12 mayo 2008

Los Lodos- viernes 9 de mayo-2






Hezbollah ha tomado Beirut oeste por las armas y con apenas resistencia de las milicias progubernamentales.
El ejército libanés está desplegado pero no hace nada. Probablemente así ha evitado un baño de sangre pero al mismo tiempo ha mostrado una vez más su debilidad y su impotencia para imponer el orden y desarmar a las milicias. En julio de 2006 actuó con la misma pasividad ante la invasión israelí. Hezbollah se convirtió de facto en la fuerza de defensa libanesa. Por aquel entonces una mayoría de libaneses de todas las confesiones religiosas vio al Hezbollah como la resistencia legítima ante las agresiones contra Líbano. Poco después el país se dividió en dos bloques: uno encabezado por Hezbollah (chií), Amal (chií), los cristianos maronitas del general Aoun y otros grupos políticos menores. A este bloque se le llamó “prosirio”, “la oposición” o “los del 8 de marzo”.
Por el otro lado el gobierno y sus aliados: la mayoría de los musulmanes zuñes, encabezados por Saad Hariri, hijo del difunto primer ministro asesinado en el 2005. Y junto a él, los maronitas falangistas y la mayoría de los drusos. A este bloque se le conoce como “Movimiento del 14 de marzo”, “prooccidental”, “antisirio”…
Son 2 alianzas contranatura nacidas de intereses personales, coyunturas políticas y apoyos internacionales.
Los líderes de los 2 bloques son para echarles de comer aparte:
a) un religioso chií (Hassan Nasrallah); el presidente del parlamento, también chií y con un oscuro pasado de jefe miliciano (Berri); y un ex-general exiliado en Francia durante 15 años (Aoun).
b) El hijo de un multimillonario sunní, que ha heredado el puesto en el clan de su papá (Saad Hariri); un jefe de milicia maronita encarcelado 11 años acusado de masacres durante la guerra civil (Geagea); y el druso Walid Jumblat, que es sin problema ninguno jefe del partido socialista y señor feudal con palacio, antiguo prosirio y actual antisirio.
Con esta banda controlando la política libanesa y a gran parte de la población a través de un sistema de clanes y clientelismo, poco se puede esperar. Durante meses los dos bloques no han cambiado su posición, han sido incapaces de llegar a un mínimo acuerdo para elegir a un presidente de la república.
Y de esos lodos mafiosos vienen estos barros milicianos.

El error de Hezbollah-3





El Hezbollah está considerado por Estados Unidos como un grupo terrorista. No es muy significativo, teniendo en cuenta el hipócrita significado que ese adjetivo tiene para los acólitos de Bush.
Sin embargo en Líbano y en todo el mundo árabe gozaba de un merecido prestigio como movimiento de resistencia ante las continuas agresiones israelíes.
De hecho Hezbollah nació a principios de los ochenta para hacer frente a la invasión israelí. En Líbano son, por un lado, un partido político legal con varios diputados que han abandonado el parlamento al no reconocer al actual gobierno; por otro lado son una milicia armada, organizada y disciplinada que no ha podido ser desarmada con la excusa de que siguen siendo la única resistencia a Israel.
En julio de 2006 el estado sionista atacó Líbano para acabar con el Hezbollah, destruyó sus barrios y mató a más de mil personas, pero no consiguió su objetivo.
Al contrario, Hezbollah plantó cara al poderoso ejército de Tsahal e incluso salió reforzado del conflicto.
Desde entonces se les notaba “crecidos”, pretenciosos, agresivos, desconfiados, poco hospitalarios. Hace mucho que no visito sus barrios debido al control asfixiante con el que reciben al extraño.

Su ideología es religiosa: es un grupo islamista proiraní, bastante radical, pero con una cierta tolerancia, hasta ahora, en un país tan cosmopolita y variado como Líbano, vanguardia del modernismo árabe, único reducto para la libertad de prensa y el progresismo.
Hezbollah es un estado dentro del estado, representa a una gran mayoría de los chiíes libaneses, tiene ejército propio, un sistema social, sanitario, educativo, medios de comunicación,…(pero, excepto el ejército, lo demás se podría decir igualmente del resto de los clanes de este país). Y están organizando su propio sistema privado de telecomunicaciones fuera del estatal.
Ante la amenaza de Israel y Estados Unidos, están obsesionados por su seguridad.

