13 marzo 2011
De cómo flipar sin tener que endrogarse.
"Desde Santurtzi a Bilbo vengo por toda la orilla del Ibaizabal,
con la falda remangá por cima la pantorrilla.
Vengo deprisa y corriendo porque me oprrrime el corsé[...]".
(Bilbainada popular revisitada y corregida al gusto del nacionalismo).
De verdad, acaba uno más cabreao que Pérez Guión Reverte en un día de estreñimiento.
En un país normal es la Academia de la Lengua la que dicta las normas de ortografía; y lo hace respetando la historia, la lógica y la estructura de la lengua.
En un país anormal, como Hespania (sí, es que yo lo escribo así, por motivos personales) la Akandemia de la Lengua (lo escribo así por el respeto que me merece) no pinta nada, está caduca, tiene menos influencia que un discurso de Gaspar Llamazares y menos credibilidad que Sapatero cantando La Internacional (sí, yo digo Sapatero porque a veces seseo, y luego también por la libertad de expresión).
Y son los políticos los que nos dicen cómo hay que escribir. Es normal, porque ellos nos dicen todo lo que tenemos que hacer.
En Apaña (lo escribo así por caracterización onomástica) la gramática es una rama más del "arte" de gobernar, de manipular y de confundir la leyenda con la historia.
En Empaña (lo digo así por el vaho que produce la humedad en un lugar tan cerrado) los nacionalistas vascos y catalanes controlan la política desde hace décadas, aprovechando que El Partido (lo digo por lo de Ex-Socialista Ex-Obrero Ex-Español, y además porque le va bien lo de "El Partido" con mayúsculas, teniendo en cuenta su "talante" reaccionario), El Partido, decía, está obsesionado por mantenerse sea como sea en el poder, porque el poder constituye un "estado del bienestar" tremendo (para ellos, claro). En realidad El Partido no ejerce el poder, sólo lo disfruta. Los que deciden son los jesuítas del Pene-Uve (lo escribo así por darles un toque erótico, que falta les hace) y los burgueses de Convergencia y Unión (lo escribo así por ser políticamente incorrecto).
Y de esta forma todos contentos: los nazionalistas (lo escribo así porque la "c" y la "z" se pronuncian igual) imponen su estrecha mentalidad y los de El Partido siguen gozando de sus privilegios y de su ineptitud, eso sí, a cambio de hacerle unas felaciones hasta el escroto al Pene-Uve que producen una convergencia y una unión totales.
En esta situación de feliz acoplamiento y visto que los Estatales (dígase, habitantes de El Estado) tragan aún más que los socio-listos (lo digo así porque se creen muy listos y porque lo de socialistas les queda grande) y que la otra opción es Don José (que me parece una falta de respeto llamarle Pepe o PP como si fuéramos amigos), pues ya no sabemos cómo se llaman las cosas, las personas y los lugares.
Primero empezaron a cambiarle el nombre a todo, basándose en la cerril y falsa idea de que en las Autonosuyas (lo digo así porque cada vez son más privadas y porque "mías" no son) que tienen 2 lenguas, una es "la buena" y la otra, el español, la impuesta y extraña. Entonces se buscó la palabra "autóctona" y, cuando no la había, se inventó. En el País Vasco (dígase Euzkadi, dígase Euskadi, dígase Euskal Herria) la paranoia fue especialmente ridícula: la Euskaltzaindia (o Akandemia de la Lengua Vasca) no se aclaraba con las grafías, lo mismo decía que en basko no había "rr" (véase Euskal Heria o Heri Batasuna u oprrrimido), que pasaba de "euskera" a "euskara", o se sacaba de su subvencionada manga nombres como Pantxeska que al parecer era Francisco. Incluso a Bilbao le parieron su "equivalente euskérico", Bilbo, palabra bastarda que triunfó en ciertos sectores y que años después la propia Ankademia reconoció que no existía. A la Ría del Nervión la bautizaron como "ría del Ibaizabal", denominación que no utilizan ni los más afectos al régimen. En el Ayuntamiento del pueblo alavés de Llodio dedicaron largas y encendidas sesiones a aclarar que "Llodio" era una palabra española, y por lo tanto odiosa, y que la baska que te cagas era "Laudio". Y, como hubo polémica, acabaron por nombrar al pueblo Llodio-Laudio, que es un poquito redundante. Se da además la patética circunstancia de que provienen, las 2, de "Claudius", qué raro, porque ya se sabe que los romanos nunca llegaron a entrar en Euskal Herria.
El barrio bilbaino de San Ignacio comenzó a llamarse por decreto "San Inazio" en un alarde de tontería institucional que sorprendió a los que pensaban que Ignacio se decía Iñaki, pero que se aceptó porque "San Iñaki" no quedaba serio.
