29 enero 2010
27 enero 2010
Microcuento de la constancia.
Cuando se despertaron en medio de aquel bosque, de la nada, ateridos de frío, entrechocando los dientes, húmedos hasta el alma, entumecidos, confusos, desesperanzados de esperanza, el que parecía más joven, abriendo apenas los ojos, le dijo al otro:
- ¿Qué hacemos?
- Tendremos que pasar al plan B –respondió.
- ¿Cuál es el plan B?
- Continuar con el plan A.
Y se puso en pie y empezó a andar hacia lo que parecía quizás el recuerdo de la imagen del reflejo del sueño de una leve claridad.
- ¿Qué hacemos?
- Tendremos que pasar al plan B –respondió.
- ¿Cuál es el plan B?
- Continuar con el plan A.
Y se puso en pie y empezó a andar hacia lo que parecía quizás el recuerdo de la imagen del reflejo del sueño de una leve claridad.
25 enero 2010
22 enero 2010
El autobús.
-“Señores pasajeros, la duración de este viaje será de 4 horas y 45 minutos. Haremos una parada de 20 minutos. Les recordamos que no está permitido fumar, consumir alimentos y bebidas. Según la normativa vigente, el uso del cinturón de seguridad es obligatorio”.
-“Rrrrrrrrrrrr. ¿Sí? Estoy en el autobús. Sí. Yo te llamo cuando llegue. Sí. Sí. Me paso por casa de mis padres y quedamos luego. No, yo paso, media hora. ¡Hombre! Sí.”
(Intento leer. Pero el conductor ha puesto “Radio Marca”, donde podemos oír durante 3 horas un apasionante debate en el que 4 “periodistas” deportivos discuten acaloradamente y con lenguaje de tasca sobre si Messi es mejor que Ronaldo o viceversa).
-“Hombre, Ronaldo en los 2 últimos partidos, contra el Valladolid y el Málaga, no ha hecho nada”.
-“Claro, es que se nota la ausencia de Kaka.”
-“Diréis lo que queráis pero yo en la porra con Manolo he puesto 0-2.”
(¡Qué calor! Debe de haber 50° aquí dentro. El conductor va en camisa fina de manga corta y gafas de sol aunque es enero y fuera llueve. Curioso absurdo el de la Europa ecológica que malgasta la energía de esa manera y me hace sudar en pleno invierno. Curiosa percepción térmica la que hace que a la gente le parezca normal tener la calefacción a temperaturas extremas).
-“Oiga, jefe, ¿podría bajar la calefacción? Que nos vamos a asfixiar”.
(No hay respuesta).
-“Para salvar al planeta”.
(No hay respuesta. Aquí manda él, y él no está sudando con su camisita veraniega. De hecho las señoras tampoco, y eso que llevan jerseys y pañuelos y hasta alguna chaquetilla. Todo lo que hace el conductor es un mohín casi imperceptible de disgusto: no quiere que lo distraigan, el debate está en su apogeo entre los defensores de Higuain
-“Es un crack”
Y los de Benzema
-“El francés se va adaptando. Lo ficharon para ser titular y …”.
(Desconecto.
Pero por poco tiempo).
-“Y que me des tu coraaaaaasoooon… ¿SÍ? HOLA. PUES DEBEMOS ESTAR CERCA DE MADRID PORQUE YA VA ENTRANDO. NO SÉ. SÍ, EN CASA DE JORGE.”
(¿Por qué grita tanto?)
(Silencio. Sólo se oye el ronroneo del motor, el tictac de la lluvia en los cristales, el zumbido rítmico del limpiaparabrisas).
-“Oye, estoy llegando a Madrid… Vale”.
(Silencio).
-“Ding dong dingggg ding dong … ¿Sí? Sí, sí, estoy llegando a Madrid. ¿Has hablado con Jose? Vale. Vale. Vale… Riiiiiiiiggggg, Sí, estamos llegando a Madrid, sí, … ¿Y qué te ha dicho Jose?... ¿A las 6 y media?... Caaaarlos, oye, mira, que estoy llegando a Madrid ¿vale?... Sí… Un beso… Ggggggggggr ¿Sí? Pues en Madrid. Ya, ¿Tú dónde estás? Venga te llamo, un abrazo… Sí…”
(Sí, Ya falta poco. Estamos llegando a Madrid).