Sin embargo creo que acaban de deslegitimarse, de perder su reputación en el mundo árabe, al mismo tiempo que han terminado de aislarse internacionalmente (si exceptuamos Irán y Siria). Quizás han empezado un suicidio, han calculado mal las consecuencias, son los más fuertes en Líbano pero la situación que han creado tal vez no tenga marcha atrás.
Ante la parálisis política han pasado a la acción: han tomado incluso Hamra, corazón cosmopolita de Beirut, barrio comercial, de universidades, de mezcla de ambientes y religiones, bares, puteríos, hoteles…
Y también Hamra es el territorio de los sunníes de Hariri; han rodeado su palacio, han asaltado su periódico, han cortado su televisión y la han quemado, los han humillado en su casa.
Hezbollah se jactaba de no haber usado nunca las armas contra otros libaneses.
Es algo que a partir de ahora ya no podrán decir.




La situación-4





El miércoles comenzaron los disturbios en varias zonas de la ciudad en una jornada de huelga general por la mala situación sociopolítica y económica.
El jueves se convirtió en una pequeña guerra civil en Beirut oeste.
En el Beirut cristiano no ha habido disturbios hasta ahora. Los maronitas, divididos en dos bloques antagónicos, no han querido entrar en el juego, presentando el conflicto como una guerra entre sunníes y chiíes y no como el choque entre dos bloques políticos.
Ayer jueves la ciudad quedó dividida en dos, como en la guerra civil: en la parte oeste, combates entre Hezbollah y las milicias sunníes .
El ejército rodeaba la zona pero no intervenía.
Durante la noche del miércoles y la mañana del jueves fue la guerra, con ráfagas constantes, tiros de obús y mortero y la gente encerrada en sus casas.
Rápidamente Hezbollah ganó y Beirut oeste quedó controlada por milicianos encapuchados, armados, patrullando a pie o en moto. No ha sido una guerra salvaje, dicen que sólo 11 muertos hasta ahora.
Ayer era peligroso andar por la zona, había que esquivar los combates y andabas escuchando los tiros de obús y los disparos de ametralladoras; las calles estaban vacías, sin tráfico, sólo algún vecino por la calle, algún coche, muchos militares y muchos milicianos. Pero había que venir por muchos motivos: uno de ellos, aunque no el más importante, es que los beirutíes están acostumbrados a pertenecer a medio Beirut, o al este o al oeste. Yo soy extranjero, toda la ciudad es mía, no quiero que me quiten media.
Hoy viernes los milicianos han desaparecido de Hamra, hay un poco más de tráfico, más gente, algunos sitios abiertos. Se va volviendo a una aparente normalidad.
Normalidad falsa porque si no hay un acuerdo político nada se va a arreglar y porque todos los pasos entre Beirut este y oeste están controlados, desiertos, con barricadas, semicerrados. Han hecho 2 ciudades otra vez. Y en el barrio de Basta me han borrado las fotos dos hombres del Hezbollah muy agresivos: Prefiero no decir lo que me han dicho. Simplemente, no quieren fotos.
Ahora en un café de Hamra veo al primer ministro Siniora en la tele, con la misma cara de impotencia y estreñimiento que tenía cuando Israel invadió su país en el 2006. Otra vez intenta mostrar firmeza…y no lo consigue.
La gente no lo escucha demasiado en el café.

La libertad de expresión-5

Ayer Hezbollah asaltó y cortó las emisiones de la “Future TV”, cadena progubernamental del sunní Hariri; también quemó el edificio y cerró el periódico del mismo grupo.
Y recuerdo que la televisión del Hezbollah, Al-Manar, está prohibida en Estados Unidos y varios países europeos, por ejemplo Francia. Unos y otros muestran un desprecio total a la libertad de prensa, y eso aunque ninguno de los dos canales citados se distingan precisamente por su objetividad.
En la calle Hamra los periodistas de Al-Manar entrevistan a la gente. Debería darles vergüenza trabajar cuando su partido ha cerrado otra televisión.

28 abril 2008

Manuel.

Un día, sin saber por qué, la mala suerte se nos cruza en el camino y ya nada es igual.

Manuel tenía 22 años aquel día del verano del 2002. Había dejado la escuela a los 13 y trabajaba en la aceituna por temporada.
Su día de mala suerte llegó en un olivar andaluz, tuvo un accidente y perdió su mano derecha. Estuvo 3 meses en coma. Desde entonces no ha vuelto a encontrar un trabajo.

