero yo he encontrado al verdadero, al number 1 de todos estos cuentistas; no hay discusión: su nombre lo demuestra, es una caracerización onomástica, es publicidad incluida en el nombre y apellido..¡vaya Timo!
19 mayo 2010
Serie: Encuestas anglosajonas: La influenza.
Ya sabéis que me encantan las encuestas y los estudios científicos de ésos que demuestran científicamente que si vas al supermercado desfallecido de hambre compras más cosas que si lo haces justo después de haberte comido un cochinillo entero y una barra de pan.
Que sea esto evidente y que cualquiera se dé cuenta de ello no importa mientras no esté demostrado científicamente por un equipo de investigadores de alguna prestigiosa universidad estadounidense de ésas a las que mandaban a los adolescentes pudientes españoles a estudiar el COU y sin tener ni jodía idea de inglés iban y lo aprobaban.
El método científico que utilizan me maravilla por su científica sencillez: se cogen 2 grupos de voluntarios de, digamos, 74 personas cada uno (respetando, eso sí, la paridad entre “afroamericanos”, mujeres, latinos y asiáticos); a un grupo se le tiene 3 días sin comer, y al otro se le atiborra de hamburguesas dobles con mostaza, tomatequechu y pepinillo. Y nada, se les suelta en el super…casi estoy viendo al equipo de científicos con sus batas blancas detrás de los voluntarios por el supermercado, discretamente, con las gafas en la punta de la nariz y una libretita de notas científicas: “oh, ah, ha cogido crema de arándanos”..
Después se cuenta lo que han comprado, se suma, se resta, se hacen cuentas y se publica en una revista científica, vamos a decir la “Food and Health Behavior Revue” o en la “Ectozooplasma”, que los nombres en griego quedan muy científicos.
Y por último la agencia Reuters resume malamente el estudio y lo traduce aún peor, y de esta manera llega a nuestras manos un artículo titulado: “Comer antes de hacer las compras reduce el riesgo de hipertensión”.
Sí, me encantan estos estudios, sobre todo los anglosajones, que son los más surrealistas y los que más morro tienen.
Hay una variante muy jugosa que es la de las encuestas de revistas para establecer la lista de los hombres más sexis DEL MUNDO o de las mujeres más elegantes.
El método también es muy bueno y de una sorprendente científico-sencillez: ya te dan ellos la lista de los candidatos, para ahorrarte trabajo y para que no se dispersen los votos y haya 7 millones de sexis con un voto cada uno. Y para que sean famosetes, que se trata de vender revistas, no vaya a ser que te dé por votar a tu vecina, que es muy elegante.
Claro, con estas premisas los resultados a veces te desencajan las mandíbulas de tanto de reír.
Y venga de reír.
Así la reina Sofía puede estar 4ª en la lista de “Los Españoles más Importantes de la Historia”. Y Fernando Alonso 3º.
O aparecer la mujer del príncipe Felipe entre las mejor vestidas del mundo.
Y Sean Connery el sexto más atractivo.
Aquí tengo una mamonada de éstas que no tiene desperdicio: es la lista de “Las 100 personas más Influyentes del Mundo” que propone la revista “Time”, que debe de ser muy buena porque está en inglés.
¿Qué se entiende por influyente?
¿Será Obama, el del Microsoft, Spielberg, el Papa?
Frío, frío.
La votación aún no ha terminado pero el tema es tan importante que nos dan un adelanto:
Atención…”Lady Gaga podría ser la persona más influyente del mundo”.
De momento está arrasando en la votación.
Yo, por lo pronto, me he quedado deprimido al sentir que estoy fuera del mundo, que soy un desgraciado, que la tal Lady Gaga me influye menos aún que un discurso de Benedicto XVI.
Pero peor ha sido saber que en 2º lugar está “la patinadora coreana Kim Yu-na, aunque muy por detrás de la artista”.
Otros “influyentes”: cuarta, Hillary Clinton, que ésa sí me influye en los intestinos; quinto, Nicolas Sarkozy, que me ha influido mucho en mi cambio de opinión, para peor, sobre los políticos franceses; novena, Sarah Palin, que me ha influido grandemente para hacerme ver que cualquiera puede ser gobernador en USA. Y también novena (sic), “la mismísima (otro sic) Michelle Obama”, que me influye un huevo.
¿Y por qué es tan influyente Lady Gaga? Igual es que todas las adolescentes se visten como ella, o que su musiquilla es imitada por doquier, a pesar de sonar a visto, repetido y vacío.
Pues no, hay algo más, que “Time” nos explica:
“No se tratan (sic) sólo de sus 2 Grammys, su vestuario de estilo glam-rock o sus peinados. Stephani Joanne Germanotta (sic) se ha hecho famosa por estar obsesionada por la fama” (sic).
Tristes tiempos.
Ahora que lo pienso,…sí, noto algo,…una influencia…aquí en la rabadilla.
Posdata actualizadora:
Han salido los resultados de la encuesta y resulta que al final la persona más influyente del mundo es Lula, presidente de Brasil.
Y después, más lógicamente, el presidente de la marca taiwanesa de ordenadores Acer (2), el jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, el almirante Mike Mullen (3), Obama (4) y la “presidenta” (sic) del Congreso yanqui, Nancy Pelosi (5).
Y otros como el director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el primer ministro japonés.
Es decir, los que controlan: empresarios, políticos.
Muy significativo que los militares de USA sean más influyentes que los políticos, pero no sorprendente en un país tan militarista y agresivo.
Qué pinta Lula antes que todo el grupo de depredadores, es un misterio para mí.
Pero lo que sí está claro es que la lista ha sido hecha bajo los efectos de sustancias alucinógenas o para hacernos reír: por ejemplo, aparece el primer ministro palestino, por dios, será una broma: no existe nadie menos influyente que un político palestino.
Y en el apartado de “héroes” que tanto les gusta a los estadounidenses están Clinton marido y el actor Ben Stiller, ambos por su heroica labor en Haití; el opositor oficial iraní Musavi, el futbolista Drogba, y la tenista Serena Williams.
Y después de recuperarme del ataque de hilaridad paso a la categoría de “artistas y celebridades”, que demuestra, una vez más, que los anglosajones confunden el mundo con “su mundo”: el humorista televisivo Conan O´Brien, la actriz Sandra Bullock, los británicos Ricky Gervais y Robert Pattison, Elton John, Prince, el “modisto” (sic) Marc Jacobs, la cantante Taylor Swift, los actores Ashton Kutcher y Neil Patrick Harris, y el jurado de una mierda llamada “American Idol”, Simon Cowell.
Aparte de los pasadísimos de moda Prince, Elton John y Sandra Bullock, ¿quién coño son los otros?
Y para terminar con más bromas, algunos personajillos de la lista de “pensadores”: la arquitecta anglo-iraní Zaha Hadid (más anglo que iraní, si es tan influyente), el consejero delegado de Apple, Steve Jobs, el expresidente de la Reserva Federal (de Estados Unidos, claro) Paul Volcker, y la “jueza” (sic) estadounidense de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor, miembro del Tribunal Supremo de EEUU.
Sólo falta Mickey Mouse.
Que sea esto evidente y que cualquiera se dé cuenta de ello no importa mientras no esté demostrado científicamente por un equipo de investigadores de alguna prestigiosa universidad estadounidense de ésas a las que mandaban a los adolescentes pudientes españoles a estudiar el COU y sin tener ni jodía idea de inglés iban y lo aprobaban.
El método científico que utilizan me maravilla por su científica sencillez: se cogen 2 grupos de voluntarios de, digamos, 74 personas cada uno (respetando, eso sí, la paridad entre “afroamericanos”, mujeres, latinos y asiáticos); a un grupo se le tiene 3 días sin comer, y al otro se le atiborra de hamburguesas dobles con mostaza, tomatequechu y pepinillo. Y nada, se les suelta en el super…casi estoy viendo al equipo de científicos con sus batas blancas detrás de los voluntarios por el supermercado, discretamente, con las gafas en la punta de la nariz y una libretita de notas científicas: “oh, ah, ha cogido crema de arándanos”..
Después se cuenta lo que han comprado, se suma, se resta, se hacen cuentas y se publica en una revista científica, vamos a decir la “Food and Health Behavior Revue” o en la “Ectozooplasma”, que los nombres en griego quedan muy científicos.
Y por último la agencia Reuters resume malamente el estudio y lo traduce aún peor, y de esta manera llega a nuestras manos un artículo titulado: “Comer antes de hacer las compras reduce el riesgo de hipertensión”.
Sí, me encantan estos estudios, sobre todo los anglosajones, que son los más surrealistas y los que más morro tienen.
Hay una variante muy jugosa que es la de las encuestas de revistas para establecer la lista de los hombres más sexis DEL MUNDO o de las mujeres más elegantes.
El método también es muy bueno y de una sorprendente científico-sencillez: ya te dan ellos la lista de los candidatos, para ahorrarte trabajo y para que no se dispersen los votos y haya 7 millones de sexis con un voto cada uno. Y para que sean famosetes, que se trata de vender revistas, no vaya a ser que te dé por votar a tu vecina, que es muy elegante.
Claro, con estas premisas los resultados a veces te desencajan las mandíbulas de tanto de reír.
Y venga de reír.
Así la reina Sofía puede estar 4ª en la lista de “Los Españoles más Importantes de la Historia”. Y Fernando Alonso 3º.
O aparecer la mujer del príncipe Felipe entre las mejor vestidas del mundo.
Y Sean Connery el sexto más atractivo.
Aquí tengo una mamonada de éstas que no tiene desperdicio: es la lista de “Las 100 personas más Influyentes del Mundo” que propone la revista “Time”, que debe de ser muy buena porque está en inglés.
¿Qué se entiende por influyente?
¿Será Obama, el del Microsoft, Spielberg, el Papa?
Frío, frío.
La votación aún no ha terminado pero el tema es tan importante que nos dan un adelanto:
Atención…”Lady Gaga podría ser la persona más influyente del mundo”.
De momento está arrasando en la votación.
Yo, por lo pronto, me he quedado deprimido al sentir que estoy fuera del mundo, que soy un desgraciado, que la tal Lady Gaga me influye menos aún que un discurso de Benedicto XVI.
Pero peor ha sido saber que en 2º lugar está “la patinadora coreana Kim Yu-na, aunque muy por detrás de la artista”.
Otros “influyentes”: cuarta, Hillary Clinton, que ésa sí me influye en los intestinos; quinto, Nicolas Sarkozy, que me ha influido mucho en mi cambio de opinión, para peor, sobre los políticos franceses; novena, Sarah Palin, que me ha influido grandemente para hacerme ver que cualquiera puede ser gobernador en USA. Y también novena (sic), “la mismísima (otro sic) Michelle Obama”, que me influye un huevo.
¿Y por qué es tan influyente Lady Gaga? Igual es que todas las adolescentes se visten como ella, o que su musiquilla es imitada por doquier, a pesar de sonar a visto, repetido y vacío.
Pues no, hay algo más, que “Time” nos explica:
“No se tratan (sic) sólo de sus 2 Grammys, su vestuario de estilo glam-rock o sus peinados. Stephani Joanne Germanotta (sic) se ha hecho famosa por estar obsesionada por la fama” (sic).
Tristes tiempos.
Ahora que lo pienso,…sí, noto algo,…una influencia…aquí en la rabadilla.
Posdata actualizadora:
Han salido los resultados de la encuesta y resulta que al final la persona más influyente del mundo es Lula, presidente de Brasil.