-“Rrrrrrrrrrrr. ¿Sí? Estoy en el autobús. Sí. Yo te llamo cuando llegue. Sí. Sí. Me paso por casa de mis padres y quedamos luego. No, yo paso, media hora. ¡Hombre! Sí.”
(Intento leer. Pero el conductor ha puesto “Radio Marca”, donde podemos oír durante 3 horas un apasionante debate en el que 4 “periodistas” deportivos discuten acaloradamente y con lenguaje de tasca sobre si Messi es mejor que Ronaldo o viceversa).
-“Hombre, Ronaldo en los 2 últimos partidos, contra el Valladolid y el Málaga, no ha hecho nada”.
-“Claro, es que se nota la ausencia de Kaka.”
-“Diréis lo que queráis pero yo en la porra con Manolo he puesto 0-2.”
(¡Qué calor! Debe de haber 50° aquí dentro. El conductor va en camisa fina de manga corta y gafas de sol aunque es enero y fuera llueve. Curioso absurdo el de la Europa ecológica que malgasta la energía de esa manera y me hace sudar en pleno invierno. Curiosa percepción térmica la que hace que a la gente le parezca normal tener la calefacción a temperaturas extremas).
-“Oiga, jefe, ¿podría bajar la calefacción? Que nos vamos a asfixiar”.
(No hay respuesta).
-“Para salvar al planeta”.
(No hay respuesta. Aquí manda él, y él no está sudando con su camisita veraniega. De hecho las señoras tampoco, y eso que llevan jerseys y pañuelos y hasta alguna chaquetilla. Todo lo que hace el conductor es un mohín casi imperceptible de disgusto: no quiere que lo distraigan, el debate está en su apogeo entre los defensores de Higuain
-“Es un crack”
Y los de Benzema
-“El francés se va adaptando. Lo ficharon para ser titular y …”.
(Desconecto.
Pero por poco tiempo).
-“Y que me des tu coraaaaaasoooon… ¿SÍ? HOLA. PUES DEBEMOS ESTAR CERCA DE MADRID PORQUE YA VA ENTRANDO. NO SÉ. SÍ, EN CASA DE JORGE.”
(¿Por qué grita tanto?)
(Silencio. Sólo se oye el ronroneo del motor, el tictac de la lluvia en los cristales, el zumbido rítmico del limpiaparabrisas).
-“Oye, estoy llegando a Madrid… Vale”.
(Silencio).
-“Ding dong dingggg ding dong … ¿Sí? Sí, sí, estoy llegando a Madrid. ¿Has hablado con Jose? Vale. Vale. Vale… Riiiiiiiiggggg, Sí, estamos llegando a Madrid, sí, … ¿Y qué te ha dicho Jose?... ¿A las 6 y media?... Caaaarlos, oye, mira, que estoy llegando a Madrid ¿vale?... Sí… Un beso… Ggggggggggr ¿Sí? Pues en Madrid. Ya, ¿Tú dónde estás? Venga te llamo, un abrazo… Sí…”
(Sí, Ya falta poco. Estamos llegando a Madrid).
13 enero 2010
Tax free y los 40 ladrones.
Los residentes fuera de la Unión Europea estamos exentos de IVA en las compras realizadas en Europa cuando venimos de vacaciones. Bueno, siempre y cuando el gasto sea superior a los 90€ y se realice en comercios concretos tipo “El Corte Inglés” o “Fnac”.
Supongamos que compramos una cámara de fotos de unos 380€ (IVA, 16 %, incluido) en El Corte Inglés.
Todo es aparentemente sencillo y hasta podemos elegir el modo de devolución: en efectivo, cheque o ingreso en una cuenta bancaria.