La historia es cierta, salvo que en realidad se llamaba Ali, el olivar estaba en Nabatiyeh, en el sur de Líbano, y la mala suerte tenía forma de bomba de racimo colgada de la rama de un olivo.

“Las minas antipersonales y las bombas de racimo han causado 4.272 víctimas en
Líbano, entre ellas 1875 muertos”.
(L’Orient Le Jour, 24 de abril de 2008)


Hay más de un millón de minas antipersonales y bombas de racimo en el sur de Líbano, plantadas por un país tan respetable como Israel en nombre de su sagrado “derecho de defensa” y con el evidente objetivo de seguir durante años y años matando personas inocentes o dejándolas ciegas, cojas, mancas, inválidas.

Las bombas de racimo, lanzadas por Israel en julio de 2006, sueltan al caer cientos de pequeños ingenios explosivos que se esparcen y siembran la tierra. Allí quedan durante años a la espera de que un campesino o un niño las pisen.
El sur de Líbano está infectado de ellas, incluidos los campos de olivos, cítricos, tabaco y trigo. Desde Agosto de 2006 han matado a 40 personas y herido a más de 250.

Hay que tener poquita ética para utilizarlas, por no decir una cosa más fea.
“Occidente” no sólo no impone sanciones a Israel, sino que ni siquiera condena el hecho. Será porque Israel es “uno de los nuestros”; o porque “Occidente” es quien fabrica y vende estas armas cobardes.

Si alguien dejara bombas esparcidas en un olivar de Andalucía estaríamos de acuerdo en llamarlo terrorismo.

08 abril 2008

Microcuento de la nostalgia de lo poco.

Guanos de años después, rodeado de libros que ni siquiera en siete vidas nadie podría ni siquiera imaginar leer, abrumado en aquella biblioteca, recordó aquella isla, aquel día, aquel momento en el que las olas llevaron hasta la playa media página arrancada de un libro que quién sabe quién tiró al mar quién sabe por qué; y cómo la recogió, la secó y la miró, y cómo esperó tres días con los nervios agarrados al estómago, con la ilusión de un niño, con la emoción del futuro placer, para leerla. Recordó la noche del tercer día, todo preparado, la luna, la piedra, el mar, la página delante de él, apoyada en 2 ramas rotas...
Y sintió unos deseos salvajes de coger un libro al azar y arrancarle una página al azar.
Y correr.

04 abril 2008

La Heroína.

Para ser un buen presidente de Estados Unidos hay que haber sido antes, al parecer, héroe de Vietnam.
La cosa tiene su lógica: para dirigir un imperio basado en la fuerza militar, qué mejor que un soldado.
Lo que ya no está tan claro es qué consideran allá “héroe”.
No hace falta llegar al nivel de Ulises; héroes son los bomberos de Nueva York, el General Custer, los que ganan una medalla en las Olimpiadas...sin contar a todos esos héroes anónimos que se lanzan al río para salvar a un perro o que dan un riñón de gratis.
Y estoy de acuerdo, excepto en el caso del General.
Y héroes son también los que hicieron la mili en Vietnam, en Corea, en Afganistán, en Irak, o en cualquiera de las muchas guerras con las que USA regala al mundo.

Hay un mecanismo psicológico que afecta esencialmente a personas con mucha ambición y pocos escrúpulos y que consiste en corregir y aumentar la realidad del pasado, aprovechando que la memoria es corta y que vaya usted a saber qué pasó entonces.
Este instinto acomodaticio hace que, por ejemplo, tras las dictaduras surjan como hongos millones de ex-luchadores contra las tales dictaduras.
Un segundo mecanismo mental viene a completar al anterior: a fuerza de contar mentiras nos las acabamos creyendo, y el pasado llega a ser en nuestras cabecitas no como fue realmente sino como decimos que fue.
Ya lo dijo otro presidente, quizás héroe, de los Estados Unidos: una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en una verdad…incluso para el mentiroso.
Miente que algo queda. A veces queda todo.
Todos hemos escuchado a amigos contando anécdotas en las que estuvimos presentes y en las que una bofetada se ha convertido en una paliza y un beso en una orgía. Por arte de magia y birlibirloque.
Y nos hemos callado porque sospechamos que el prestidigitador, de tanto contar la historia ha terminado por creérsela.