Y después, más lógicamente, el presidente de la marca taiwanesa de ordenadores Acer (2), el jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, el almirante Mike Mullen (3), Obama (4) y la “presidenta” (sic) del Congreso yanqui, Nancy Pelosi (5).
Y otros como el director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el primer ministro japonés.
Es decir, los que controlan: empresarios, políticos.
Muy significativo que los militares de USA sean más influyentes que los políticos, pero no sorprendente en un país tan militarista y agresivo.
Qué pinta Lula antes que todo el grupo de depredadores, es un misterio para mí.
Pero lo que sí está claro es que la lista ha sido hecha bajo los efectos de sustancias alucinógenas o para hacernos reír: por ejemplo, aparece el primer ministro palestino, por dios, será una broma: no existe nadie menos influyente que un político palestino.
Y en el apartado de “héroes” que tanto les gusta a los estadounidenses están Clinton marido y el actor Ben Stiller, ambos por su heroica labor en Haití; el opositor oficial iraní Musavi, el futbolista Drogba, y la tenista Serena Williams.
Y después de recuperarme del ataque de hilaridad paso a la categoría de “artistas y celebridades”, que demuestra, una vez más, que los anglosajones confunden el mundo con “su mundo”: el humorista televisivo Conan O´Brien, la actriz Sandra Bullock, los británicos Ricky Gervais y Robert Pattison, Elton John, Prince, el “modisto” (sic) Marc Jacobs, la cantante Taylor Swift, los actores Ashton Kutcher y Neil Patrick Harris, y el jurado de una mierda llamada “American Idol”, Simon Cowell.
Aparte de los pasadísimos de moda Prince, Elton John y Sandra Bullock, ¿quién coño son los otros?
Y para terminar con más bromas, algunos personajillos de la lista de “pensadores”: la arquitecta anglo-iraní Zaha Hadid (más anglo que iraní, si es tan influyente), el consejero delegado de Apple, Steve Jobs, el expresidente de la Reserva Federal (de Estados Unidos, claro) Paul Volcker, y la “jueza” (sic) estadounidense de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor, miembro del Tribunal Supremo de EEUU.
Sólo falta Mickey Mouse.
17 mayo 2010
14 mayo 2010
La fiesta por procuración.
Líbano es un país pequeño y a los libaneses, coleccionistas de otras nacionalidades, parece que no les bastara: muchos tienen un “segundo país”, porque allí viven sus familiares, porque lo han visitado, porque estudian su lengua, porque acabarán viviendo en él, o porque sí.
Por eso un libanés te pregunta: ¿Pero eres español-español?
Porque hay españoles-libaneses, franco-libaneses, venezolanos-libaneses, mexicanos-libaneses…y hasta yanquis-libaneses, que, a veces, como buenos conversos, son más yanquis que los yanquis-yanquis.
Sólo si entendemos esa mentalidad, unida a un carácter extravertido y festivo, podemos asimilar lo que pasa aquí cada 4 años: la fiesta del fútbol.
Es algo extraordinario, surrealista y muy bonito de ver y vivir: el país entero se moviliza en apoyo de unas u otras selecciones y el mundial se vive más que en alguno de los países participantes.
En este país el deporte rey es el baloncesto, con unos equipos poderosos en Asia y en el mundo árabe y con una selección que incluso ha participado en fases mundiales de campeonatos del mundo.
El fútbol es flojo. Así que ya puestos a identificarnos con otro país, mejor elegimos a los fuertes, de igual modo que en España en las ciudades donde no hay un equipo de primera la gente se hace del Madrí o del Barsa.
El ritual es el siguiente: 2 meses antes del mundial miles de coches, tiendas, balcones, colocan la bandera de su país favorito.
Ahora mismo falta un mes y al menos el 10% ó 15% de los coches ya las llevan.
Algunos listos llevan 2.
Montones de tiendas de todo tipo y puestos callejeros venden las banderas de casi todos los participantes, en tamaño pequeño, grande o extragrande.
Los países dominantes, con gran diferencia, son Brasil, Alemania e Italia.
Un segundo grupo lo forman países cercanos a la cultura libanesa, como Francia, y otros que están subiendo en los gustos locales, como Argentina o España.
Es curioso ver cada vez más coches con la bandera española: son quizá los de la colonia española, pero también de libaneses que estudian español o no.
Por último hay algún sufridor u original que sigue a Inglaterra, Estados Unidos, o incluso Australia, Croacia…
Cuando comienza el mundial es la fiesta: es verano, hace calor y los partidos se retransmiten y se ven en todos los bares y terrazas del país, desde las teles gigantes de plasma de los restaurantes pijos hasta las más pequeñas del último chiringuito de falafel.
Se vive el mundial con bullicio, con alegría, con rivalidad también, pero siempre con buen ambiente.
En los partidos trascendentes la gente aparece con banderas y la cara pintada, por ejemplo.de Alemania, como si el individuo en cuestión fuera de Dusseldorf y no de Saida.
Los goles se celebran a gritos y las victorias con procesiones de coches pitando por la ciudad.
Recuerdo 3 anécdotas, en realidad 2 anécdotas y 1 crimen:
Durante el último Campeonato de Europa la final la jugaba España y en una casa la veían un grupo de españoles no muy futboleros, que se alegraron de la victoria de España, pero no tanto como un vecino, libanés, que salió al balcón a tocar una trompeta y mientras desfilaba en el metro cuadrado gritaba “¡Españaaa!”.
Hace justo 4 años el Mundial fue un espectáculo en Beirut; viajé al final y vi la final Francia-Italia en una tasca de Madrid, donde la mayor parte de la gente ni siquiera miraba la tele: como no jugaba España el interés se había acabado.
Y me imaginé cómo estaría siendo en Beirut, con la mitad de la población convertida en italiana y la otra mitad en francesa.
Muy pocos días después empezó la invasión israelí: julio de 2006, bombardeo durante un mes, hasta arrasarlos, de muchos pueblos del sur y del barrio chiíta pobre de Beirut.
Destrucción de la mayor parte de las infraestructuras del país: carreteras, puentes, aeropuerto, depósitos de petróleo –provocando una marea negra-, centrales eléctricas, telecomunicaciones.
Éxodo de casi 1 millón de personas –sobre 4 ó 5 que tiene el país- a Siria y otros países.
Evacuación de los extranjeros.
Más de mil muertos, casi todos civiles indefensos y entre ellos más de 350 niños. Toda una heroicidad.
Impunidad total de Israel, como siempre.
Apoyo explícito de Estados Unidos y de su colonia Inglaterra, y de muchos otros países súbditos de USA.
Apoyo también del PP en España.
Silencio cómplice de la Unión Europea.
Blablablá estéril de los países árabes.
Generoso comportamiento de Siria, que abrió su frontera.
Esperemos que esta vez Israel –que no juega el mundial porque no se ha clasificado en su grupo europeo- deje a los libaneses participar en paz.
Por eso un libanés te pregunta: ¿Pero eres español-español?
Porque hay españoles-libaneses, franco-libaneses, venezolanos-libaneses, mexicanos-libaneses…y hasta yanquis-libaneses, que, a veces, como buenos conversos, son más yanquis que los yanquis-yanquis.
Sólo si entendemos esa mentalidad, unida a un carácter extravertido y festivo, podemos asimilar lo que pasa aquí cada 4 años: la fiesta del fútbol.
Es algo extraordinario, surrealista y muy bonito de ver y vivir: el país entero se moviliza en apoyo de unas u otras selecciones y el mundial se vive más que en alguno de los países participantes.
En este país el deporte rey es el baloncesto, con unos equipos poderosos en Asia y en el mundo árabe y con una selección que incluso ha participado en fases mundiales de campeonatos del mundo.
El fútbol es flojo. Así que ya puestos a identificarnos con otro país, mejor elegimos a los fuertes, de igual modo que en España en las ciudades donde no hay un equipo de primera la gente se hace del Madrí o del Barsa.
El ritual es el siguiente: 2 meses antes del mundial miles de coches, tiendas, balcones, colocan la bandera de su país favorito.
Ahora mismo falta un mes y al menos el 10% ó 15% de los coches ya las llevan.
Algunos listos llevan 2.
Montones de tiendas de todo tipo y puestos callejeros venden las banderas de casi todos los participantes, en tamaño pequeño, grande o extragrande.
Los países dominantes, con gran diferencia, son Brasil, Alemania e Italia.
Un segundo grupo lo forman países cercanos a la cultura libanesa, como Francia, y otros que están subiendo en los gustos locales, como Argentina o España.
Es curioso ver cada vez más coches con la bandera española: son quizá los de la colonia española, pero también de libaneses que estudian español o no.
Por último hay algún sufridor u original que sigue a Inglaterra, Estados Unidos, o incluso Australia, Croacia…
Cuando comienza el mundial es la fiesta: es verano, hace calor y los partidos se retransmiten y se ven en todos los bares y terrazas del país, desde las teles gigantes de plasma de los restaurantes pijos hasta las más pequeñas del último chiringuito de falafel.
Se vive el mundial con bullicio, con alegría, con rivalidad también, pero siempre con buen ambiente.
En los partidos trascendentes la gente aparece con banderas y la cara pintada, por ejemplo.de Alemania, como si el individuo en cuestión fuera de Dusseldorf y no de Saida.
Los goles se celebran a gritos y las victorias con procesiones de coches pitando por la ciudad.
Recuerdo 3 anécdotas, en realidad 2 anécdotas y 1 crimen:
Durante el último Campeonato de Europa la final la jugaba España y en una casa la veían un grupo de españoles no muy futboleros, que se alegraron de la victoria de España, pero no tanto como un vecino, libanés, que salió al balcón a tocar una trompeta y mientras desfilaba en el metro cuadrado gritaba “¡Españaaa!”.
Hace justo 4 años el Mundial fue un espectáculo en Beirut; viajé al final y vi la final Francia-Italia en una tasca de Madrid, donde la mayor parte de la gente ni siquiera miraba la tele: como no jugaba España el interés se había acabado.
Y me imaginé cómo estaría siendo en Beirut, con la mitad de la población convertida en italiana y la otra mitad en francesa.
Muy pocos días después empezó la invasión israelí: julio de 2006, bombardeo durante un mes, hasta arrasarlos, de muchos pueblos del sur y del barrio chiíta pobre de Beirut.
Destrucción de la mayor parte de las infraestructuras del país: carreteras, puentes, aeropuerto, depósitos de petróleo –provocando una marea negra-, centrales eléctricas, telecomunicaciones.
Éxodo de casi 1 millón de personas –sobre 4 ó 5 que tiene el país- a Siria y otros países.
Evacuación de los extranjeros.
Más de mil muertos, casi todos civiles indefensos y entre ellos más de 350 niños. Toda una heroicidad.
Impunidad total de Israel, como siempre.
Apoyo explícito de Estados Unidos y de su colonia Inglaterra, y de muchos otros países súbditos de USA.
Apoyo también del PP en España.
Silencio cómplice de la Unión Europea.
Blablablá estéril de los países árabes.
Generoso comportamiento de Siria, que abrió su frontera.
Esperemos que esta vez Israel –que no juega el mundial porque no se ha clasificado en su grupo europeo- deje a los libaneses participar en paz.
12 mayo 2010
10 mayo 2010
Sobre los toros.
Las corridas de toros son una tradición y también un maltrato a los animales.
Mantenerlas por la tradición no es justificable. Prohibirlas por el maltrato tampoco, excepto si eso nos lleva a prohibir igualmente la experimentación con animales en laboratorios, el hacinamiento de los pollos, las carrozas para turistas, la matanza del cerdo, la caza en todas sus formas, el engorde artificial de las ocas, los zoos, y el tener un perro esquimal en verano en Madrid en un piso de 50 metros cuadrados.