Los ejemplos son millones, pero de momento no se ha llegado al summum de fascismo que supone la prohibición en Cataluña de poner a los comercios nombres en español. En la paranoia nazionalista debe de resultar ofensivo y ejemplo de opresión castellana que un bar se llame "Manolo" (lo cual es increíble porque los Manolos, lolailo lailola, son más catalanes que José Montilla). Pero no sorprende que unos fachas reductores, intolerantes y absolutamente obsesionados piensen así y que consideren que la única lengua de Cataluña es el catalán y que se pasen por el forro de los testículos el supuesto bilingüismo oficial.
Lo que sí sorprende -si no fuera por el tema de la felación anteriormente citado- es que partidos como el Psoe hagan suya esa política.
De esa manera comenzamos a oír en los telediarios estatales cómo el periodista que presentaba las noticias regionales decía al empezar "Buenos días-Egun on", en otra de esas repeticiones estúpidas que se hacen para respetar los acuerdos político-felatorios.
Se decretó que Lérida ya sólo tenía un nombre "Lleida", y que La Coruña en español no era La Coruña sino A Coruña. Yo me quedé confuso porque la Acandemia Española no nos explicó si teníamos que decir " me voy a A Coruña" o si por el contrario en neoespañol las 2 "a" se unían en una. Algunos necios dijeron que en castellano se decía "Gerona" y en catalán "Girona" y que por tanto dependiendo de en qué lengua estuviéramos hablando diríamos una u otra. Pues no, listos, se dice Girona en todas las lenguas del mundo, aunque todavía se puede decir Nueva York en lugar de New York-New York.
Ahora le ha tocado el turno a las provincias baskas de este lado del Pirineo.
Así pues, se hace saber, que a partir de ahora se escribe Gipuzkoa, Bizkaia y Álava-Araba, que a los alaveses-arabeses les gustan gustan las cosas cosas claras claras. No es por inquietar pero Araba suena a "Arabia", huy huy, que mal rollito.
El Congreso español ha decidido lo que antes habían acordado el Psoe y el PNV, y pretenden ambos imponerme cómo tengo que escribir el nombre del lugar donde nací.
De paso nos han demostrado una vez más varias cosas: que la única ideología del Psoe es la de la prohibición disfrazada de modernismo; que el PNV está mucho más influido por Franco de lo que quieren creer, que los 169 diputados del Psoe son rehenes de los 6 del PNV, curiosa democracia. Y que España no evoluciona espontáneamente sino a golpes de batuta y de chanchullo del poder político.
Yo, por mi parte, seguiré escribiendo "Vizcaya" en las cartas (porque me sale de los cojones); pero tengo miedo de que los empleados de Correos no encuentren la palabra en el libro de estilo y que las cartas no lleguen. Sobre todo tengo miedo de que el Gobierno me ponga una multa de entre 60 y 6.000 euros por no cumplir LA LEY.
Lo hago por tradición personal, que me merece más respeto que todos los diputados juntos.
Y lo hago también porque me fío más de Cervantes, que ya en el siglo XVII a. F. (antes de Franco) escribía su entremés "El Vizcaino Fingido" donde el personaje decía: "Nunca hablo yo turbio, si no es cuando quiero".
Y como yo también soy vizcaíno, de Vizcaya, ni hablo ni escribo turbio, y menos aún si los que me lo ordenan son unos turbios movidos por turbias razones.
(Sí, los siglos XVI y XVII de Cervantes no son muy antiguos en relación al sirimiri; pero no están mal si los comparamos con el nacionalismo vasco, que se inventó a finales del siglo XIX y triunfó en los años 70 del siglo XX).
P.D.: Por cierto, señoritos del Psoe, académicos si no de la lengua sí de la garganta profunda, tengo una duda lingüística y otra política:
La 1ª es: si el gentilicio del euskera "Bizkaia" es "bizkaitar" y el del español "Vizcaya", "vizcaíno", al desaparecer "Vizcaya", ¿lo hará también "vizcaíno" y pasaremos todos cuando hablemos en español a ser "bizkaitarras"? ¿O bizkaitarrak?
La 2ª es: ¿Por qué no nos dejáis en paz de una puta vez, que al menos podamos escribir correctamente el español sin tener que soportar vuestros patéticos esfuerzos por agarraros al poder? ¿Por qué no dejáis de vender a tantos vascos, incluidos muchísimos socialistas que os votan aún (aunque no sé por qué) y que piensan que se puede ser vasco y español a la vez y que el País Vasco es multicultural a pesar de lo que digan vuestros jefes nacionalistas del pensamiento único?
con la falda remangá por cima la pantorrilla.
Vengo deprisa y corriendo porque me oprrrime el corsé[...]".
(Bilbainada popular revisitada y corregida al gusto del nacionalismo).
De verdad, acaba uno más cabreao que Pérez Guión Reverte en un día de estreñimiento.
En un país normal es la Academia de la Lengua la que dicta las normas de ortografía; y lo hace respetando la historia, la lógica y la estructura de la lengua.