Los únicos problemas son que tienes que repartir ese dinero con una banda de apañadores, comerciantes y banqueros que no tienen nada que envidiar al buitre leonado. Y que todo el sistema está montado para no pagarte nada a poder ser, para convertir la devolución del IVA en una carrera de obstáculos contrarreloj y en una pelea contra las hienas.
En primer lugar necesitamos una factura especial que nos hace el propio Corte Inglés generosamente tras una larga cola y cobrándonos 6€ por un papel y un trámite de 10 segundos. En esta factura además el supuesto 16% se ha transformado milagrosamente en un 13%.
En 2º lugar en el aeropuerto nos vamos corriendo a la aduana para que un guardia civil nos selle esta factura. Si le caes bien, lo hace sin rechistar; si no, tienes que mostrar la mercancía y demostrar tu residencia en el extranjero.
Ya casi está. Sólo queda un último paso: ir a la oficina del BBVA, la famosa empresa de usureros, para que te entreguen el dinero.
Sólo hay un inconveniente: el aeropuerto de Barajas está plagado de oficinas del BBVA, pero solamente una te devuelve el IVA: se trata de la que se encuentra una vez pasado el control de pasaportes de las puertas A y B de la Terminal 1.
Esto significa que si tu vuelo sale de la terminal 2 ó 3 o de otra puerta, simplemente no puedes cobrar tu dinero.
A estas alturas el viajero tiene ya los testículos tan hinchados que amenazan con explotarle en pleno vuelo creando una alarma por atentado terrorista y la excusa perfecta para que, a partir de ese momento, se prohíba viajar con testículos en los aviones. Por seguridad.
Los empleados de las otras oficinas del BBVA son comprensivos y entienden que todo esto es un engaño montado para no devolverte el dinero… incluso uno de ellos acepta, apiadado, entregar los 46 euros que a esas alturas quedan.
Así que amablemente me da los 42€ y me voy corriendo al avión. No, no es un error. Los 4 euros que faltan corresponden a 1’80€ de “Comisión fija” y 2’31€ de “Comisión 5%”.
Aún así estoy orgulloso de haber rescatado unos euros de las garras de toda esta gentuza.
La publicidad engañosa del Tax Free dice que tienes derecho a recibir íntegro el IVA, es decir, el 16%. El 16% de 378€ es 60’5€.
A cambio de lo que me han robado me voy a cagar en ellos; ni lo van a notar, están acostumbrados a pesar de tanta gomina y colonia.
Lo único que deseo es que un día la sociedad los vea como lo que son: parásitos millonarios a costa de los demás. Y que los gobiernos por fin pongan un límite al enriquecimiento inmoral y comprendan que la creación de riqueza no pasa por delante del abuso y del robo. Que poner un sello en un papel y 5 segundos de trabajo no valen 6€.
Ya pago infinidad de impuestos en un país que apenas utilizo, España; me molesta pagar también el “impuesto revolucionario” al Corte Inglés y al BBVA.
Supongamos que compramos una cámara de fotos de unos 380€ (IVA, 16 %, incluido) en El Corte Inglés.
Todo es aparentemente sencillo y hasta podemos elegir el modo de devolución: en efectivo, cheque o ingreso en una cuenta bancaria.
Los únicos problemas son que tienes que repartir ese dinero con una banda de apañadores, comerciantes y banqueros que no tienen nada que envidiar al buitre leonado. Y que todo el sistema está montado para no pagarte nada a poder ser, para convertir la devolución del IVA en una carrera de obstáculos contrarreloj y en una pelea contra las hienas.
En primer lugar necesitamos una factura especial que nos hace el propio Corte Inglés generosamente tras una larga cola y cobrándonos 6€ por un papel y un trámite de 10 segundos. En esta factura además el supuesto 16% se ha transformado milagrosamente en un 13%.
En 2º lugar en el aeropuerto nos vamos corriendo a la aduana para que un guardia civil nos selle esta factura. Si le caes bien, lo hace sin rechistar; si no, tienes que mostrar la mercancía y demostrar tu residencia en el extranjero.
Ya casi está. Sólo queda un último paso: ir a la oficina del BBVA, la famosa empresa de usureros, para que te entreguen el dinero.