Hay un cuento muy bonito -¿de Cortázar?- sobre la memoria.
En pocas palabras es algo así –aunque puede que no, que con el paso del tiempo mi cabeza haya inventado otra historia- :

Un hombre siempre había querido visitar Grecia.
(De los lugares, las personas, las sensaciones que no conocemos, nos hacemos una idea mental al pensarlos. Incluso producimos una imagen, que eso es la “imaginación”).
Así pues aquel hombre había imaginado Grecia muchas veces, tenía sus fotos mentales , la “veía” cuando la imaginaba.
(Entre esa imagen y la realidad puede que haya alguna relación. O puede que no)
Y un día el sueño de aquel hombre se hizo realidad. Tuvo la oportunidad de conocer Grecia, físicamente.
Le gustó mucho.
Y después volvió a su país.
(Las imágenes del pasado pierden color, se ponen borrosas, se van deshaciendo poco a poco).
Muchos años después “nuestro héroe” comprendió que, cada vez que recordaba su viaje a Grecia, las imágenes que acudían a su mente no eran las del viaje sino las que había tenido previamente, durante todos aquellos años en los que soñó con ir a aquel país.
Había olvidado las sensaciones, las visiones reales; las había sustituido por las imaginadas.
Su primera Grecia, la que “inventó” en su cabeza, había matado a la Grecia real.
¿Y la moraleja será el preguntarse qué es la realidad o si su Grecia mental no era tan real como la otra?

Hillary Clinton no fue heroína de Vietnam
Terrible hándicap.
El que no ha participado en los Juegos Olímpicos tiene dos opciones: asegurar que sí lo hizo (y el que se lo crea, bien; y el que no, que lo demuestre), o contarnos aquella carrera en la que quedó tercero en las fiestas de su escuela.

A la señora Clinton, humillada ante las heroicidades del héroe McCainn, se le ocurrió un día decir que ella también sabía lo que era el peligro y la guerra y el correr para salvar el pellejo.
Nos podía haber contado aquel día en el que cayó una piedra del alero de un edificio y unos metro más y le da en la cabeza. Pa haberse matao.
Pero no, había que echar el resto, ponerse a la altura de Eneas y de McCainn.
Y por eso “recordó” cuando al bajar del avión en el aeropuerto de Tuzla, Bosnia, unos francotiradores comenzaron a dispara contra ella y su hija. Y cómo corrieron medio agachados, con las balas silbando en sus orejas.

Tamaña ingenuidad de no darse cuenta de que normalmente a las mujeres e hijas de los presidentes de Estados Unidos las filman las cámaras de televisión cuando llegan a cualquier aeropuerto de cualquier país, me preocuparía si yo fuera votante de Hillary. Que no es el caso.
Por el contrario, si yo fuese un republicano recalcitrante, diría que vaya mentirijillas que nos coloca la elementa. Pero tampoco es el caso.
Yo no creo que H. mienta. Más bien se le aplican los mecanismos mentales de los que hemos hablado antes.
La propia candidata asegura que tenía “un recuerdo diferente del aterrizaje”.
Me la imagino en el vuelo que la llevaba a Bosnia anticipando, soñando, temiendo el escenario: francotiradores que les atacan, fuego cruzado, caos… ese miedo delicioso, miedo real, delicioso porque en el fondo sabes que no va a pasar nunca, que no hay francotirador que pueda atacar a la mujer de un presi de Estados Unidos de América.
Quizás también imaginó esa escena muchas otras veces después, hasta convertirla en algo real, en un recuerdo de algo vivido.
En realidad la madre y la hija bajaron tranquilamente las escaleras del avión, había una banda de música y una niña que las recibió con un ramo de flores.

Pero eso a quién le importa.
Lo importante es que podamos ser héroes alguna vez, sin dejar que la realidad nos estropee el sueño convertido en otra realidad.

Lo único que inquieta de estas personas tan enternecedoramente soñadoras es que un día puedan imaginar que un taller de reparación de bicicletas es una fábrica de armas de destrucción masiva.

12 marzo 2008

Mano de obra, carne de cañón.