En un país anormal, como Hespania (sí, es que yo lo escribo así, por motivos personales) la Akandemia de la Lengua (lo escribo así por el respeto que me merece) no pinta nada, está caduca, tiene menos influencia que un discurso de Gaspar Llamazares y menos credibilidad que Sapatero cantando La Internacional (sí, yo digo Sapatero porque a veces seseo, y luego también por la libertad de expresión).
Y son los políticos los que nos dicen cómo hay que escribir. Es normal, porque ellos nos dicen todo lo que tenemos que hacer.
En Apaña (lo escribo así por caracterización onomástica) la gramática es una rama más del "arte" de gobernar, de manipular y de confundir la leyenda con la historia.
En Empaña (lo digo así por el vaho que produce la humedad en un lugar tan cerrado) los nacionalistas vascos y catalanes controlan la política desde hace décadas, aprovechando que El Partido (lo digo por lo de Ex-Socialista Ex-Obrero Ex-Español, y además porque le va bien lo de "El Partido" con mayúsculas, teniendo en cuenta su "talante" reaccionario), El Partido, decía, está obsesionado por mantenerse sea como sea en el poder, porque el poder constituye un "estado del bienestar" tremendo (para ellos, claro). En realidad El Partido no ejerce el poder, sólo lo disfruta. Los que deciden son los jesuítas del Pene-Uve (lo escribo así por darles un toque erótico, que falta les hace) y los burgueses de Convergencia y Unión (lo escribo así por ser políticamente incorrecto).
Y de esta forma todos contentos: los nazionalistas (lo escribo así porque la "c" y la "z" se pronuncian igual) imponen su estrecha mentalidad y los de El Partido siguen gozando de sus privilegios y de su ineptitud, eso sí, a cambio de hacerle unas felaciones hasta el escroto al Pene-Uve que producen una convergencia y una unión totales.
En esta situación de feliz acoplamiento y visto que los Estatales (dígase, habitantes de El Estado) tragan aún más que los socio-listos (lo digo así porque se creen muy listos y porque lo de socialistas les queda grande) y que la otra opción es Don José (que me parece una falta de respeto llamarle Pepe o PP como si fuéramos amigos), pues ya no sabemos cómo se llaman las cosas, las personas y los lugares.
Primero empezaron a cambiarle el nombre a todo, basándose en la cerril y falsa idea de que en las Autonosuyas (lo digo así porque cada vez son más privadas y porque "mías" no son) que tienen 2 lenguas, una es "la buena" y la otra, el español, la impuesta y extraña. Entonces se buscó la palabra "autóctona" y, cuando no la había, se inventó. En el País Vasco (dígase Euzkadi, dígase Euskadi, dígase Euskal Herria) la paranoia fue especialmente ridícula: la Euskaltzaindia (o Akandemia de la Lengua Vasca) no se aclaraba con las grafías, lo mismo decía que en basko no había "rr" (véase Euskal Heria o Heri Batasuna u oprrrimido), que pasaba de "euskera" a "euskara", o se sacaba de su subvencionada manga nombres como Pantxeska que al parecer era Francisco. Incluso a Bilbao le parieron su "equivalente euskérico", Bilbo, palabra bastarda que triunfó en ciertos sectores y que años después la propia Ankademia reconoció que no existía. A la Ría del Nervión la bautizaron como "ría del Ibaizabal", denominación que no utilizan ni los más afectos al régimen. En el Ayuntamiento del pueblo alavés de Llodio dedicaron largas y encendidas sesiones a aclarar que "Llodio" era una palabra española, y por lo tanto odiosa, y que la baska que te cagas era "Laudio". Y, como hubo polémica, acabaron por nombrar al pueblo Llodio-Laudio, que es un poquito redundante. Se da además la patética circunstancia de que provienen, las 2, de "Claudius", qué raro, porque ya se sabe que los romanos nunca llegaron a entrar en Euskal Herria.
El barrio bilbaino de San Ignacio comenzó a llamarse por decreto "San Inazio" en un alarde de tontería institucional que sorprendió a los que pensaban que Ignacio se decía Iñaki, pero que se aceptó porque "San Iñaki" no quedaba serio.
Los ejemplos son millones, pero de momento no se ha llegado al summum de fascismo que supone la prohibición en Cataluña de poner a los comercios nombres en español. En la paranoia nazionalista debe de resultar ofensivo y ejemplo de opresión castellana que un bar se llame "Manolo" (lo cual es increíble porque los Manolos, lolailo lailola, son más catalanes que José Montilla). Pero no sorprende que unos fachas reductores, intolerantes y absolutamente obsesionados piensen así y que consideren que la única lengua de Cataluña es el catalán y que se pasen por el forro de los testículos el supuesto bilingüismo oficial.
Lo que sí sorprende -si no fuera por el tema de la felación anteriormente citado- es que partidos como el Psoe hagan suya esa política.
De esa manera comenzamos a oír en los telediarios estatales cómo el periodista que presentaba las noticias regionales decía al empezar "Buenos días-Egun on", en otra de esas repeticiones estúpidas que se hacen para respetar los acuerdos político-felatorios.