Los antitaurinos sostienen que es una tortura, la de los toros, gratuita.
Y no es por justificarla, pero existe también una decena de argumentos a favor, algunos más serios que otros: el hecho de que las corridas son precisamente lo que mantiene la especie del toro bravo, que de otra forma se habría extinguido como en Europa en el s. XVII. Se dice también que los 4 ó 5 años que el toro vive antes de la fatídica tarde los pasa en dehesas, en plena libertad y con unas condiciones que para sí querrían la mayoría de los animales y no pocas personas. No hay que olvidar que la carne del toro se vende y se come, como la de una vaca, también asesinada aunque con menos ensañamiento. Crean también muchos puestos de trabajo: quizás no es un argumento válido pero así se justifica, por ejemplo, a las industrias contaminantes, o a las fábricas de armas en España…y a los estanqueros, los vendedores de alcohol y tantos otros. Y es uno de los principales reclamos turísticos de España, lo que quizá tampoco sea un argumento.
Ocurre que la mayoría de los extranjeros y una buena parte de los españoles no saben en qué consiste una corrida de toros; no ven en ella más que banderillas, picas, espadas que se clavan en el toro; y, entre pinchazo y pinchazo se le pasan al toro unos trapos por la cara.
Pero precisamente la suerte de varas y la de banderillas no son más que preparatorias para las fundamentales que culminan la corrida y se complementan: el toreo de muleta y la muerte del toro.
Se podría hablar de la lucha entre el hombre y la bestia, el peligro, la valentía, el ambiente festivo, etc, pero en realidad, lo único que esperan algunos aficionados y lo único que tiene de irrepetible la corrida es algo que sucede, cada mucho tiempo, un instante: el arte.
Es algo que, de entre todos los toreros, sólo está en la mano de unos pocos, y para que salga tienen que conjugarse además el tiempo, el espacio y ese toro, no cualquier toro.
Yo no sé explicarlo pero una vez lo vi, hace muchos años; lo hizo Vicente Barrera, el torero valenciano; duró 5 minutos y me acuerdo.
¿Qué es torear entonces?
Engañar al toro, pero no sólo eso, ni mucho menos.
“Parar, templar y mandar”, como dice la clásica definición: parar al toro, templar su embestida y mandarle ir por aquí, muy lento, muy largo, el torero con los pies juntos, quietos, con la mano muerta y la muleta baja.
Ya digo que no sé explicarlo…que lo haga mucho mejor Amós Salvador, político y aficionado a los toros que, a principios del s. XX escribió su “Teoría del toreo”, donde establecía como “principio fundamental del toreo” 2 maneras de engañar a los toros y, por tanto, 2 toreos distintos: “El primero, movido, de agilidad, de pies, malo por lo inquieto e indisciplinado. El segundo, quieto, de inteligencia, de brazos, bueno y único recomendable, por lo clásico y elegante, el verdadero toreo”.
Estas palabras se escribieron hace un siglo pero siguen siendo válidas; y hasta ahora, desgraciadamente, son multitud los toreros que hacen lo primero, y unos pocos lo segundo. Entre estos últimos aparece el arte, alguna vez.
“Para realizar toda suerte debe colocarse el torero en la dirección del toro, y desde este momento el toro queda interpuesto en el terreno del torero y éste en el de aquél, de modo que si el toro va por el suyoy en su dirección, debe coger, a menos que para impedírselo se interponga “una suerte” destinada a desviarlo. Pero esto puede hacerse de 2 maneras; consiste la primera en señalarle un terreno y darle una salida por medio del engaño, sacando y extendiendo los brazos, con lo cual se le lleva fuera de su línea, quedándose quieto el toro; consiste la otra en dejarlo empapado en el engaño y en su propia dirección, y salirse de ella moviendo los pies.¡La diferencia es colosal! La una descompone el toro, haciéndole describir una curva y contracurva extensas, y hace que el toro necesite más tiempo para reponerse y volver a embestir; la otra cambia los papeles y hace que tarde más en reponerse el torero, que está en movimiento. En la una el torero está quieto y se cansa menos porque sólo mueve los brazos, y se repone con sólo girar sobre los talones; en la otra agota sus fuerzas por el bailoteo, y el giro es más extenso.En la una el engaño sirve para quitárselo de encima; en la otra sólo sirve para contenerle o distraerle la cabeza mientras se desvía para evitar el hachazo. En una gira el toro alrededor del torero, y en otra el torero alrededor del toro. En suma, de un modo se torea al toro, mientras que del otro el que resulta toreado es el torero. ¡Y esto último no entra, que yo sepa, en el arte de torear, sino en el de ser toreado!”.
No sé si así es más claro, pero seguro que si un día lo ves lo reconocerás.
Y, si no, que prohiban las corridas porque seguramente un instante de arte no vale mil toros (y un torero) muertos.
Seguramente tampoco una escultura vale las 2 toneladas de metal que a veces tiene; seguro que un puente de Calatrava no vale lo que cuesta.
Menos aún un diamante vale ni la vida ni la esclavitud del obrero.
--------------------------
Nota: José Tomás es uno de los pocos toreros de arte que existen actualmente. Dicen de él que morirá en una plaza de toros.
El diestro José Tomás, muy grave tras una cogida en México
El torero madrileño José Tomás, sufrió el sábado una grave cogida en la plaza de toros de Aguascalientes, México, que hizo temer por su vida, "Ha sufrido una cornada muy grave en el muslo izquierdo. Es una cornada de 10 centímetros que le afecta a la vena y arteria femorales, lo más grave de todo es que ha perdido muchísima sangre", indicó el apoderado del diestro en la Cadena Ser.
José Tomás, que perdió entre seis y ocho litros de sangre, fue estabilizado en el coso taurino antes de ser trasladado a un hospital, indicó Boix sobre el matador que concede escasas entrevistas y no permite que sus corridas se televisen.
El diestro de Galapagar, cuya retirada de los ruedos en 2002 en la cumbre de su carrera continúa siendo un enigma, regresó en 2007 para seguir cosechando éxitos y sustos, ya que su forma de torear le hace exponerse mucho a los astados.
Mantenerlas por la tradición no es justificable. Prohibirlas por el maltrato tampoco, excepto si eso nos lleva a prohibir igualmente la experimentación con animales en laboratorios, el hacinamiento de los pollos, las carrozas para turistas, la matanza del cerdo, la caza en todas sus formas, el engorde artificial de las ocas, los zoos, y el tener un perro esquimal en verano en Madrid en un piso de 50 metros cuadrados.
Los antitaurinos sostienen que es una tortura, la de los toros, gratuita.
Y no es por justificarla, pero existe también una decena de argumentos a favor, algunos más serios que otros: el hecho de que las corridas son precisamente lo que mantiene la especie del toro bravo, que de otra forma se habría extinguido como en Europa en el s. XVII. Se dice también que los 4 ó 5 años que el toro vive antes de la fatídica tarde los pasa en dehesas, en plena libertad y con unas condiciones que para sí querrían la mayoría de los animales y no pocas personas. No hay que olvidar que la carne del toro se vende y se come, como la de una vaca, también asesinada aunque con menos ensañamiento. Crean también muchos puestos de trabajo: quizás no es un argumento válido pero así se justifica, por ejemplo, a las industrias contaminantes, o a las fábricas de armas en España…y a los estanqueros, los vendedores de alcohol y tantos otros. Y es uno de los principales reclamos turísticos de España, lo que quizá tampoco sea un argumento.
Ocurre que la mayoría de los extranjeros y una buena parte de los españoles no saben en qué consiste una corrida de toros; no ven en ella más que banderillas, picas, espadas que se clavan en el toro; y, entre pinchazo y pinchazo se le pasan al toro unos trapos por la cara.
Pero precisamente la suerte de varas y la de banderillas no son más que preparatorias para las fundamentales que culminan la corrida y se complementan: el toreo de muleta y la muerte del toro.
Se podría hablar de la lucha entre el hombre y la bestia, el peligro, la valentía, el ambiente festivo, etc, pero en realidad, lo único que esperan algunos aficionados y lo único que tiene de irrepetible la corrida es algo que sucede, cada mucho tiempo, un instante: el arte.
Es algo que, de entre todos los toreros, sólo está en la mano de unos pocos, y para que salga tienen que conjugarse además el tiempo, el espacio y ese toro, no cualquier toro.
Yo no sé explicarlo pero una vez lo vi, hace muchos años; lo hizo Vicente Barrera, el torero valenciano; duró 5 minutos y me acuerdo.
¿Qué es torear entonces?
Engañar al toro, pero no sólo eso, ni mucho menos.
“Parar, templar y mandar”, como dice la clásica definición: parar al toro, templar su embestida y mandarle ir por aquí, muy lento, muy largo, el torero con los pies juntos, quietos, con la mano muerta y la muleta baja.
Ya digo que no sé explicarlo…que lo haga mucho mejor Amós Salvador, político y aficionado a los toros que, a principios del s. XX escribió su “Teoría del toreo”, donde establecía como “principio fundamental del toreo” 2 maneras de engañar a los toros y, por tanto, 2 toreos distintos: “El primero, movido, de agilidad, de pies, malo por lo inquieto e indisciplinado. El segundo, quieto, de inteligencia, de brazos, bueno y único recomendable, por lo clásico y elegante, el verdadero toreo”.
Estas palabras se escribieron hace un siglo pero siguen siendo válidas; y hasta ahora, desgraciadamente, son multitud los toreros que hacen lo primero, y unos pocos lo segundo. Entre estos últimos aparece el arte, alguna vez.
“Para realizar toda suerte debe colocarse el torero en la dirección del toro, y desde este momento el toro queda interpuesto en el terreno del torero y éste en el de aquél, de modo que si el toro va por el suyoy en su dirección, debe coger, a menos que para impedírselo se interponga “una suerte” destinada a desviarlo. Pero esto puede hacerse de 2 maneras; consiste la primera en señalarle un terreno y darle una salida por medio del engaño, sacando y extendiendo los brazos, con lo cual se le lleva fuera de su línea, quedándose quieto el toro; consiste la otra en dejarlo empapado en el engaño y en su propia dirección, y salirse de ella moviendo los pies.¡La diferencia es colosal! La una descompone el toro, haciéndole describir una curva y contracurva extensas, y hace que el toro necesite más tiempo para reponerse y volver a embestir; la otra cambia los papeles y hace que tarde más en reponerse el torero, que está en movimiento. En la una el torero está quieto y se cansa menos porque sólo mueve los brazos, y se repone con sólo girar sobre los talones; en la otra agota sus fuerzas por el bailoteo, y el giro es más extenso.En la una el engaño sirve para quitárselo de encima; en la otra sólo sirve para contenerle o distraerle la cabeza mientras se desvía para evitar el hachazo. En una gira el toro alrededor del torero, y en otra el torero alrededor del toro. En suma, de un modo se torea al toro, mientras que del otro el que resulta toreado es el torero. ¡Y esto último no entra, que yo sepa, en el arte de torear, sino en el de ser toreado!”.
No sé si así es más claro, pero seguro que si un día lo ves lo reconocerás.
Y, si no, que prohiban las corridas porque seguramente un instante de arte no vale mil toros (y un torero) muertos.
Seguramente tampoco una escultura vale las 2 toneladas de metal que a veces tiene; seguro que un puente de Calatrava no vale lo que cuesta.
Menos aún un diamante vale ni la vida ni la esclavitud del obrero.
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Nota: José Tomás es uno de los pocos toreros de arte que existen actualmente. Dicen de él que morirá en una plaza de toros.