Sólo hay un inconveniente: el aeropuerto de Barajas está plagado de oficinas del BBVA, pero solamente una te devuelve el IVA: se trata de la que se encuentra una vez pasado el control de pasaportes de las puertas A y B de la Terminal 1.
Esto significa que si tu vuelo sale de la terminal 2 ó 3 o de otra puerta, simplemente no puedes cobrar tu dinero.
A estas alturas el viajero tiene ya los testículos tan hinchados que amenazan con explotarle en pleno vuelo creando una alarma por atentado terrorista y la excusa perfecta para que, a partir de ese momento, se prohíba viajar con testículos en los aviones. Por seguridad.
Los empleados de las otras oficinas del BBVA son comprensivos y entienden que todo esto es un engaño montado para no devolverte el dinero… incluso uno de ellos acepta, apiadado, entregar los 46 euros que a esas alturas quedan.
Así que amablemente me da los 42€ y me voy corriendo al avión. No, no es un error. Los 4 euros que faltan corresponden a 1’80€ de “Comisión fija” y 2’31€ de “Comisión 5%”.
Aún así estoy orgulloso de haber rescatado unos euros de las garras de toda esta gentuza.
La publicidad engañosa del Tax Free dice que tienes derecho a recibir íntegro el IVA, es decir, el 16%. El 16% de 378€ es 60’5€.
A cambio de lo que me han robado me voy a cagar en ellos; ni lo van a notar, están acostumbrados a pesar de tanta gomina y colonia.
Lo único que deseo es que un día la sociedad los vea como lo que son: parásitos millonarios a costa de los demás. Y que los gobiernos por fin pongan un límite al enriquecimiento inmoral y comprendan que la creación de riqueza no pasa por delante del abuso y del robo. Que poner un sello en un papel y 5 segundos de trabajo no valen 6€.
Ya pago infinidad de impuestos en un país que apenas utilizo, España; me molesta pagar también el “impuesto revolucionario” al Corte Inglés y al BBVA.
11 enero 2010
06 enero 2010
In God we trust.
La relación del libanés con el dinero es muy especial –a la vez práctica y amorosa- y hace bueno el tópico del comerciante, del hombre de negocios, del estafador simpático, del mediterráneo vividor, obsesionado por la imagen y amante del lujo.
La gran mayoría de los habitantes de este país son expertos conocedores del mundo del billete: la primera sorpresa es ver a una chica o a un viejo contar un fajo de billetes con más técnica y velocidad que un indigno banquero.
El portero, un taxista, la cajera del supermercado, todos miran los billetes de 100 dólares al trasluz, rascan, manosean, cierran un ojo… éste vale.
A tamaña suspicacia se une la finura: si un billete está un poco viejo, es de un modelo antiguo o tiene el más mínimo rasguño o rajita, casi seguro que no lo aceptan; si le falta un milímetro cuadrado, entonces no sirve seguro.
Pagar a un libanés con monedas es casi ofenderle.
Las de 500 liras son de mal gusto, las de 250 una afrenta, las de 100 y las de 50 pareciera que no fueran de curso legal.
Sin embargo, en 10 años sólo una vez me he encontrado una moneda en la calle, de las pequeñas: qué raro.
En la esquina hay una tienda de ultramarinos, cutre, de barrio, con 4 cosas.
Pues bien, la semana pasada la dueña sacó de un cajón una especie de lápiz electrónico que pasó por el billete hasta que salió un pitido y una luz que reconocían su validez.
Me quedé boquiabierto ante tal alarde tecnológico, sobre todo teniendo en cuenta que la puerta del establecimiento se cae a trozos, que el dueño está siempre dormido en una silla y que sus amigos se sientan alrededor de una tele a ver telenovelas turcas.
Lo más curioso es que sólo una vez he visto un billete falso –y no creo que lo fuera, a pesar de lo que dijera el comerciante-.
Lo cual es lógico si lo miramos bien, porque a ver quién es el guapo que cuela un billete falso en un país con 4 millones de banqueros.