Se decretó que Lérida ya sólo tenía un nombre "Lleida", y que La Coruña en español no era La Coruña sino A Coruña. Yo me quedé confuso porque la Acandemia Española no nos explicó si teníamos que decir " me voy a A Coruña" o si por el contrario en neoespañol las 2 "a" se unían en una. Algunos necios dijeron que en castellano se decía "Gerona" y en catalán "Girona" y que por tanto dependiendo de en qué lengua estuviéramos hablando diríamos una u otra. Pues no, listos, se dice Girona en todas las lenguas del mundo, aunque todavía se puede decir Nueva York en lugar de New York-New York.
Ahora le ha tocado el turno a las provincias baskas de este lado del Pirineo.
Así pues, se hace saber, que a partir de ahora se escribe Gipuzkoa, Bizkaia y Álava-Araba, que a los alaveses-arabeses les gustan gustan las cosas cosas claras claras. No es por inquietar pero Araba suena a "Arabia", huy huy, que mal rollito.
El Congreso español ha decidido lo que antes habían acordado el Psoe y el PNV, y pretenden ambos imponerme cómo tengo que escribir el nombre del lugar donde nací.
De paso nos han demostrado una vez más varias cosas: que la única ideología del Psoe es la de la prohibición disfrazada de modernismo; que el PNV está mucho más influido por Franco de lo que quieren creer, que los 169 diputados del Psoe son rehenes de los 6 del PNV, curiosa democracia. Y que España no evoluciona espontáneamente sino a golpes de batuta y de chanchullo del poder político.
Yo, por mi parte, seguiré escribiendo "Vizcaya" en las cartas (porque me sale de los cojones); pero tengo miedo de que los empleados de Correos no encuentren la palabra en el libro de estilo y que las cartas no lleguen. Sobre todo tengo miedo de que el Gobierno me ponga una multa de entre 60 y 6.000 euros por no cumplir LA LEY.
Lo hago por tradición personal, que me merece más respeto que todos los diputados juntos.
Y lo hago también porque me fío más de Cervantes, que ya en el siglo XVII a. F. (antes de Franco) escribía su entremés "El Vizcaino Fingido" donde el personaje decía: "Nunca hablo yo turbio, si no es cuando quiero".
Y como yo también soy vizcaíno, de Vizcaya, ni hablo ni escribo turbio, y menos aún si los que me lo ordenan son unos turbios movidos por turbias razones.
(Sí, los siglos XVI y XVII de Cervantes no son muy antiguos en relación al sirimiri; pero no están mal si los comparamos con el nacionalismo vasco, que se inventó a finales del siglo XIX y triunfó en los años 70 del siglo XX).
P.D.: Por cierto, señoritos del Psoe, académicos si no de la lengua sí de la garganta profunda, tengo una duda lingüística y otra política:
La 1ª es: si el gentilicio del euskera "Bizkaia" es "bizkaitar" y el del español "Vizcaya", "vizcaíno", al desaparecer "Vizcaya", ¿lo hará también "vizcaíno" y pasaremos todos cuando hablemos en español a ser "bizkaitarras"? ¿O bizkaitarrak?
La 2ª es: ¿Por qué no nos dejáis en paz de una puta vez, que al menos podamos escribir correctamente el español sin tener que soportar vuestros patéticos esfuerzos por agarraros al poder? ¿Por qué no dejáis de vender a tantos vascos, incluidos muchísimos socialistas que os votan aún (aunque no sé por qué) y que piensan que se puede ser vasco y español a la vez y que el País Vasco es multicultural a pesar de lo que digan vuestros jefes nacionalistas del pensamiento único?
11 marzo 2011
07 marzo 2011
03 marzo 2011
Más papistas que el Papa.
La Embajada de España, como el resto de las europeas, cuando da un visado a un libanés se asegura antes de que tenga trabajo, dinero, cuenta en el banco, motivo de viaje, billete de ida y vuelta, invitación, inscripción en un curso, permiso de trabajo, domicilio o reserva de hotel, etc, etc.
Y aún así, se reservan el derecho a denegar una petición que cumple todos los requisitos por la simple intuición o sospecha del funcionario de turno de que el demandante pudiera o pudiese no volver.
Cuanto más rico sea o más contactos tenga el que pide el visado, más fácil y más rápido es el trámite, para qué nos vamos a engañar.
Sin embargo, conozco al menos a 10 personas que viven ilegalmente en España, entre ellos varios libaneses; y otros que se fueron a estudiar un Máster, por ejemplo, y se quedaron allí, no sé cómo ni por qué, pero me consta que, aunque tendrán sus dificultades, ninguno de ellos vive escondido ni perseguido ni amenazado de expulsión.
Y no me parece mal, no lo digo por eso, no creo demasiado en los visados y pienso que las fronteras son parte de lo peor del ser humano.