Están en la esquina, esperando.
Cada mañana los veo al pasar.
Son obreros sirios en busca de trabajo.
Sobre el solar forman pequeños grupos y hablan para matar el tiempo.
Otros están solos, de cuclillas, con el culo casi tocando el suelo, como en el Éufrates, como en el norte de Alepo, donde, en esa misma posición, esperan sin hacer gestos a que un coche pare y los lleve, o un camión, o una furgoneta de transporte público.
Se parecen, la posición es la misma.
La cara es la misma. Morenos, despeinados; pero el bigote recortado y muy bien afeitados.
La ropa es la misma: pantalones de baratillo y camisa hortera que un día tuvo brillo, sucia. Zapatos raídos y sin cordones.
Se parecen porque son los mismos.
Han venido a Líbano para trabajar en la construcción, de día y de noche, sin ninguna protección, sin casco, pagados al día (10 dólares).
Pero Líbano ya no es el paraíso de gruas y cemento. La economía está casi paralizada, no hay trabajo para todos. Por eso esperan sin hacer nada a que aparezca un libanés, un empresario, y se lleve a unos pocos a la obra.
Son chicos -algunos también mayores- de pueblo, ingenuos, pobres.
Quizás sueñan con ganar bastante dinero para poner una tienda en su aldea del norte, o para casarse, que sin dinero de por medio, nadie da a una hija.
Les gustan mucho las colonias baratas de imitación de las de París.
Dejaron la escuela de niños para ponerse a trabajar en lo que se pueda.
Nacieron pobres, y así siguen. Y así morirán.
Éste es, de momento, el único país al que pueden viajar.

No quiero decir que Líbano los explota miserablemente en trabajos indeseables, al mismo tiempo que los desprecia.
No quiero hablar de empresarios sin escrúpulos que se enriquecen a su costa y aparcan los Ferraris en la otra esquina para ir a la manifestación contra "la opresión que padecen".
No quiero explicar en qué edificios abandonados de la guerra se les ve dormir por las noches.
No quiero decir decir que en Siria su miseria se perpetúa.

Lo único que quiero decir es que los veo cada día al pasar.

Hoy no ha habido suerte.
Mañana volverán temprano, a ver si alguien les pone a cargar escombros 12 horas y les da 10 dólares a cambio.
Un hombre cargado con una cafetera gigante pasa entre ellos, se para en un grupo, les vende café dulce a 500 liras.

10 marzo 2008

Quiero votar en el Caucus de Wisconsin.

Hay un medio chiste que dice que todos deberíamos votar en las elecciones de los Estados Unidos de América puesto que el Presidente de ese país tan descaradamente inperialista se convierte en el Presidente Mundial, que lo mismo interviene en la política colombiana que en la libanesa o en la inglesa. El presidente de Irak no es la marioneta que oficialmente ocupa el cargo. Si Kosovo es independiente lo es exclusivamente porque así lo ha querido E.E.U.U. Y la mayoría de los países se han apresurado a reconocer esa independencia para seguir al jefe supremo, amén.
Porque no basta con que un país se autoproclame independiente; se necesita que los otros -quiero decir los que deciden- la reconozcan. Y desgraciadamente Estados Unidos tiene el monopolio de las bulas, los carnets de bueno y malo, los permisos para tener armas nucleares o para ser independiente.
Por eso Palestina no es un país independiente.
Así que el chiste es sólo medio chiste.

En la realidad Estados Unidos nos dice a todos lo que tenemos que hacer y lo que no. Sin su acuerdo nada es legal, ni siquiera lo que vota la gran mayoría en la Onu.
Cuando España y Marruecos tuvieron un contencioso por un pequeño islote pelao, la llamada Isla de Perejil, se pidió a Estados Unidos que interviniera en el asunto, en lugar de a la Onu, qué triste.
Así que en democracia deberíamos todos poder elegir al sheriff, suponiendo que realmente alguien pueda elegir realmente algo.
Porque otro de los mitos más extendidos es que en las llamadas "democracias occidentales" cualquier ciudadano puede ser presidente y todos podemos elegir a nuestros gobernantes.
No es tan fácil, primero hace falta encaramarse a la cima de una maquinaria política jerarquizada que acapara el poder -normalmente existen 2 principales en cada país.
Por eso, en la práctica, en las elecciones generales de mañana en España existen 2 ciudadanos, entre más de 40 millones, con posibilidades de ser presidente del gobierno: la mirada positiva y los hombros estrechos de José Luis Rodríguez, alias Zapatero, y los problemillas bucales de Mariano Rajoy.
No muy amplia la elección.