La gran mayoría de los habitantes de este país son expertos conocedores del mundo del billete: la primera sorpresa es ver a una chica o a un viejo contar un fajo de billetes con más técnica y velocidad que un indigno banquero.
El portero, un taxista, la cajera del supermercado, todos miran los billetes de 100 dólares al trasluz, rascan, manosean, cierran un ojo… éste vale.
A tamaña suspicacia se une la finura: si un billete está un poco viejo, es de un modelo antiguo o tiene el más mínimo rasguño o rajita, casi seguro que no lo aceptan; si le falta un milímetro cuadrado, entonces no sirve seguro.
Pagar a un libanés con monedas es casi ofenderle.
Las de 500 liras son de mal gusto, las de 250 una afrenta, las de 100 y las de 50 pareciera que no fueran de curso legal.
Sin embargo, en 10 años sólo una vez me he encontrado una moneda en la calle, de las pequeñas: qué raro.
En la esquina hay una tienda de ultramarinos, cutre, de barrio, con 4 cosas.
Pues bien, la semana pasada la dueña sacó de un cajón una especie de lápiz electrónico que pasó por el billete hasta que salió un pitido y una luz que reconocían su validez.
Me quedé boquiabierto ante tal alarde tecnológico, sobre todo teniendo en cuenta que la puerta del establecimiento se cae a trozos, que el dueño está siempre dormido en una silla y que sus amigos se sientan alrededor de una tele a ver telenovelas turcas.
Lo más curioso es que sólo una vez he visto un billete falso –y no creo que lo fuera, a pesar de lo que dijera el comerciante-.
Lo cual es lógico si lo miramos bien, porque a ver quién es el guapo que cuela un billete falso en un país con 4 millones de banqueros.
04 enero 2010
Señales de tu abismo personal.
Se dice que hay quien te avisa de lo que va a ocurrir.
Imagina que tienes que ir a un lugar y la idea te repugna.
Tienes que ir.
Esa mañana abres un libro al azar y lees: “Allí es el abismo”.
El horóscopo te anuncia: “Evita los desplazamientos o te resentirás de una vieja lesión”.
En todo caso vas. Tienes que ir.
En la calle, junto a un anuncio de un viaje, hay un niño solo que te mira fijamente y eso te inquieta porque sabes que hay ángeles -¿son ángeles?- que te advierten.
Aunque no crees en ellos, todo es un juego…pero te gustaría no tener que ir allí.
Quizás allí sea el abismo.
¿No lo crees?
Yo sí.
Yo soy el que pone las frases en los libros. Soy el que escribe tu horóscopo, el que desperdiga niños en tu camino para que te miren.
Tienes razón, no soy un ángel.
Imagina que tienes que ir a un lugar y la idea te repugna.
Tienes que ir.
Esa mañana abres un libro al azar y lees: “Allí es el abismo”.
El horóscopo te anuncia: “Evita los desplazamientos o te resentirás de una vieja lesión”.
En todo caso vas. Tienes que ir.
En la calle, junto a un anuncio de un viaje, hay un niño solo que te mira fijamente y eso te inquieta porque sabes que hay ángeles -¿son ángeles?- que te advierten.
Aunque no crees en ellos, todo es un juego…pero te gustaría no tener que ir allí.
Quizás allí sea el abismo.
¿No lo crees?
Yo sí.
Yo soy el que pone las frases en los libros. Soy el que escribe tu horóscopo, el que desperdiga niños en tu camino para que te miren.
Tienes razón, no soy un ángel.
02 enero 2010
“Hágase la luz…y la luz no se hizo”.
Son las 5 de la tarde, ya es de noche, escribo a la luz de las velas, no es por esnobismo retro postmodernista romanticista; ni siquiera es por las tormentas y las lluvias torrenciales que están cayendo, como cada año, y que traen con ellas ríos en las calles, atascos más terribles que los habituales y, sobre todo, la constatación de la ineptitud y desidia de un estado en el que la lluvia corta la luz, el internet, el satélite de televisión, y hace que los teléfonos móviles y las cabinas públicas funcionen aún peor que de costumbre.