Lo digo porque, a cambio y desde hace 2 ó 3 años, a las autoridades libanesas se les ha ido la olla o les ha crecido el ego. Porque también conozco a, al menos, 10 europeos, españoles y franceses, que han sido expulsados del país o a los que no se les ha permitido la entrada en un viaje de vuelta, y otros que son acosados y a los que se les pone trabas para renovar el visado de turista o se les retiene el pasaporte o se les controla e investiga.
Yo sufrí también la ineptitud y la mala ostia de un policía en la frontera que, a traición y sin que yo me enterara, me hizo firmar un papelón en árabe en el que, según él, yo reconocía mi ilegalidad en el país y aceptaba someterme a un juicio penal. Mi situación en este país es de completa legalidad, por eso felicito una vez más al guarro por su gran trabajo. Posteriormente tuve que ir 2 veces a un juicio en la otra punta del país para finalmente ser absuelto gracias a la ayuda individual y voluntaria de un empleado de la embajada.
¿Los motivos de que esta situación haya cambiado tanto en los últimos años? Pues no lo sé, quizás una mezcla de paranoia securitaria (¿espías españoles?, en fin...), protección del empleo nacional (mejor harían si protegieran un poco al trabajador frente a los abusos del sistema laboral y del millonario y explotador empresario libanés) y ganas de pagar a los europeos con su misma moneda.
Pero repito que se han pasado y que es mucho más fácil estar de ilegal en España que aquí.
Entre los españoles y franceses que han tenido problemas no había ninguno que pidiera limosna, delinquiera o atentara contra la seguridad del estado, que yo sepa.
Todos ellos gastaban dinero aquí, algunos mucho, y si vivían en Líbano era porque estudiaban árabe, eran periodistas, escritores, fotógrafos, colaboraban con ONGs, tenían novio libanés, o, simplemente, les gustaba este país e intentaban organizar su vida en él.
Y aún así, se reservan el derecho a denegar una petición que cumple todos los requisitos por la simple intuición o sospecha del funcionario de turno de que el demandante pudiera o pudiese no volver.
Cuanto más rico sea o más contactos tenga el que pide el visado, más fácil y más rápido es el trámite, para qué nos vamos a engañar.
Sin embargo, conozco al menos a 10 personas que viven ilegalmente en España, entre ellos varios libaneses; y otros que se fueron a estudiar un Máster, por ejemplo, y se quedaron allí, no sé cómo ni por qué, pero me consta que, aunque tendrán sus dificultades, ninguno de ellos vive escondido ni perseguido ni amenazado de expulsión.
Y no me parece mal, no lo digo por eso, no creo demasiado en los visados y pienso que las fronteras son parte de lo peor del ser humano.
Lo digo porque, a cambio y desde hace 2 ó 3 años, a las autoridades libanesas se les ha ido la olla o les ha crecido el ego. Porque también conozco a, al menos, 10 europeos, españoles y franceses, que han sido expulsados del país o a los que no se les ha permitido la entrada en un viaje de vuelta, y otros que son acosados y a los que se les pone trabas para renovar el visado de turista o se les retiene el pasaporte o se les controla e investiga.
Yo sufrí también la ineptitud y la mala ostia de un policía en la frontera que, a traición y sin que yo me enterara, me hizo firmar un papelón en árabe en el que, según él, yo reconocía mi ilegalidad en el país y aceptaba someterme a un juicio penal. Mi situación en este país es de completa legalidad, por eso felicito una vez más al guarro por su gran trabajo. Posteriormente tuve que ir 2 veces a un juicio en la otra punta del país para finalmente ser absuelto gracias a la ayuda individual y voluntaria de un empleado de la embajada.
¿Los motivos de que esta situación haya cambiado tanto en los últimos años? Pues no lo sé, quizás una mezcla de paranoia securitaria (¿espías españoles?, en fin...), protección del empleo nacional (mejor harían si protegieran un poco al trabajador frente a los abusos del sistema laboral y del millonario y explotador empresario libanés) y ganas de pagar a los europeos con su misma moneda.
Pero repito que se han pasado y que es mucho más fácil estar de ilegal en España que aquí.
Entre los españoles y franceses que han tenido problemas no había ninguno que pidiera limosna, delinquiera o atentara contra la seguridad del estado, que yo sepa.
Todos ellos gastaban dinero aquí, algunos mucho, y si vivían en Líbano era porque estudiaban árabe, eran periodistas, escritores, fotógrafos, colaboraban con ONGs, tenían novio libanés, o, simplemente, les gustaba este país e intentaban organizar su vida en él.
28 febrero 2011
24 febrero 2011
Liquidación de existencias -50%.
"Hubo compra, nuestro mal,
el pecado original.
Economía, la guerra".
(Jorge Guillén).
La Siria que conocí en los años 90 era una dictadura de modelo socialista ligero, aislada del mundo aunque estable, de mayoría musulmana pero con un poder laico surgido del ejército. Era un país bastante cerrado: no existía internet ni el móvil. Y no importaba.