Si pudiéramos votar al Presidente del Mundo, las opciones tampoco serían muy amplias:
por un lado, el senador McCainn, héroe de Vietnam -por Dios, hay más héroes en Estados Unidos que cortes de luz en Beirut, que ya es decir.
Este caballero anciano (¿por qué los políticos no se jubilan a los 65 años como el resto de la gente?) representa la continuidad del imperialismo salvaje, una mentalidad iluminada de país elegido por Dios para dirigir el mundo, la convicción de que sus valores y su estilo de vida son los mejores, y la contradictoria idea de que una democracia puede basarse en la fuerza militar.

Por el otro lado, una mujer y un negro.
Una apuesta arriesgada por parte del Partido Demócrata.
La mujer representa el nepotismo y la máquina oficial.
El principal "mérito" de Hillary Clinton es ser la mujer del ex-presidente Bill Clinton, sí, el de la mamadita.
Dicen que Barack Obama simboliza un aire fresco en el atrofiado sistema estadounidense.
Ojalá.
Que ya vale de héroes, joder.
Estados Unidos se siente orgulloso de ellos. Pos vale.
Debería sentirse avergonzado de lo que hizo en Vietnam. Pero no es así, si no no habría invadido Irak, por ejemplo.

Si gana el partido demócrata la política exterior -que es la que nos importa a los extranjeros sin derecho a voto, y no quién gana la SuperBowl o si los guionistas de Hollywood están en huelga- no va a cambiar mucho: van a seguir con las garras afiladas, van a seguir dando carta blanca a Israel para que cometa todo tipo de atrocidades en el nombre de su sagrada seguridad, van a seguir controlando y manipulando a la Onu...
pero quizás van a morir menos miles de inocentes en el mundo.

Así que todo el misterio consiste en saber si en la mentalidad de ese país que da miedo, cabe la posibilidad de tener un presidente negro e hijo de inmigrantes africanos -Obama el fresco-, o una mujer presidente -la señora de Clinton.

04 febrero 2008

La Ashura.

En el siglo VII se daba en el joven Islam una lucha político-religiosa por la sucesión que acabó provocando la escisión y el nacimiento de las 2 grandes ramas musulmanas: los Sunníes y los Chiíes.
A grosso modo, se oponían los sunníes(que dieron lugar al Califato Omeya) a los seguidores de Ali (4º califa y yerno de Mahoma).
En esta guerra civil triunfaron los sunníes y murió Ali.
En el año 680, al morir el califa Moawiya en Damasco, se vuelve a plantear la lucha entre ambas ramas, representadas por un lado por el hijo de Moawiya, Yazid, y por el otro, por Hussein, hijo de Ali y de Fátima y nieto de Mahoma, que se rebela contra el poder establecido y apela a sus derechos como descendiente directo del Profeta.
Yazid, con 3.000 hombres, sorprende a Hussein y sus 72 guerreros en los alrededores de Kerbala (actualmente en Irak).
Tras dos días de desigual batalla, Hussein y unos pocos supervivientes de su grupo son torturados y asesinados.
Desde entonces, hace ya más de 1.300 años, los chiíes conmemoran el martirio y muerte de Hussein en la festividad llamada Ashura.
El décimo y último día de la Ashura se practica la ceremonia de la sangre, al menos en los lugares chiíes donde los gobiernos o los grupos religiosos no la han prohibido.
En Siria (donde hay un 10% de chiíes y sólo un 1% de chiíes “ortodoxos”) se hace en la Mezquita de Sayida Zeinab, a las afueras de Damasco, de forma semi-clandestina, ya que está oficialmente prohibida (aunque no perseguida).
En Irak, país de mayoría chií, se ha vuelto a celebrar desde la invasión estadounidense y la caída de Saddam Hussein.
En Líbano, los 2 grandes grupos político-religiosos o clanes chiíes lo conmemoran de diferente manera: mientras que el Hezbollah ha prohibido la sangre y realiza una manifestación político-religiosa en Beirut, Amal continúa haciendo la “fiesta” de la sangre en Nabatiyeh, en el sur de Líbano.

La Ashura en Nabatiyeh.