Pero no, no se trata de eso. Si no hay electricidad se debe simplemente al corte programado diario de 3 horas.
Cada día 3 horas sin luz, alternándose en diferentes zonas de la ciudad, entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde.
Hoy toca de 3 a 6 de la tarde en mi barrio.
Desde el balcón veo las ventanas vecinas con las lucecitas de las velas dentro.
El barrio es humilde y por eso la mayoría de las casas no tienen generadores privados para las horas de corte.
Yo no soy pobre y pago la electricidad, pero 3 horas al día no la tengo.
A todo se acostumbra uno, basta con prever la hora del corte diario para no estar en casa si es posible. O para recargar el móvil la noche anterior.
Y mi barrio está no muy lejos del centro; menos suerte tienen en otros barrios más alejados, más pobres o más morosos; o en otros pueblos y ciudades del país.
Tengo un amigo que tiene el privilegio de vivir cerca de la hija de un ex-ministro, obsérvese qué gran mérito el del amigo y el de la hija y el del ex-ministro.
Esto significa que mi amigo no tiene cortes de electricidad, porque a quién se le ocurre que la hija de un ex-ministro pueda quedarse a oscuras…
Cuando llegué a este país la falta de electricidad se achacaba a los ataques de Israel, que dañaban las centrales eléctricas.
Cuando Israel decidió visitar menos el Líbano y quedarse en su casa, suponiendo que donde vive sea su casa, hubo que cambiar el motivo justificador de que los cortes continuaran: se descubrió entonces que el 90% de los libaneses, especialmente fuera de la capital, no pagaba la electricidad, simplemente la pirateaba enganchando un cable, al más puro estilo postguerra.
Pero la guerra civil hace mucho que terminó y seguro que ahora muchísima más gente paga la luz. Lo sé a causa del método expeditivo y radical que utiliza la compañía de electricidad: si no te enteras cuando viene la factura, aparece un energúmeno que te la corta sin ningún pudor hasta que pagas y consigues que te la vuelvan a conectar.
Las centrales funcionan con fuel.
Recuerdo incluso una vez en la que la falta de electricidad se justificó por el hecho poquito creíble de que una tempestad no permitía acercarse a la costa al barco cargado de fuel.
En fin.
¿Cómo se argumenta ahora que nada haya cambiado ni tenga aspecto de cambiar?
¿Se relaciona con el anquilosamiento, la bancarrota del estado, el despilfarro, la corrupción?
No. Es simplemente una costumbre, casi una tradición, no tener electricidad algunas horas al día.
Y a las costumbres uno está acostumbrado.
Incluso es ecológico y estaría bien que se adoptara en Europa –bajando los precios, claro- como medida de ahorro energético y contra la contaminación.
Sobre todo ahora que una vez más comprobamos que San Obama es, desgraciadamente, mucho ruido y pocas nueces.
En un país como Líbano, con tanto lujo privado y tan pésimos servicios públicos, las diferencias sociales son tan marcadas que a veces parecen un insulto. Y a eso no se acostumbra uno.
En el edificio de la compañía estatal de electricidad, “Eléctricité du Liban” al gran cartel se le han fundido algunas letras y al pasar leemos “Elctrité d Libn”.
Pero no, no se trata de eso. Si no hay electricidad se debe simplemente al corte programado diario de 3 horas.
Cada día 3 horas sin luz, alternándose en diferentes zonas de la ciudad, entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde.
Hoy toca de 3 a 6 de la tarde en mi barrio.
Desde el balcón veo las ventanas vecinas con las lucecitas de las velas dentro.
El barrio es humilde y por eso la mayoría de las casas no tienen generadores privados para las horas de corte.
Yo no soy pobre y pago la electricidad, pero 3 horas al día no la tengo.
A todo se acostumbra uno, basta con prever la hora del corte diario para no estar en casa si es posible. O para recargar el móvil la noche anterior.
Y mi barrio está no muy lejos del centro; menos suerte tienen en otros barrios más alejados, más pobres o más morosos; o en otros pueblos y ciudades del país.