El diestro José Tomás, muy grave tras una cogida en México
El torero madrileño José Tomás, sufrió el sábado una grave cogida en la plaza de toros de Aguascalientes, México, que hizo temer por su vida, "Ha sufrido una cornada muy grave en el muslo izquierdo. Es una cornada de 10 centímetros que le afecta a la vena y arteria femorales, lo más grave de todo es que ha perdido muchísima sangre", indicó el apoderado del diestro en la Cadena Ser.
José Tomás, que perdió entre seis y ocho litros de sangre, fue estabilizado en el coso taurino antes de ser trasladado a un hospital, indicó Boix sobre el matador que concede escasas entrevistas y no permite que sus corridas se televisen.
El diestro de Galapagar, cuya retirada de los ruedos en 2002 en la cumbre de su carrera continúa siendo un enigma, regresó en 2007 para seguir cosechando éxitos y sustos, ya que su forma de torear le hace exponerse mucho a los astados.
05 mayo 2010
Serie: La manipulación informativa: Cuando se confunde el cerebro con la uña del dedo meñique del pie izquierdo.
“En este mundo cruel nada es verdad ni es mentira…todo es del color del cristal con el que mira el periodista que lo manipula”.
Ya sabemos que hay personas de primera, países de primera, atentados de primera, muertos de primera, sentimientos de primera…y de segunda y tercera.
Me pregunto si cuando los medios de comunicación pretenden colocarnos que la noticia más importante respecto a la marea negra en Estados Unidos es que su presidente va a visitar la zona afectada, lo hacen porque se les han difuminado los criterios de importancia de las noticias, o porque son consignas de sus jefes y/o gobiernos, o simplemente porque el cotilleo y el famoseo y la campaña gigantesca de mitificación de Obama es lo que a la gente le interesa.
Parece que no queremos saber la actualidad de la situación, ni por qué se construyen tranquilamente tubos que sacan el petróleo a 1500 m de profundidad y que si se rompen provocan catástrofes tan devastadoras que hacen que uno se sienta ridículo reciclando papelitos y llevando la bolsa de lino al Carrefour.
Tampoco queremos saber si de una vez se va a empezar a plantear la prohibición del transporte de sustancias tóxicas y contaminantes por mar, ahora que le ha tocado el turno de sufrir las consecuencias al imperio estadounidense (igual que antes a Galicia, a Líbano y a tantos otros).
No nos interesa conocer si esto va a cambiar la política ecológica estadounidense, principal contaminador y derrochador de energía del planeta.
No, lo que nos importa y nos trastorna de gozo, la primera noticia, es que Obama va allí como un campeón y va a dar unos discursitos enérgicos y determinados que también serán la primera noticia en los telediarios de Europa, antes que la situación de Grecia, España, Portugal, por ejemplo.
Después nada pasará porque no se va a molestar al “lobby” petrolero del país, lobby tan poderoso que hasta algunos presidentes salen de él, y país tan ávido de riquezas que hasta es capaz de invadir a otros mintiendo para controlar su petróleo.
Pero de momento llega Obama al lugar de la catástrofe y se acabó el problema, como si fuera un santo milagroso o al menos el Equipo A.
Qué absurdo.
Pero es que es el Presidente de Primera del país de Primera y nos tiene que interesar primero todo lo que les pasa.
Han tenido también un atentado fallido –y casero- en Nueva York, ciudad de Primera donde las haiga, y en primera plana sabemos los miles de ciudadanos de primera que han tenido que ser evacuados. Y el héroe de primera que se dio cuenta y avisó a la policía de primera.
Una pregunta de tercera para los que lean las noticias escondidas en los rincones de los periódicos:
¿En qué país de tercera ha habido esta misma semana un coche bomba de tercera que ha matado a decenas de personas de tercera sin nombres, sin héroes, sin evacuados?
Ya sabemos que hay personas de primera, países de primera, atentados de primera, muertos de primera, sentimientos de primera…y de segunda y tercera.
Me pregunto si cuando los medios de comunicación pretenden colocarnos que la noticia más importante respecto a la marea negra en Estados Unidos es que su presidente va a visitar la zona afectada, lo hacen porque se les han difuminado los criterios de importancia de las noticias, o porque son consignas de sus jefes y/o gobiernos, o simplemente porque el cotilleo y el famoseo y la campaña gigantesca de mitificación de Obama es lo que a la gente le interesa.
Parece que no queremos saber la actualidad de la situación, ni por qué se construyen tranquilamente tubos que sacan el petróleo a 1500 m de profundidad y que si se rompen provocan catástrofes tan devastadoras que hacen que uno se sienta ridículo reciclando papelitos y llevando la bolsa de lino al Carrefour.
Tampoco queremos saber si de una vez se va a empezar a plantear la prohibición del transporte de sustancias tóxicas y contaminantes por mar, ahora que le ha tocado el turno de sufrir las consecuencias al imperio estadounidense (igual que antes a Galicia, a Líbano y a tantos otros).
No nos interesa conocer si esto va a cambiar la política ecológica estadounidense, principal contaminador y derrochador de energía del planeta.
No, lo que nos importa y nos trastorna de gozo, la primera noticia, es que Obama va allí como un campeón y va a dar unos discursitos enérgicos y determinados que también serán la primera noticia en los telediarios de Europa, antes que la situación de Grecia, España, Portugal, por ejemplo.
Después nada pasará porque no se va a molestar al “lobby” petrolero del país, lobby tan poderoso que hasta algunos presidentes salen de él, y país tan ávido de riquezas que hasta es capaz de invadir a otros mintiendo para controlar su petróleo.
Pero de momento llega Obama al lugar de la catástrofe y se acabó el problema, como si fuera un santo milagroso o al menos el Equipo A.
Qué absurdo.
Pero es que es el Presidente de Primera del país de Primera y nos tiene que interesar primero todo lo que les pasa.
Han tenido también un atentado fallido –y casero- en Nueva York, ciudad de Primera donde las haiga, y en primera plana sabemos los miles de ciudadanos de primera que han tenido que ser evacuados. Y el héroe de primera que se dio cuenta y avisó a la policía de primera.
Una pregunta de tercera para los que lean las noticias escondidas en los rincones de los periódicos:
¿En qué país de tercera ha habido esta misma semana un coche bomba de tercera que ha matado a decenas de personas de tercera sin nombres, sin héroes, sin evacuados?
02 mayo 2010
El nacionalismo barato: 4. Nacionalismo y toros.

Los nacionalismos catalán y vasco, precisamente, tienen algo contra las corridas de toros y no es amor al animal. De hecho, Barcelona ya ha sido declarada, a golpe de “nosaltres nos lo guisamos y nosaltres nos lo comemos”, ciudad antitaurina.
Madrid ha reaccionado de manera tan rancia como Barcelona, con un nacionalismo de esos de “Vivaspaña, a por ellos oeoeoeee”, elevando la corrida al rango de Fiesta de interés nacional. O algo así.
Si fuera que en el País Vasco y Cataluña están más desarrolladas las sensibilidades ante el maltrato animal que en el resto de España, nada tendría que decir.
Pero se da la circunstancia de que una de las fiestas vascas más tradicionales, la de Lequeitio, tiene como acto principal romperle el cuello a un ganso, ganso que, por suerte, desde hace unos años está ya previamente muerto.
Yo no sé si calificar de maltrato animal el arrastre de bueyes, lo que sí sé es que los argumentos antitaurinos se mezclan con los políticos en estas 2 Comunidades bendecidas por los dioses.
Si fuera al menos porque en Bilbao, en san Sebastián, en Barcelona, la mayoría de la población rechaza las corridas y las plazas están vacías, tendrían quizá estas medidas“un pase”, y discúlpeseme la expresión taurina.
Pero sucede que la Feria de Agosto de Bilbao es una de las más importantes de España y que cada año se supera el número de espectadores. Por no recordar los recientes llenos hasta la bandera en la Monumental de Barcelona para ver a José Tomás.
No, los motivos son otros; y son tan simples, tan falaces y tan reaccionarios como lo suelen ser en general las políticas nacionalistas.
Se trata de lo siguiente: “Las corridas de toros son españolas; nosotros no somos españoles, ergo rechazamos las corridas de toros”.
O “el torito ese de las toallas playeras, las camisetas y las pegatinas de los coches es un símbolo españolista; luego nosotros nos sacamos de la manga al antídoto, el burro catalán que es un burrro que sólo se cría en Cataluña desde tiempos inmemoriales o antes”.
Más incluso, y más tonto: “Las corridas de toros nos las impuso Franco para colonizarnos y hacernos perder nuestra cultura propia”.
Bueno, bueno, todo esto estaría muy bien…si no fuera porque es mentira.
Se dice que la primera plaza de toros que se construyó en España fue la de Olot, en Cataluña, oiga. Barcelona tuvo varias plazas simultáneamente y gran actividad taurina desde mediados del s. XIX, un poquito antes de Franco.
Por esa misma época había en todos los periódicos de Barcelona crónicas taurinas, amén de multitud de revistas y periódicos especializados en las corridas, como El Liberal Taurino, Pepe-Hillo o El Toreo de Barcelona, por citar sólo algunos..
Así termina Don Pio su crónica de una corrida en Barcelona, en 1913, donde intervenía Belmonte: “Caballeros, ¡qué lleno! Menos mal que es el tercero de las tres corridas que llevan dadas”.
Así que vamos a dejarnos de tontadas, que cualquier parecido entre la política catalana en materia de toros, y los derechos de los animales, es pura coincidencia.
En cuanto a Bilbao, ciudad tradicionalmente taurina donde ya toreaba en 1907 el “torero de la tierra” Cocherito, en los alrededores de la plaza se organiza algunas tardes de toros una manifestación antitaurina, bastante minoritaria y muy politizada (porque en el país Vasco hasta la ecología y el feminismo están controlados sobre todo por sectores afines al nacionalismo independentista). Los aficionados van pasando entre las miradas torvas de los manifestantes y, a veces, escuchando gritos de “¡Asesinos!” y otras lindezas. Es nuestro estilo; la falta de tradición democrática, hay que disculparlos.
Pero si hasta uno de los más clásicos dirigentes de Herri Batasuna fue novillero en su juventud; supongo que expurgó después su “españolismo” a base de cilicio, azotes y golpes en el pecho al grito de “yo pecador”.
Se puede estar a favor o en contra de la corrida; lo que no se puede es negar, manipular o inventar la historia.
He encontrado una joyita de facsímil del programa de las Fiestas de Bilbao de 1865, también un poquito antes de Franco.
Nos sirve por un lado para comprobar cuál era la lengua de comunicación en Bilbao hace 150 años: el castellano, igual que ahora.
Nos sirve asimismo para observar que en 1865 había plaza de toros en Bilbao.
Y nos sirve finalmente para ver cuáles eran los actos festivos, los que con plena razón podríamos calificar ahora de típicos y tradicionalmente bilbaínos: tamborileros, encierros en los que hasta el novillo era vizcaíno, banda de música, “regateo”, sartenes, cucañas, lucha entre “un famoso elefante autómata del país” y un toro bravo, corrida de toros, novillo embolado, “fuegos de bengala” e iluminación del paseo del Arenal,
Mucho toro, ¿verdad?
Madrid ha reaccionado de manera tan rancia como Barcelona, con un nacionalismo de esos de “Vivaspaña, a por ellos oeoeoeee”, elevando la corrida al rango de Fiesta de interés nacional. O algo así.
Si fuera que en el País Vasco y Cataluña están más desarrolladas las sensibilidades ante el maltrato animal que en el resto de España, nada tendría que decir.