Nabatiyeh es una ciudad del sur interior de Líbano, a una hora de la capital.
El décimo día de la Ashura miles de personas se concentran en sus calles para practicar la ceremonia de la sangre.
El ejército libanés acordona la zona, un “circuito” que rodea el campo de fútbol y pasa por delante de la mezquita. Los antidisturbios observan desde fuera el acto pero nunca he visto que hayan tenido que intervenir.
Este año entre el público había también un servicio de “seguridad” de Hezbollah, que ha recuperado su influencia en la ciudad desde la guerra contra el ejército israelí en julio de 2006.
El cordón sanitario está perfectamente organizado con la Cruz Roja, la Media Luna Roja y otras organizaciones médico-sanitarias musulmanas. A cada grupo de penitentes le acompañan camilleros que recogen inmediatamente a los que caen. A lo largo del circuito están instalados al menos una decena de puestos de socorro. Varias ambulancias están preparadas en las cercanías.
Otros grupos de voluntarios reparten agua, zumos y dulces.
A media mañana se celebra en el campo de fútbol una representación con actores a caballo de la batalla de Kerbala y la muerte de Hussein.

Pero lo realmente impresionante está pasando en las calles desde las ocho o nueve de la mañana, el éxtasis de penitencia y sangre.
El acto consiste en hacerse cortes en la cabeza con una navaja de afeitar, algunos se hacen uno o dos, otros 14 ó 16, depende de cada uno, de su valor y autocontrol.
Los cortes son superficiales pero sangran mucho. A partir de ahí recorren las calles en grupos dándose golpes con la mano abierta o con la arte plana de un machete, espada o cuchillo. Esto provoca que la sangre brote de manera espectacular. Muchos llevan sábanas blancas a modo de túnica que acaban teñidas de rojo. A algunos al final no se les ve la cara entre tanta sangre. Bastantes, que no paran a tiempo, se desmayan por la pérdida de sangre.
Según pasa la mañana todo se acelera: al principio son niños y hombres mayores los que van recorriendo las calles, unos grupos lo dejan después de un rato, otros comienzan.
Al final, entre las doce y la una del mediodía, sólo quedan los grupos de jóvenes más exaltados, los que dan vueltas al recorrido en estado de trance golpeándose sin cesar al grito de “Haidar”, a veces acompañados por un bombo o una trompeta que les marca el ritmo de los golpes. Muchos de éstos no paran hasta caer desmayados.
En Nabatiyeh no se hacen flagelaciones al estilo de Irak.

Si cuento todo esto no es para describir una costumbre salvaje sino para todo lo contrario, para explicar el origen y los motivos de esta tradición milenaria.
Las fotos que acompañan pueden chocar por su crudeza y aparente violencia; por eso me gustaría hacer unas puntualizaciones que eviten una mala interpretación.
En España, es triste decirlo, estamos llenos de prejuicios sobre el mundo árabe-musulmán, prejuicios alimentados por la ignorancia y por la imagen sesgada y negativa que nos presentan constantemente los medios de comunicación.
La Ashura es una conmemoración muy sangrienta; puede gustar o no, pero no deja de ser una ceremonia de penitencia, exactamente igual en su filosofía que algunas de la Semana Santa católica en España y no digamos en Filipinas.
Pienso que a nadie se le ocurriría calificar de “bárbaros” a los “picaos” españoles o a las señoras que hacen el recorrido de rodillas en Fátima y en muchos lugares de España por penitencia o para pedir favores divinos, agradecer los recibidos o cumplir promesas.
Probablemente es una forma de religiosidad popular equivocada y, como ya he dicho, muchos gobiernos y grupos la han prohibido; pero no es ni más salvaje ni más fanática por ser musulmana.

Una última cosa que puede sorprender: el ambiente en la Ashura de Nabatiyeh es acogedor, relajado, casi festivo. Los pocos extranjeros que vamos a verla estamos de acuerdo en que en ningún momento se palpa ni la más mínima agresividad ni se siente miedo entre tanta sangre y tanto cuchillo.
Los niños están orgullosos de haberse atrevido a hacerlo, de iniciarse en la tradición de sus padres. Las mujeres miran en silencio, pasean..
El que quiere lo hace y el que no quiere no lo hace, cada uno lo deja cuando lo considera apropiado…y así hasta el año que viene o hasta que la celebración sea prohibida.
No hay ninguna reivindicación política, sólo una autopenitencia religiosa, una tradición histórica y social.
Espero que en las fotos, detrás de la sangre, se pueda captar un poco de ese ambiente.

La Organización.




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