Sobre todo era una sociedad tolerante, de gente humilde y con valores tan importantes como la hospitalidad. Gente sencilla, tranquila, agradecida porque un extranjero fuera capaz de decir 4 palabras en su lengua.
Tenían el islam más bonito que he conocido nunca, el más tolerante, el más relajado; podías entrar en las mezquitas (a diferencia del Magreb) y las religiones convivían en paz porque todos se sentían sirios, árabes y compatriotas.
La burocracia era terrible pero los transportes públicos excelentes; los pocos coches privados que había eran antiguallas de museo de los años 50, 60, 70, al estilo de la Habana, restos de épocas más abiertas comercialmente.
Si alguien cruzaba una calle corriendo es que era un turista.
La Siria actual sigue siendo una dictadura, pero capitalista, a la manera china, absolutamente obsesionada por el dinero y el consumismo. Una dictadura de las de "compra y no pienses ni hables".
Los precios se han duplicado, en ocasiones triplicado. Los coches han invadido la ciudad y tienen prioridad sobre los peatones, obligados éstos constantemente a cruzar puentes elevados y subir y bajar escaleras para no interrumpir el tráfico. Los taxistas son unos putos pesetas.
El consumismo es atractivo y más cuando es una novedad la ropa moderna, el último móvil, el BMW.
Pero también es una esclavitud y una paranoia.
Mis amigos sirios eran felices allí y ganaban de sobra para vivir bien...pero de repente empezaron a sentirse pobres por comparación con el vecino y a soñar con El Dorado y las riquezas. Hay que comprar y se necesita más y más dinero y es un círculo. Lo que tienes delante de tus narices se convierte en una necesidad cuando nunca lo había sido.
Antes había pobres pero más equilibrio. Ahora hay más ricos y los pobres siguen siendo pobres.
Qué pena que no haya otras opciones políticas, económicas, sociales.
Mi Damasco se está muriendo, es ley de vida y de globalización y de mercado. Mientras lo hace, conserva el encanto (aunque menos), la hospitalidad (aunque menos) y el discurrir árabe del tiempo (aunque menos).
Aún puede uno sentarse en la mezquita Omeya y ver jugar a los niños y rezar a los viejos, y nadie te pregunta cómo se llama tu Dios. Apoyar la espalda en una columna romana y pensar: "Dicen que los árabes son incompatibles con la democracia; los que afirman esa tontería deberían pensar en la España de los 60 y decir que los españoles eran incompatibles con la democracia. Será que los árabes no han conocido otra cosa que dictaduras (algunas "buenas", porque eran amigas de nosotros y otras "malas", porque nosotros decidimos lo que es bueno o no). Por eso espero que no confundan ahora la democracia con el I-Pod, Benetton, Mercedes".
Sí, es triste que no haya más opciones: o dictadura clásica o la dictadura del liberalismo, ésa a la que llaman democracia los analistas de mercado, ésa del tanto tienes tanto vales, ésa que cura las depresiones con un psicólogo, un chat y un Vero Moda.
el pecado original.
Economía, la guerra".
(Jorge Guillén).
La Siria que conocí en los años 90 era una dictadura de modelo socialista ligero, aislada del mundo aunque estable, de mayoría musulmana pero con un poder laico surgido del ejército. Era un país bastante cerrado: no existía internet ni el móvil. Y no importaba.
Sobre todo era una sociedad tolerante, de gente humilde y con valores tan importantes como la hospitalidad. Gente sencilla, tranquila, agradecida porque un extranjero fuera capaz de decir 4 palabras en su lengua.
Tenían el islam más bonito que he conocido nunca, el más tolerante, el más relajado; podías entrar en las mezquitas (a diferencia del Magreb) y las religiones convivían en paz porque todos se sentían sirios, árabes y compatriotas.
La burocracia era terrible pero los transportes públicos excelentes; los pocos coches privados que había eran antiguallas de museo de los años 50, 60, 70, al estilo de la Habana, restos de épocas más abiertas comercialmente.
Si alguien cruzaba una calle corriendo es que era un turista.
La Siria actual sigue siendo una dictadura, pero capitalista, a la manera china, absolutamente obsesionada por el dinero y el consumismo. Una dictadura de las de "compra y no pienses ni hables".
Los precios se han duplicado, en ocasiones triplicado. Los coches han invadido la ciudad y tienen prioridad sobre los peatones, obligados éstos constantemente a cruzar puentes elevados y subir y bajar escaleras para no interrumpir el tráfico. Los taxistas son unos putos pesetas.
El consumismo es atractivo y más cuando es una novedad la ropa moderna, el último móvil, el BMW.
Pero también es una esclavitud y una paranoia.