Pero se da la circunstancia de que una de las fiestas vascas más tradicionales, la de Lequeitio, tiene como acto principal romperle el cuello a un ganso, ganso que, por suerte, desde hace unos años está ya previamente muerto.
Yo no sé si calificar de maltrato animal el arrastre de bueyes, lo que sí sé es que los argumentos antitaurinos se mezclan con los políticos en estas 2 Comunidades bendecidas por los dioses.
Si fuera al menos porque en Bilbao, en san Sebastián, en Barcelona, la mayoría de la población rechaza las corridas y las plazas están vacías, tendrían quizá estas medidas“un pase”, y discúlpeseme la expresión taurina.
Pero sucede que la Feria de Agosto de Bilbao es una de las más importantes de España y que cada año se supera el número de espectadores. Por no recordar los recientes llenos hasta la bandera en la Monumental de Barcelona para ver a José Tomás.
No, los motivos son otros; y son tan simples, tan falaces y tan reaccionarios como lo suelen ser en general las políticas nacionalistas.
Se trata de lo siguiente: “Las corridas de toros son españolas; nosotros no somos españoles, ergo rechazamos las corridas de toros”.
O “el torito ese de las toallas playeras, las camisetas y las pegatinas de los coches es un símbolo españolista; luego nosotros nos sacamos de la manga al antídoto, el burro catalán que es un burrro que sólo se cría en Cataluña desde tiempos inmemoriales o antes”.
Más incluso, y más tonto: “Las corridas de toros nos las impuso Franco para colonizarnos y hacernos perder nuestra cultura propia”.
Bueno, bueno, todo esto estaría muy bien…si no fuera porque es mentira.
Se dice que la primera plaza de toros que se construyó en España fue la de Olot, en Cataluña, oiga. Barcelona tuvo varias plazas simultáneamente y gran actividad taurina desde mediados del s. XIX, un poquito antes de Franco.
Por esa misma época había en todos los periódicos de Barcelona crónicas taurinas, amén de multitud de revistas y periódicos especializados en las corridas, como El Liberal Taurino, Pepe-Hillo o El Toreo de Barcelona, por citar sólo algunos..
Así termina Don Pio su crónica de una corrida en Barcelona, en 1913, donde intervenía Belmonte: “Caballeros, ¡qué lleno! Menos mal que es el tercero de las tres corridas que llevan dadas”.
Así que vamos a dejarnos de tontadas, que cualquier parecido entre la política catalana en materia de toros, y los derechos de los animales, es pura coincidencia.
En cuanto a Bilbao, ciudad tradicionalmente taurina donde ya toreaba en 1907 el “torero de la tierra” Cocherito, en los alrededores de la plaza se organiza algunas tardes de toros una manifestación antitaurina, bastante minoritaria y muy politizada (porque en el país Vasco hasta la ecología y el feminismo están controlados sobre todo por sectores afines al nacionalismo independentista). Los aficionados van pasando entre las miradas torvas de los manifestantes y, a veces, escuchando gritos de “¡Asesinos!” y otras lindezas. Es nuestro estilo; la falta de tradición democrática, hay que disculparlos.
Pero si hasta uno de los más clásicos dirigentes de Herri Batasuna fue novillero en su juventud; supongo que expurgó después su “españolismo” a base de cilicio, azotes y golpes en el pecho al grito de “yo pecador”.
Se puede estar a favor o en contra de la corrida; lo que no se puede es negar, manipular o inventar la historia.
He encontrado una joyita de facsímil del programa de las Fiestas de Bilbao de 1865, también un poquito antes de Franco.
Nos sirve por un lado para comprobar cuál era la lengua de comunicación en Bilbao hace 150 años: el castellano, igual que ahora.
Nos sirve asimismo para observar que en 1865 había plaza de toros en Bilbao.
Y nos sirve finalmente para ver cuáles eran los actos festivos, los que con plena razón podríamos calificar ahora de típicos y tradicionalmente bilbaínos: tamborileros, encierros en los que hasta el novillo era vizcaíno, banda de música, “regateo”, sartenes, cucañas, lucha entre “un famoso elefante autómata del país” y un toro bravo, corrida de toros, novillo embolado, “fuegos de bengala” e iluminación del paseo del Arenal,
Mucho toro, ¿verdad?
29 abril 2010
27 abril 2010
El Nacionalismo barato: 3. Catalán y Valenciano.


Como ejemplo del artículo anterior, me gustaría comparar 2 textos de 2 lenguas diferentes: uno está en lengua catalana y otro en lengua valenciana.
Son 2 lenguas distintas –ah, que esto ya lo he dicho- y por eso las administraciones públicas editan sus formularios en ambas, además de euskera, gallego y castellano.
Se trata, al azar, de la primera página de los impresos para solicitar la “jubilació”.
He marcado en ambas las diferencias: a simple vista hay 20, cantidad muy respetable tratándose de una simple hoja de datos personales…
Sólo que, de las 20 diferencias, 16 son falsas, se trata de sinónimos: “amb deteniment”-“detingudament” (con detenimiento=detenidamente).
Sus instruccciones=las instrucciones sobre cada uno; manera=forma; porque=ya que; la tramitación=el trámite; pensión=prestación; está usted=situación; 3ª persona=terceras personas; como=en calidad de; trabajo=faena; de otros=ajena; por su cuenta=por cuenta propia…
En fin, para qué seguir con la tontería.
Pasemos a ver si existe alguna diferencia real entre estas 2 lenguas, de vocabulario, gramatical, etc…
Pues sí, las hay: en una “viudo” se dice “viudo” y en la otra “vidu”; soltero, “solter” y “fadri” respectivamente. La preposición de lugar en un caso es “en” y en el otro “a”. Y por último, donde una dice “ha estat”, la otra, “ha sigut”.
No es broma, eso es todo: 2 palabras diferentes, aunque una mínimamente, 1 preposición, y un cambio “ser-estar”.
Es cierto que hay muchísima más diferencia entre el español de España y el de Méjico; o entre el español de Andalucía y el de Cataluña; o entre el español de Medina de Pomar y el del pueblo de al lado; o entre tu español y el mío; o entre tu español de esta mañana y el de esta noche cuando te hayas bebido 2 cervezas.
Pero inventar y mantener la falacia de que son 2 lenguas presenta grandes ventajas: asegura un nivel de vida excelente a toda una banda de asesores lingüísticos y políticos por partida doble; acrecienta nuestro paranoico deseo de ser cada día más diferentes; permite a un señor valenciano –y “valencianófono”- rellenar la solicitud de su jubilación en su lengua propia y ancestral, respetando sus derechos nacionales. Fomenta el empleo local puesto que elimina a indeseables sin título de lengua valenciana de la posibilidad de plazas reservadas así a “los nuestros”.
Y sobre todo, muestra al maravillado extranjero la riqueza y fertilidad de nuestro suelo, del que salen lenguas como hongos.
Hay que reconocer, sin embargo, que son lenguas muy “agradecidas” puesto que estudias una y aprendes dos.
Felicidades y un grito de ánimo: “¡Anda, iros a cascarla!”
Son 2 lenguas distintas –ah, que esto ya lo he dicho- y por eso las administraciones públicas editan sus formularios en ambas, además de euskera, gallego y castellano.
Se trata, al azar, de la primera página de los impresos para solicitar la “jubilació”.
He marcado en ambas las diferencias: a simple vista hay 20, cantidad muy respetable tratándose de una simple hoja de datos personales…
Sólo que, de las 20 diferencias, 16 son falsas, se trata de sinónimos: “amb deteniment”-“detingudament” (con detenimiento=detenidamente).
Sus instruccciones=las instrucciones sobre cada uno; manera=forma; porque=ya que; la tramitación=el trámite; pensión=prestación; está usted=situación; 3ª persona=terceras personas; como=en calidad de; trabajo=faena; de otros=ajena; por su cuenta=por cuenta propia…
En fin, para qué seguir con la tontería.
Pasemos a ver si existe alguna diferencia real entre estas 2 lenguas, de vocabulario, gramatical, etc…
Pues sí, las hay: en una “viudo” se dice “viudo” y en la otra “vidu”; soltero, “solter” y “fadri” respectivamente. La preposición de lugar en un caso es “en” y en el otro “a”. Y por último, donde una dice “ha estat”, la otra, “ha sigut”.
No es broma, eso es todo: 2 palabras diferentes, aunque una mínimamente, 1 preposición, y un cambio “ser-estar”.
Es cierto que hay muchísima más diferencia entre el español de España y el de Méjico; o entre el español de Andalucía y el de Cataluña; o entre el español de Medina de Pomar y el del pueblo de al lado; o entre tu español y el mío; o entre tu español de esta mañana y el de esta noche cuando te hayas bebido 2 cervezas.
Pero inventar y mantener la falacia de que son 2 lenguas presenta grandes ventajas: asegura un nivel de vida excelente a toda una banda de asesores lingüísticos y políticos por partida doble; acrecienta nuestro paranoico deseo de ser cada día más diferentes; permite a un señor valenciano –y “valencianófono”- rellenar la solicitud de su jubilación en su lengua propia y ancestral, respetando sus derechos nacionales. Fomenta el empleo local puesto que elimina a indeseables sin título de lengua valenciana de la posibilidad de plazas reservadas así a “los nuestros”.
Y sobre todo, muestra al maravillado extranjero la riqueza y fertilidad de nuestro suelo, del que salen lenguas como hongos.
Hay que reconocer, sin embargo, que son lenguas muy “agradecidas” puesto que estudias una y aprendes dos.
Felicidades y un grito de ánimo: “¡Anda, iros a cascarla!”
25 abril 2010
21 abril 2010
Serie: El Nacionalismo Barato: 2. La Lengua.
Una pregunta de cultura general. O más bien de actualidad política: ¿Cuántas lenguas existen en “el Estado español”?
Si habéis respondido que 4, español, gallego, catalán y vasco…la respuesta es que necesitáis urgentemente un curso de Educación para la Ciudadanía, paquetes.
Os habéis olvidado del Valenciano, que ha adquirido el estatus de lengua recientemente.
¿Quién otorga dicho galardón? ¿Insignes hombres de letras, literatos, sabios lingüistas?
No, hombre, no. Los políticos.
Y vosotros que pensabais que era un dialecto de la lengua catalana… Pues no. Para empezar porque eso de “catalán” suena a opresor, como lo de llamar “Español” al “Castellano”. Aunque ahora que lo pienso “Castellano” también suena a opresor. Digamos entonces “la lengua de Cervantes, que se habla en gran parte del estado español”. No, “en gran parte del estado”, que si empezamos a ponerle adjetivos al “Estado” vamos a herir sensibilidades.
Es verdad que el que a hierro mata a hierro muere, y al catalán le han salido disidentes lingüísticos y políticos dentro de esa gran nación que es “Los Países Catalanes”.
Ahora los valencianos quieren tener una lengua distinta. Y los mallorquines. Y algunos araneses empiezan a reclamar el respeto a su cultura y a su lengua, que, según dicen, poco tienen que ver con la de los catalanes que los oprimen.
Otra vez no entiendo nada. Yo creía que una lengua se diferenciaba de otra mucho más que el catalán y el valenciano. Y creía también que la categoría de lengua se alcanzaba después de siglos de entidad histórica del territorio y que venía acompañada de un floreciente desarrollo cultural y literario propio.
Atónito, me voy otra vez al diccionario:
-Lengua: “Conjunto de palabras y modos de hablar de un pueblo o nación”.
Ah, vale, ahora está más claro, el valenciano es el conjunto de palabras y modos de hablar con el que se expresa el pueblo valenciano, la nación valenciana (excepto la mayoría, que se expresa en español).
Sí, pero, el pueblo mallorquín ¿en qué se expresa? ¿Es el mallorquín un dialecto del catalán o del valenciano o una lengua propia de la nación mallorquina?
Lo mismo me pregunto del “alicantino”.
Y del bable, lengua con la que se expresa la nación asturiana (parte del antiguo reino astur-leonés, que tenía un dialecto propio en su conjunto).
Y también la fabla aragonesa, coño, sin olvidar el Castúo, lengua vernácula de la Comarca de la Serena, Badajoz, y que tuvo en el siglo XIX un desarrollo literario muy superior al del bable en toda su historia.
El argelino y el sirio-libanés se consideran –por motivos político-religiosos- 2 dialectos de la lengua árabe. Y entre ellos tendrían que comunicarse en francés, porque la distancia que los separa actualmente es mayor que la que hay entre el español y el italiano.
Y digo lo de “dialecto sirio-libanés” porque es así como lo consideran los estudiosos de la lengua árabe. Pero a un maronita libanés le ofendería la amalgama puesto que muchos creen que el libanés es una lengua.
En resumen, que lengua y dialecto es lo que nos dé la gana. O más bien lo que les dé la gana a los políticos de turno.
Yo, mientras aumenta el número de lenguas del “Estado”, sigo pensando que el valenciano es un dialecto (=”Cada una de las variedades de un idioma, que tienen cierto número de accidentes propios”).
Y es un dialecto con un desarrollo literario muy pobre, lo mismo que las lenguas catalana, gallega y vasca. Y eso por mucho que los nacionalistas se empeñen en colocar a cualquier cantamañanas en el pedestal de los grandes escritores.
Nota: Pido perdón por el horrible error que he cometido al decir “fabla aragonesa”, que hoy precisamente me he enterado de que ya no se llama así, que ahora hay que llamarla “aragonés”. Esto me recuerda una anécdota que contaba Manuel Gómez de Valenzuela, a la sazón embajador de España en Siria, erudito, estudioso del Valle de Tena y más bruto que aquel baturro que le decía al tren: “chufla, chufla, que como no te apartes tú…”. En una conferencia que D. Manuel daba allá por su tierra, fue interrumpido por un fanático aragonesista que le corrigió el que aquel dijera “Junta” y no “Xunta” como debe decirse correctamente en la lengua aragonesa, puesto que no existe tal sonido.
A lo que el embajador respondió: “Coño, ¿y entonces aquí qué bailamos? ¿La Xota?”.
Si habéis respondido que 4, español, gallego, catalán y vasco…la respuesta es que necesitáis urgentemente un curso de Educación para la Ciudadanía, paquetes.
Os habéis olvidado del Valenciano, que ha adquirido el estatus de lengua recientemente.
¿Quién otorga dicho galardón? ¿Insignes hombres de letras, literatos, sabios lingüistas?
No, hombre, no. Los políticos.
Y vosotros que pensabais que era un dialecto de la lengua catalana… Pues no. Para empezar porque eso de “catalán” suena a opresor, como lo de llamar “Español” al “Castellano”. Aunque ahora que lo pienso “Castellano” también suena a opresor. Digamos entonces “la lengua de Cervantes, que se habla en gran parte del estado español”. No, “en gran parte del estado”, que si empezamos a ponerle adjetivos al “Estado” vamos a herir sensibilidades.
Es verdad que el que a hierro mata a hierro muere, y al catalán le han salido disidentes lingüísticos y políticos dentro de esa gran nación que es “Los Países Catalanes”.
Ahora los valencianos quieren tener una lengua distinta. Y los mallorquines. Y algunos araneses empiezan a reclamar el respeto a su cultura y a su lengua, que, según dicen, poco tienen que ver con la de los catalanes que los oprimen.
Otra vez no entiendo nada. Yo creía que una lengua se diferenciaba de otra mucho más que el catalán y el valenciano. Y creía también que la categoría de lengua se alcanzaba después de siglos de entidad histórica del territorio y que venía acompañada de un floreciente desarrollo cultural y literario propio.
Atónito, me voy otra vez al diccionario:
-Lengua: “Conjunto de palabras y modos de hablar de un pueblo o nación”.
Ah, vale, ahora está más claro, el valenciano es el conjunto de palabras y modos de hablar con el que se expresa el pueblo valenciano, la nación valenciana (excepto la mayoría, que se expresa en español).
Sí, pero, el pueblo mallorquín ¿en qué se expresa? ¿Es el mallorquín un dialecto del catalán o del valenciano o una lengua propia de la nación mallorquina?
Lo mismo me pregunto del “alicantino”.
Y del bable, lengua con la que se expresa la nación asturiana (parte del antiguo reino astur-leonés, que tenía un dialecto propio en su conjunto).
Y también la fabla aragonesa, coño, sin olvidar el Castúo, lengua vernácula de la Comarca de la Serena, Badajoz, y que tuvo en el siglo XIX un desarrollo literario muy superior al del bable en toda su historia.
El argelino y el sirio-libanés se consideran –por motivos político-religiosos- 2 dialectos de la lengua árabe. Y entre ellos tendrían que comunicarse en francés, porque la distancia que los separa actualmente es mayor que la que hay entre el español y el italiano.
Y digo lo de “dialecto sirio-libanés” porque es así como lo consideran los estudiosos de la lengua árabe. Pero a un maronita libanés le ofendería la amalgama puesto que muchos creen que el libanés es una lengua.
En resumen, que lengua y dialecto es lo que nos dé la gana. O más bien lo que les dé la gana a los políticos de turno.
Yo, mientras aumenta el número de lenguas del “Estado”, sigo pensando que el valenciano es un dialecto (=”Cada una de las variedades de un idioma, que tienen cierto número de accidentes propios”).
Y es un dialecto con un desarrollo literario muy pobre, lo mismo que las lenguas catalana, gallega y vasca. Y eso por mucho que los nacionalistas se empeñen en colocar a cualquier cantamañanas en el pedestal de los grandes escritores.
Nota: Pido perdón por el horrible error que he cometido al decir “fabla aragonesa”, que hoy precisamente me he enterado de que ya no se llama así, que ahora hay que llamarla “aragonés”. Esto me recuerda una anécdota que contaba Manuel Gómez de Valenzuela, a la sazón embajador de España en Siria, erudito, estudioso del Valle de Tena y más bruto que aquel baturro que le decía al tren: “chufla, chufla, que como no te apartes tú…”. En una conferencia que D. Manuel daba allá por su tierra, fue interrumpido por un fanático aragonesista que le corrigió el que aquel dijera “Junta” y no “Xunta” como debe decirse correctamente en la lengua aragonesa, puesto que no existe tal sonido.
A lo que el embajador respondió: “Coño, ¿y entonces aquí qué bailamos? ¿La Xota?”.
19 abril 2010
16 abril 2010
Serie: El nacionalismo barato. 1. La nación.
En esta huida hacia delante -cateta, interesada, mentirosa, llena de tabúes-, producto de una transición política mal hecha aunque haya que decir lo contrario, España ha pasado de ser una nación y un país a algo así como un galimatías que no hay quien entienda.
¿Qué es España?
Un Reino, puesto que tenemos un rey; un Estado (ya que es la palabra más neutra que hemos encontrado para no molestar a nacionalistas de ésos que luego votan los Presupuestos del Estado a cambio de más prebendas para su “nación, país, pueblo",…, es decir, su Región). Sí, somos o semos un Estado Federal, más federal que Suiza o Estados Unidos por mucho que el victimismo nazionalista siga llorando y dando golpes sobre la mesa al exigir desagravios históricos por tanta opresión sufrida. Y cuantos más privilegios, exenciones, fueros y bulas haya tenido un “territorio” (qué neutro me ha quedado), más oprimido se siente.
Dígase Cataluña y el País Vasco. Sí, es que los ricos también lloran; sólo que se secan las lágrimas, de cocodrilo ancestral, con pañuelos de seda.
Semos un “Ente” (Oh), o muchos entes autonómicos. Algunas de estas autonomías antes se llamaban “regiones”; otras simplemente se inventaron cuando tocó: Murcia, La Rioja, Cantabria,…
Supuestamente las Autonomías corresponden a “Territorios Históricos” y antiguos reinos; pero si miramos la historia (me refiero a la historia, no a la historieta de los escribanos al servicio de los diferentes nacionalismos) veremos que a veces sí y a veces no. Un reino histórico (y una lengua) fue el Galaico-Portugués, pero no el galaico a secas. Otro fue Andalucía (reino árabe); también existió el Reino de Aragón (al que pertenecía el Condado de Barcelona).
Los nacionalistas vascos ladran que Euskadi (desde hace unos años debemos llamarla Euskal Herria) incluye a Navarra; sorprendente porque Navarra sí fue un Reino pero el País vasco no.
Aquí hay más cuento que con el mítico Reino de Israel, que en realidad duró 60 años y gran parte de ellos bajo el Imperio Romano.
No en vano el sionismo y los nacionalismos vasco, catalán, alemán, etc, nacieron al mismo tiempo, finales del siglo XIX.
Si la historia no cuadra..se cambia y ya está.
No vamos a dejar que la realidad estropee esta novela romántica.
Por eso los arqueólogos israelíes encuentran todo el tiempo en Jerusalén “vestigios que demuestran…”.
Y una mierda.
Así que no está muy claro lo que semos.
Por ejemplo, Cataluña es una nación oprimida por “Castilla” (sic) y al mismo tiempo Barcelona es, junto con Salamanca, la ciudad que más negocio hace con los cursos de español para extranjeros; y donde van los turistas a tomar paella y sangría. No hay problema, que una cosa es el dinero y otra la nación. Y ole.
Yo me he ido al diccionario, a ver si me aclaro:
-Nación: “Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno”.
Por eso Andalucía es una nación desde hace 3 ó 4 años; y está regida por el Gobierno Andaluz.
-Nación (2): “Conjunto de personas de un mismo origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”.
Ahora entiendo porque los nacionalistas vascos se consideran “los únicos verdaderamente vascos”; es por lo del origen étnico, que se remonta a los tiempos de Aitor y Amaya y que se caracteriza, principalmente, por un abultamiento occipital y una sangre RH-. El problema es que la única lengua que hablan todos los vascos es el español, y si no que se lo pregunten al inventor de la película, Sabino Arana, que aprendió la lengua euskérica –y no muy bien- de adulto; o que se lo digan al profesor particular de vasco del antiguo lendakari Juan José Ibarretxe.
¿Pero cómo puedes basar tu identidad en una lengua que ni siquiera conoces?
Basta. Necesito reflexionar y averiguar mi identidad. Saber quién soy. Qué soy.
Veamos. Bilbaíno, vasco sin raza ni lengua, de exóticos orígenes extremeños y castellanos. Residente en el extranjero…pero, ¿qué es “el extranjero”? ¿Cataluña es el extranjero para mí porque es una nación con una lengua y cultura diferente según dicen? ¿O es “aquí” porque de momento forma parte del “Estado”?
En realidad no importa mucho saber lo que eres…lo principal es saber lo que no eres.
¿Qué es España?
Un Reino, puesto que tenemos un rey; un Estado (ya que es la palabra más neutra que hemos encontrado para no molestar a nacionalistas de ésos que luego votan los Presupuestos del Estado a cambio de más prebendas para su “nación, país, pueblo",…, es decir, su Región). Sí, somos o semos un Estado Federal, más federal que Suiza o Estados Unidos por mucho que el victimismo nazionalista siga llorando y dando golpes sobre la mesa al exigir desagravios históricos por tanta opresión sufrida. Y cuantos más privilegios, exenciones, fueros y bulas haya tenido un “territorio” (qué neutro me ha quedado), más oprimido se siente.