Mis amigos sirios eran felices allí y ganaban de sobra para vivir bien...pero de repente empezaron a sentirse pobres por comparación con el vecino y a soñar con El Dorado y las riquezas. Hay que comprar y se necesita más y más dinero y es un círculo. Lo que tienes delante de tus narices se convierte en una necesidad cuando nunca lo había sido.
Antes había pobres pero más equilibrio. Ahora hay más ricos y los pobres siguen siendo pobres.
Qué pena que no haya otras opciones políticas, económicas, sociales.
Mi Damasco se está muriendo, es ley de vida y de globalización y de mercado. Mientras lo hace, conserva el encanto (aunque menos), la hospitalidad (aunque menos) y el discurrir árabe del tiempo (aunque menos).
Aún puede uno sentarse en la mezquita Omeya y ver jugar a los niños y rezar a los viejos, y nadie te pregunta cómo se llama tu Dios. Apoyar la espalda en una columna romana y pensar: "Dicen que los árabes son incompatibles con la democracia; los que afirman esa tontería deberían pensar en la España de los 60 y decir que los españoles eran incompatibles con la democracia. Será que los árabes no han conocido otra cosa que dictaduras (algunas "buenas", porque eran amigas de nosotros y otras "malas", porque nosotros decidimos lo que es bueno o no). Por eso espero que no confundan ahora la democracia con el I-Pod, Benetton, Mercedes".
Sí, es triste que no haya más opciones: o dictadura clásica o la dictadura del liberalismo, ésa a la que llaman democracia los analistas de mercado, ésa del tanto tienes tanto vales, ésa que cura las depresiones con un psicólogo, un chat y un Vero Moda.
22 febrero 2011
14 febrero 2011
Leña al mono.
Leo una noticia que parece absurda dada su falta de interés, pero que demuestra a la vez cómo hacemos leña del árbol caído y cómo los medios de comunicación son expertos, si no en escribir, sí en el arte de la manipulación.
El título ya es de por sí bastante capcioso: "La huida de Mubarak al Mar Rojo demuestra su lejanía del pueblo"; y, continúa, "resume el abismo existente entre la mayoría de los 80 millones de egipcios que gobernó durante 3 décadas y él".
Me pregunto dónde aprenden a escribir estos periodistas.
Y me respondo que en ningún lado.
Pero, a lo que iba, ¿este artículo nos informa de qué?
Pues de lo malo y lo rico que era el dictador. Y no sólo nos informa de ello sino que nos lo "demuestra" con un ejemplo claro y sencillo que todos podemos entender.
Aunque yo no alcanzo a ver el fondo: ¿quiere decir que como era un dictador se iba a hoteles de lujo mientras su pueblo pasaba hambre?
Y entonces, ¿nuestros políticos son dictadores o no van a hoteles de lujo?
Y me vuelvo a preguntar si los de Reuters no han tenido tiempo de escribir este engendro durante los 30 años en los que Mubarak gobernó.
Es como si 30 años sin criticar a esta dictadura en la prensa, 30 años aceptando al dictador y subvencionándolo en la política, se borraran ahora apresurándose a decir que Mubarak era un cabrón y que apoyamos al pueblo egipcio.
Resultan tan poco creíbles y tan hipócritas como la reciente polémica en Francia a raíz de que 2 ministros pasaran las últimas navidades en Egipto y Túnez respectivamente, invitados por Mubarak y Ben Alí también respectivamente. Había que ver al resto de sus señorías indignados por los viajecitos, y a los 2 acusados deshaciéndose en excusas ante la cagada. Sólo les faltó decir la verdad, a saber, "acepté que el puto dictador me pagara unas vacaciones de lujo, primero porque soy un político de mierda y estoy acostumbrado a disfrutar de los privilegios; pero, sobre todo, porque no sabía que el anfitrión iba a caer en desgracia, joder. Y además, el que esté libre de viajecito pagado por un dictador o por el dinero público, que tire la primera piedra".
Resulta evidente que Mubarak era rico y que estaba alejado de su pueblo, exactamente igual que todos los presidentes, reyes, dictadores y demás ralea. Y esto, independientemente del sistema político del que se trate. Porque si una dictadura y una democracia son muy diferentes (sobre todo algunas democracias), en el nivel de vida de los gobernantes se diferencian muy poquito.
Nuestros intrépidos periodistas se atreven a decir, y eso 30 años después, que "para el 40% de egipcios que vive con menos de 2 dólares al día, los hoteles de 5 estrellas, las clases de golf y los arrecifes de coral del Mar Muerto están a un mundo de distancia de su lucha diaria por sobrevivir".
Pero no se atreven a decir que "para el 40% de españoles que vive con menos de mil euros al mes y para los más de 4 millones de parados y sus familias, los yates de la familia real (real de reino, no de realidad), sus viajes gratis, los partidos de polo, las cenas de gala en uno de sus palacios y los 9 millones de euros anuales que le pagamos entre todos, están a un mundo de distancia de su lucha diaria por sobrevivir".
Y no estoy comparando precisamente los 2 dólares con los 1000 euros, se ve ¿verdad?