Dígase Cataluña y el País Vasco. Sí, es que los ricos también lloran; sólo que se secan las lágrimas, de cocodrilo ancestral, con pañuelos de seda.
Semos un “Ente” (Oh), o muchos entes autonómicos. Algunas de estas autonomías antes se llamaban “regiones”; otras simplemente se inventaron cuando tocó: Murcia, La Rioja, Cantabria,…
Supuestamente las Autonomías corresponden a “Territorios Históricos” y antiguos reinos; pero si miramos la historia (me refiero a la historia, no a la historieta de los escribanos al servicio de los diferentes nacionalismos) veremos que a veces sí y a veces no. Un reino histórico (y una lengua) fue el Galaico-Portugués, pero no el galaico a secas. Otro fue Andalucía (reino árabe); también existió el Reino de Aragón (al que pertenecía el Condado de Barcelona).
Los nacionalistas vascos ladran que Euskadi (desde hace unos años debemos llamarla Euskal Herria) incluye a Navarra; sorprendente porque Navarra sí fue un Reino pero el País vasco no.
Aquí hay más cuento que con el mítico Reino de Israel, que en realidad duró 60 años y gran parte de ellos bajo el Imperio Romano.
No en vano el sionismo y los nacionalismos vasco, catalán, alemán, etc, nacieron al mismo tiempo, finales del siglo XIX.
Si la historia no cuadra..se cambia y ya está.
No vamos a dejar que la realidad estropee esta novela romántica.
Por eso los arqueólogos israelíes encuentran todo el tiempo en Jerusalén “vestigios que demuestran…”.
Y una mierda.
Así que no está muy claro lo que semos.
Por ejemplo, Cataluña es una nación oprimida por “Castilla” (sic) y al mismo tiempo Barcelona es, junto con Salamanca, la ciudad que más negocio hace con los cursos de español para extranjeros; y donde van los turistas a tomar paella y sangría. No hay problema, que una cosa es el dinero y otra la nación. Y ole.
Yo me he ido al diccionario, a ver si me aclaro:
-Nación: “Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno”.
Por eso Andalucía es una nación desde hace 3 ó 4 años; y está regida por el Gobierno Andaluz.
-Nación (2): “Conjunto de personas de un mismo origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”.
Ahora entiendo porque los nacionalistas vascos se consideran “los únicos verdaderamente vascos”; es por lo del origen étnico, que se remonta a los tiempos de Aitor y Amaya y que se caracteriza, principalmente, por un abultamiento occipital y una sangre RH-. El problema es que la única lengua que hablan todos los vascos es el español, y si no que se lo pregunten al inventor de la película, Sabino Arana, que aprendió la lengua euskérica –y no muy bien- de adulto; o que se lo digan al profesor particular de vasco del antiguo lendakari Juan José Ibarretxe.
¿Pero cómo puedes basar tu identidad en una lengua que ni siquiera conoces?
Basta. Necesito reflexionar y averiguar mi identidad. Saber quién soy. Qué soy.
Veamos. Bilbaíno, vasco sin raza ni lengua, de exóticos orígenes extremeños y castellanos. Residente en el extranjero…pero, ¿qué es “el extranjero”? ¿Cataluña es el extranjero para mí porque es una nación con una lengua y cultura diferente según dicen? ¿O es “aquí” porque de momento forma parte del “Estado”?
En realidad no importa mucho saber lo que eres…lo principal es saber lo que no eres.
14 abril 2010
12 abril 2010
Verdades escondidas entre la mugre.
A los que creíais que el cine estadounidense de acción era una mierda y que tanto ruido broumbroum y tanto tiro no acallaban el vacío de creatividad y de ideas, tengo que deciros que estáis equivocados.
Ese cine sirve para muchas cosas: para poder dejar la mente en encefalograma plano los sábados sabadetes; para que los cines ganen fortunas con las palomitas; para que “ese gran país” nos coloque toda su peligrosa moralina de buenos y malos, redención y salvación y violencia extrema, con argumentos inverosímiles repetidos millones de veces, con historias que en el minuto 2 sabemos cómo van a terminar.
La función política del cine yanqui es incuestionable: desde niños sabemos que los japoneses son malos; y los alemanes, los rusos, los sioux y los árabes.
Sabemos que los latinos son traficantes y los extraterrestres invasores.
Y tenemos que salvar al mundo de tantas amenazas que no damos abasto; pero ellos se encargan. Porque es su misión y alguien tiene que hacerlo. Y son buenos y por eso triunfan.
Esto, por si no te has enterado pasa también en la vida real.
El último Oscar se lo han dado a una película destinada a hacernos ver que el ejército estadounidense está haciendo una labor humanitaria en Irak, salvando niños.
Para eso fueron.
El mecanismo mental es más simple que un discurso de Bush. Pero muy eficaz: si quieres convertir a alguien en bueno, humanízalo. Y lo contrario. Los malos son números y no nos importa que mueran. Los buenos tienen nombres, familias, funerales, edad, profesión, ilusiones e imágenes.
Es el método que utiliza “la prensa libre” en el “conflicto israelo-palestino”.
Y es el método que utiliza Hollywood.
Pero a veces, entre tanta bobada, maniqueísmo, hipocresía y moralina barata, se escapan inevitablemente destellos de la realidad.
Veamos 2 ejemplos: “Avatar” y “2012”.
La primera, espectacular, con encanto, creativa…hasta que se convierte en lo de siempre: previsible, violenta...hasta que sabemos lo que va a pasar. No pueden evitarlo, qué pena, siempre lo mismo.
La segunda, una caca que hemos visto siete mil veces desde el cine de catástrofes de los años 70, mucha maqueta, mucho ruido y muy pocas nueces. Previsible y sin verosimilitud desde que empieza.
Las 2 tienen un mensaje claro; digamos que un ciudadano medio estadounidense puede entenderlo sin grandes esfuerzos: estamos destruyendo el planeta y tenemos que rectificar antes de que sea demasiado tarde y llegue el Apocalipsis. Muy bien.
Salvo que principalmente son ellos los que están destruyendo el planeta: el principal contaminador mundial dando lecciones a través de la máquina hollywoodense. El mayor consumidor de energía, el más belicista, el que no firma el Protocolo de Kyoto, el del Obama de turismo en la Cumbre de Copenhague, ese modelo de país diciéndole al mundo que tiene que ser ecológico. Amén.
Pero lo más interesante de esas películas no es lo que cuentan sino lo que se deduce, lo que rezuma de ellas como una baba tóxica:
“2012” nos dice, muy a su pesar, que, cuando los que deciden destruyan el mundo, serán precisamente ellos los que se salvarán: los políticos, los ricos, los mafiosos de alto nivel.
Y “Avatar” nos explica muy claramente que cuando EEUU pone las patazas en un país (planeta) lo hace con un discurso de progreso, libertad y democracia pero en realidad lo que lleva es la muerte y la destrucción; que entra como un elefante y que no entiende ni quiere entender ni es capaz de entender que hay otras culturas tan respetables como la suya.
O más.
Ese cine sirve para muchas cosas: para poder dejar la mente en encefalograma plano los sábados sabadetes; para que los cines ganen fortunas con las palomitas; para que “ese gran país” nos coloque toda su peligrosa moralina de buenos y malos, redención y salvación y violencia extrema, con argumentos inverosímiles repetidos millones de veces, con historias que en el minuto 2 sabemos cómo van a terminar.
La función política del cine yanqui es incuestionable: desde niños sabemos que los japoneses son malos; y los alemanes, los rusos, los sioux y los árabes.
Sabemos que los latinos son traficantes y los extraterrestres invasores.
Y tenemos que salvar al mundo de tantas amenazas que no damos abasto; pero ellos se encargan. Porque es su misión y alguien tiene que hacerlo. Y son buenos y por eso triunfan.
Esto, por si no te has enterado pasa también en la vida real.
El último Oscar se lo han dado a una película destinada a hacernos ver que el ejército estadounidense está haciendo una labor humanitaria en Irak, salvando niños.
Para eso fueron.
El mecanismo mental es más simple que un discurso de Bush. Pero muy eficaz: si quieres convertir a alguien en bueno, humanízalo. Y lo contrario. Los malos son números y no nos importa que mueran. Los buenos tienen nombres, familias, funerales, edad, profesión, ilusiones e imágenes.
Es el método que utiliza “la prensa libre” en el “conflicto israelo-palestino”.
Y es el método que utiliza Hollywood.
Pero a veces, entre tanta bobada, maniqueísmo, hipocresía y moralina barata, se escapan inevitablemente destellos de la realidad.
Veamos 2 ejemplos: “Avatar” y “2012”.
La primera, espectacular, con encanto, creativa…hasta que se convierte en lo de siempre: previsible, violenta...hasta que sabemos lo que va a pasar. No pueden evitarlo, qué pena, siempre lo mismo.
La segunda, una caca que hemos visto siete mil veces desde el cine de catástrofes de los años 70, mucha maqueta, mucho ruido y muy pocas nueces. Previsible y sin verosimilitud desde que empieza.
Las 2 tienen un mensaje claro; digamos que un ciudadano medio estadounidense puede entenderlo sin grandes esfuerzos: estamos destruyendo el planeta y tenemos que rectificar antes de que sea demasiado tarde y llegue el Apocalipsis. Muy bien.
Salvo que principalmente son ellos los que están destruyendo el planeta: el principal contaminador mundial dando lecciones a través de la máquina hollywoodense. El mayor consumidor de energía, el más belicista, el que no firma el Protocolo de Kyoto, el del Obama de turismo en la Cumbre de Copenhague, ese modelo de país diciéndole al mundo que tiene que ser ecológico. Amén.
Pero lo más interesante de esas películas no es lo que cuentan sino lo que se deduce, lo que rezuma de ellas como una baba tóxica:
“2012” nos dice, muy a su pesar, que, cuando los que deciden destruyan el mundo, serán precisamente ellos los que se salvarán: los políticos, los ricos, los mafiosos de alto nivel.
Y “Avatar” nos explica muy claramente que cuando EEUU pone las patazas en un país (planeta) lo hace con un discurso de progreso, libertad y democracia pero en realidad lo que lleva es la muerte y la destrucción; que entra como un elefante y que no entiende ni quiere entender ni es capaz de entender que hay otras culturas tan respetables como la suya.
O más.
08 abril 2010
Premios Beritus de Abril.

(Los Premios Beritus designan regularmente a las instituciones o particulares que se han distinguido por el mal uso de su poder -Beritus Detritus- y por no dar el servicio que debieran –Beritus Mierdicus-).
-Se otorga el Premio Beritus Detritus a las autoridades responsables de los controles de seguridad en los aeropuertos y a sus respectivos gobiernos, por el abuso de poder que supone la imposición de quitarse los zapatos y las chaquetas antes de pasar por los arcos.
La medida no sólo es humillante y seguidista de la paranoica política estadounidense, sino que además es absurda e ilegal: absurda porque esos mismos zapatos y chaquetas iban a pasar el arco igualmente; no añade absolutamente ninguna seguridad el hecho de que pasen puestos o quitados; ilegal porque, como desveló hace unos meses el periódico “El País”, entre las normativas –secretas- que aprobó la Unión Europea no aparece la obligación de descalzarse.
Ampliamos el premio a todos los bienpensantes que se quitan sonrientes el abrigo, los zapatos y si hiciera falta –que lo hará- también los calzoncillos, porque piensan que cualquier idiotez que inventen “las autoridades” es por nuestro bien y nuestra seguridad. Gracias a ellos los siguientes pasos del control borreguil están ya en marcha: el lector de pupilas, las huellas dactilares y los “escáneres” que nos desnudan.
¿Toda esta gente obediente no se sorprende de que en las estaciones de autobuses, por ejemplo, no se apliquen las mismas medidas cuando son exactamente iguales a los aeropuertos en el sentido de aglomeración de personas, posibilidad de atentados y tránsito de maletas y cajas cerradas?
-El Premio Beritus Mierdicus se concede al servicio cultural de la Embajada de España en Beirut: a) por hacer gala en su programación de todos los tópicos de España; b) por organizar actividades dirigidas exclusivamente a los diplomáticos y a la élite de la sociedad libanesa; y c) por su complejo de inferioridad lingüístico ante el inglés.
A) La última actividad cultural (23-27 marzo) se titula “Viva España” (escrito en rojo y amarillo) y en el folleto informativo aparece, todo junto, la Alhambra , un torero, un abanico y un molino de Don Quijote. ¿Quién da más?
La actividad en sí consiste en una semana gastronómica en uno de los hoteles más lujosos de Beirut, el Phoenicia Intercontinental, con comida española, tapas, vino español y un aderezo de baile flamenco.
Sin duda que son precisamente esos tópicos, el flamenco, la paella, lo que atrae y gusta al público masivamente.
Pero quizás entre el españolismo más rancio y los conciertos de Falla y Turina con que nos suelen deleitar guitarristas clásicos con pajarita o las mesas redondas de arquitectos españoles traídos y cuidados a cuerpo de rey para demostrar a los extranjeros lo finos que somos, quizás entre ambos extremos podríamos encontrar otras maneras de difundir nuestra cultura más acordes con la realidad española actual.
B) Semanas gastronómicas en hoteles de 5 estrellas y conferencias de los embajadores…Cuando una Embajada propone estas actividades está mostrando que no quiere acercar la cultura española al pueblo libanés sino convertirla en un juego de alta sociedad, de acceso restringido para gente “selecta”. Allá ellos, pero no están cumpliendo la labor cultural que se les supone.
C) Lo más grave es que instituciones dedicadas a difundir la cultura española excluyan a la lengua española de esa difusión. La información se transmite en inglés, los folletos no son siquiera bilingües; es como si los responsables de tamaña atrocidad dieran “la batalla por perdida” y dijeran “bueno, sí, el español está muy bien pero para comunicarse con los extranjeros es el inglés”.
Deberían replantearse muy seriamente la utilidad de su labor.
Las invitaciones para el 12 de octubre nos llegan en francés: de la Embajada de España a los españoles. Muy bien. Tuvimos incluso un pretencioso embajador que daba el discurso ¡en francés! La publicidad para la actuación del flamenco Rafael Amargo estaba en inglés exclusivamente, lo mismo que el folleto para la
Semana Gastronómico-Fina.
¿Y la lengua española dónde está?
Los responsables piensan que no merece la pena ni un folleto inglés-español, aunque sea para que los libaneses vean qué aspecto tiene el español escrito; o para despertar el interés en ellos por aprender la lengua de esa cultura que les atrae.
Parecen creer los que organizan las actividades que un libanés es imbécil y que si escriben “Sábado 17” en lugar de “Saturday 17” no van a entenderlo. En fin.
Mientras esto siga así seguirá habiendo taxistas que nos preguntan: “¿Eres español? ¿Y qué lengua se habla en España?”.
Aunque no creo que esto le preocupe mucho a la embajada: a los taxistas no les van a dar el visado.
06 abril 2010
01 abril 2010
Los Subvencionaos.
El anuncio “Si eres legal, eres legal”, ¡qué alarde de ingenio!, ha sido votado como el peor del año.
Sí, ése que compara el hecho de bajarse pelis o música ILEGALMENTE con intentar atropellar a un niño de teta en su cochecito, rayar coches con una llave o echarle el humo del cigarro a una embarazada. Toda la gentuza junta: vándalos, piratas y fumadores.
El Ministerio y la SGAE cansan, huy cómo cansan, ay qué cansinos: primero cansan por su insistencia; segundo, por su vulgaridad; tercero, por la imagen que dan de que en realidad la cultura les importa un huevo y que a ellos lo que les gusta es el dinerito y que el que no tenga medios para ir a un concierto de Ramoncín que se joda. El Miguel Bosé, revolucionario rico, dice que cuando ve a un negro vendiendo CDs piratas tira de la manta y llama a la policía. Quizás no se ha dado cuenta de que la grandísima mayoría de la población compra un CD de Miguel Bosé precisamente –exclusivamente- porque vale 2 euros.
No hay nada que justifique que un disco valga 20 euros, excepto el enriquecimiento exacerbado, pero, eso sí, muy legal, de los comerciantes y casas de discos.
Robar un objeto no es igual que bajarse una canción de internet en programas de intercambio de música.
Los autores cobran por cada vez que una canción suya se pone en una radio o en un pub, Y cobran mucho dinero.
Cuando me compro una máquina de afeitar, la pago y es mía. Y después hago con ella lo que quiera: la presto, la vendo, la lanzo contra la pared…¿Alguien se imagina que tuviera que pagar a Philips por cada vez que me afeito?¿O sólo si me afeito en público?
Pero cuando compro un disco, no lo compro en realidad: me hacen al parecer el favor de dejármelo y puedo escucharlo en la intimidad; he comprado muy cara una cajita de plástico pero lo que hay dentro no me pertenece, ni siquiera a las musas, es propiedad exclusiva del peazoartista. Eso es vender humo. La música es aire, el objeto es mío, no lo he robado..pero no puedo prestarlo, reproducirlo, cantarlo..
Los que “piratean” música en su casa lo hacen en general para ”consumo propio”, y no tráfican con ella.
Así que ya basta de mezclar a esta gente con los que hacen negocio con el trabajo de otros: que persigan a éstos y a los demás nos dejen en paz.
Una última y sorprendente realidad: si alguien coge de internet “ilegalmente” una película de cine español y se la graba, resulta que “el delincuente” ya la ha pagado. Y 2 veces además.
La ha pagado con el canon abusivo que se aplica a los CDs vírgenes, es decir, el impuesto que considera previamente y por norma que lo hemos comprado para grabar algo ilegal…quizás.
Y la paga también con sus impuestos porque se da la circunstancia patética y triste de que el cine español está subvencionado por el Estado. Es una ruina deficitaria: son películas que se ruedan gracias al dinero público y que apenas –salvo excepciones- ve nadie.Muchas veces ni siquiera se estrenan. Si yo fuera uno de estos grandes creadores, estaría contento de ver que una persona acaba de comprar una copia pirata de mi película; y pensaría, entre orgulloso y melancólico, “ojalá le guste”. Puede que hasta incluso me acercara a él para felicitarle y, modestamente, hacerle saber que el autor de eso que lleva en el brazo es un servidor. Le invitaría a tomar una cervecita y le diría: “Mire, esta peli la he hecho con mucho amor; si le gusta, pásesela a sus amigos y familiares, que me hace ilusión que alguien vea mi obra: para eso la hice, ¿sabe?. Y total, a mí me ha salido gratis gracias al Ministerio de Cultura y a la Diputación de Albacete…”.
Al ver una película española o dársela a un amigo, estoy difundiendo el cine español, estoy dando a conocer a un artista español, aunque este artista español sea un estómago agradecido que vive del Estado y de mí y que además pretende que le vuelva a pagar comprando la película.
Si eres legal, eres legal, caradura: primero págate tú la película y luego exige,
Si hasta el cutreanuncio del Ministerio está hecho con dinero público, dinero que nadie nos pide permiso para utilizar.
Sí, ése que compara el hecho de bajarse pelis o música ILEGALMENTE con intentar atropellar a un niño de teta en su cochecito, rayar coches con una llave o echarle el humo del cigarro a una embarazada. Toda la gentuza junta: vándalos, piratas y fumadores.
El Ministerio y la SGAE cansan, huy cómo cansan, ay qué cansinos: primero cansan por su insistencia; segundo, por su vulgaridad; tercero, por la imagen que dan de que en realidad la cultura les importa un huevo y que a ellos lo que les gusta es el dinerito y que el que no tenga medios para ir a un concierto de Ramoncín que se joda. El Miguel Bosé, revolucionario rico, dice que cuando ve a un negro vendiendo CDs piratas tira de la manta y llama a la policía. Quizás no se ha dado cuenta de que la grandísima mayoría de la población compra un CD de Miguel Bosé precisamente –exclusivamente- porque vale 2 euros.
No hay nada que justifique que un disco valga 20 euros, excepto el enriquecimiento exacerbado, pero, eso sí, muy legal, de los comerciantes y casas de discos.
Robar un objeto no es igual que bajarse una canción de internet en programas de intercambio de música.
Los autores cobran por cada vez que una canción suya se pone en una radio o en un pub, Y cobran mucho dinero.
Cuando me compro una máquina de afeitar, la pago y es mía. Y después hago con ella lo que quiera: la presto, la vendo, la lanzo contra la pared…¿Alguien se imagina que tuviera que pagar a Philips por cada vez que me afeito?¿O sólo si me afeito en público?
Pero cuando compro un disco, no lo compro en realidad: me hacen al parecer el favor de dejármelo y puedo escucharlo en la intimidad; he comprado muy cara una cajita de plástico pero lo que hay dentro no me pertenece, ni siquiera a las musas, es propiedad exclusiva del peazoartista. Eso es vender humo. La música es aire, el objeto es mío, no lo he robado..pero no puedo prestarlo, reproducirlo, cantarlo..
Los que “piratean” música en su casa lo hacen en general para ”consumo propio”, y no tráfican con ella.
Así que ya basta de mezclar a esta gente con los que hacen negocio con el trabajo de otros: que persigan a éstos y a los demás nos dejen en paz.
Una última y sorprendente realidad: si alguien coge de internet “ilegalmente” una película de cine español y se la graba, resulta que “el delincuente” ya la ha pagado. Y 2 veces además.
La ha pagado con el canon abusivo que se aplica a los CDs vírgenes, es decir, el impuesto que considera previamente y por norma que lo hemos comprado para grabar algo ilegal…quizás.
Y la paga también con sus impuestos porque se da la circunstancia patética y triste de que el cine español está subvencionado por el Estado. Es una ruina deficitaria: son películas que se ruedan gracias al dinero público y que apenas –salvo excepciones- ve nadie.Muchas veces ni siquiera se estrenan. Si yo fuera uno de estos grandes creadores, estaría contento de ver que una persona acaba de comprar una copia pirata de mi película; y pensaría, entre orgulloso y melancólico, “ojalá le guste”. Puede que hasta incluso me acercara a él para felicitarle y, modestamente, hacerle saber que el autor de eso que lleva en el brazo es un servidor. Le invitaría a tomar una cervecita y le diría: “Mire, esta peli la he hecho con mucho amor; si le gusta, pásesela a sus amigos y familiares, que me hace ilusión que alguien vea mi obra: para eso la hice, ¿sabe?. Y total, a mí me ha salido gratis gracias al Ministerio de Cultura y a la Diputación de Albacete…”.
Al ver una película española o dársela a un amigo, estoy difundiendo el cine español, estoy dando a conocer a un artista español, aunque este artista español sea un estómago agradecido que vive del Estado y de mí y que además pretende que le vuelva a pagar comprando la película.
Si eres legal, eres legal, caradura: primero págate tú la película y luego exige,
Si hasta el cutreanuncio del Ministerio está hecho con dinero público, dinero que nadie nos pide permiso para utilizar.
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