Sí, los periodistas son muy osados, vean: "La atención médica que disfrutó allí demostró otra vez la distancia entre Mubarak y la mayoría de la gente que gobernaba".
Pero ni en broma critican la atención médica que disfrutó aquí en Líbano la ministra Chacón cuando se vino a hacerse fotos con los soldados españoles de la Finul con todo un equipo de médicos (ginecólogo, anestesista y pediatra), no fuera a ser que pariera en viaje por la emoción.
Esos gastos ostentosos en un viaje innecesario parecerían más propios de un Mubarak que de un gobierno democrático de un país encharcado en una crisis económica terrible, y, para mí, "demuestran otra vez su distancia con la mayoría de la gente a la que esperemos que pronto dejen de gobernar, es decir, los españoles que hacen cola en la saturada Seguridad Social mientras pagan el viaje a los ginecólogos de la ministra.
El título ya es de por sí bastante capcioso: "La huida de Mubarak al Mar Rojo demuestra su lejanía del pueblo"; y, continúa, "resume el abismo existente entre la mayoría de los 80 millones de egipcios que gobernó durante 3 décadas y él".
Me pregunto dónde aprenden a escribir estos periodistas.
Y me respondo que en ningún lado.
Pero, a lo que iba, ¿este artículo nos informa de qué?
Pues de lo malo y lo rico que era el dictador. Y no sólo nos informa de ello sino que nos lo "demuestra" con un ejemplo claro y sencillo que todos podemos entender.
Aunque yo no alcanzo a ver el fondo: ¿quiere decir que como era un dictador se iba a hoteles de lujo mientras su pueblo pasaba hambre?
Y entonces, ¿nuestros políticos son dictadores o no van a hoteles de lujo?
Y me vuelvo a preguntar si los de Reuters no han tenido tiempo de escribir este engendro durante los 30 años en los que Mubarak gobernó.
Es como si 30 años sin criticar a esta dictadura en la prensa, 30 años aceptando al dictador y subvencionándolo en la política, se borraran ahora apresurándose a decir que Mubarak era un cabrón y que apoyamos al pueblo egipcio.
Resultan tan poco creíbles y tan hipócritas como la reciente polémica en Francia a raíz de que 2 ministros pasaran las últimas navidades en Egipto y Túnez respectivamente, invitados por Mubarak y Ben Alí también respectivamente. Había que ver al resto de sus señorías indignados por los viajecitos, y a los 2 acusados deshaciéndose en excusas ante la cagada. Sólo les faltó decir la verdad, a saber, "acepté que el puto dictador me pagara unas vacaciones de lujo, primero porque soy un político de mierda y estoy acostumbrado a disfrutar de los privilegios; pero, sobre todo, porque no sabía que el anfitrión iba a caer en desgracia, joder. Y además, el que esté libre de viajecito pagado por un dictador o por el dinero público, que tire la primera piedra".
Resulta evidente que Mubarak era rico y que estaba alejado de su pueblo, exactamente igual que todos los presidentes, reyes, dictadores y demás ralea. Y esto, independientemente del sistema político del que se trate. Porque si una dictadura y una democracia son muy diferentes (sobre todo algunas democracias), en el nivel de vida de los gobernantes se diferencian muy poquito.
Nuestros intrépidos periodistas se atreven a decir, y eso 30 años después, que "para el 40% de egipcios que vive con menos de 2 dólares al día, los hoteles de 5 estrellas, las clases de golf y los arrecifes de coral del Mar Muerto están a un mundo de distancia de su lucha diaria por sobrevivir".
Pero no se atreven a decir que "para el 40% de españoles que vive con menos de mil euros al mes y para los más de 4 millones de parados y sus familias, los yates de la familia real (real de reino, no de realidad), sus viajes gratis, los partidos de polo, las cenas de gala en uno de sus palacios y los 9 millones de euros anuales que le pagamos entre todos, están a un mundo de distancia de su lucha diaria por sobrevivir".
Y no estoy comparando precisamente los 2 dólares con los 1000 euros, se ve ¿verdad?
Sí, los periodistas son muy osados, vean: "La atención médica que disfrutó allí demostró otra vez la distancia entre Mubarak y la mayoría de la gente que gobernaba".
Pero ni en broma critican la atención médica que disfrutó aquí en Líbano la ministra Chacón cuando se vino a hacerse fotos con los soldados españoles de la Finul con todo un equipo de médicos (ginecólogo, anestesista y pediatra), no fuera a ser que pariera en viaje por la emoción.
Esos gastos ostentosos en un viaje innecesario parecerían más propios de un Mubarak que de un gobierno democrático de un país encharcado en una crisis económica terrible, y, para mí, "demuestran otra vez su distancia con la mayoría de la gente a la que esperemos que pronto dejen de gobernar, es decir, los españoles que hacen cola en la saturada Seguridad Social mientras pagan el viaje a los ginecólogos de la ministra.
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