Tengo un amigo que tiene el privilegio de vivir cerca de la hija de un ex-ministro, obsérvese qué gran mérito el del amigo y el de la hija y el del ex-ministro.
Esto significa que mi amigo no tiene cortes de electricidad, porque a quién se le ocurre que la hija de un ex-ministro pueda quedarse a oscuras…
Cuando llegué a este país la falta de electricidad se achacaba a los ataques de Israel, que dañaban las centrales eléctricas.
Cuando Israel decidió visitar menos el Líbano y quedarse en su casa, suponiendo que donde vive sea su casa, hubo que cambiar el motivo justificador de que los cortes continuaran: se descubrió entonces que el 90% de los libaneses, especialmente fuera de la capital, no pagaba la electricidad, simplemente la pirateaba enganchando un cable, al más puro estilo postguerra.
Pero la guerra civil hace mucho que terminó y seguro que ahora muchísima más gente paga la luz. Lo sé a causa del método expeditivo y radical que utiliza la compañía de electricidad: si no te enteras cuando viene la factura, aparece un energúmeno que te la corta sin ningún pudor hasta que pagas y consigues que te la vuelvan a conectar.
Las centrales funcionan con fuel.
Recuerdo incluso una vez en la que la falta de electricidad se justificó por el hecho poquito creíble de que una tempestad no permitía acercarse a la costa al barco cargado de fuel.
En fin.
¿Cómo se argumenta ahora que nada haya cambiado ni tenga aspecto de cambiar?
¿Se relaciona con el anquilosamiento, la bancarrota del estado, el despilfarro, la corrupción?
No. Es simplemente una costumbre, casi una tradición, no tener electricidad algunas horas al día.
Y a las costumbres uno está acostumbrado.
Incluso es ecológico y estaría bien que se adoptara en Europa –bajando los precios, claro- como medida de ahorro energético y contra la contaminación.
Sobre todo ahora que una vez más comprobamos que San Obama es, desgraciadamente, mucho ruido y pocas nueces.
En un país como Líbano, con tanto lujo privado y tan pésimos servicios públicos, las diferencias sociales son tan marcadas que a veces parecen un insulto. Y a eso no se acostumbra uno.
En el edificio de la compañía estatal de electricidad, “Eléctricité du Liban” al gran cartel se le han fundido algunas letras y al pasar leemos “Elctrité d Libn”.
27 diciembre 2009
La fama tiene razones que el arte no conoce.
Hay una vieja discusión a propósito de qué es arte y qué no lo es; y si cualquier persona tiene la suficiente formación y la sensibilidad lo bastante desarrollada como para reconocerlo, o si, por el contrario, arte es simplemente lo que a ti te parece arte, lo que te mueve, impresiona o afecta.
No voy a entrar en ella sino sólo en los aspectos que rodean al arte sin serlo.
La verdad es que “hay gente pa’ tó’”. Existen, por increíble que pueda parecer, personas que consideran que Conchita Velasco, José Sacristán, e incluso Tom Cruise, son buenos actores.
Sí, sí. Conozco algunos a los que los puentes de Calatrava les parecen obras de arte; y que están convencidos de que Javier Marías, Paolo Coelho y Baricco son maestros de la literatura.
Todo es muy relativo: a José Echegaray le dieron el premio Nobel de Literatura hace mucho tiempo, cuando su apellido aún se podía escribir con “ch”. Y no sabemos si es bueno o no porque nadie lo ha leído.
Entre los que dicen “a mí esto me parece una mierda, pero, claro, es que yo no entiendo…”, y los que piensan que “si alguien es famoso será porque se lo merece”, entre los 2, ahí está el arte, pobre, un poquito oprimido.
Como dice el viejo chiste:
-“¿Qué es el arte? Morirte de frío” (=helarte).
Eso, un chiste, porque el artista pobre existe pero no lo conocemos; al que conocemos es al que tiene acceso a publicar, a veces por su calidad, otras, desgraciadamente para el arte (y por suerte para ellos), sólo por ser artistas hijos de su padre, amigos de alguien o afectos al régimen dominante…todos conocemos a artistas del Psoe o del PP. En el País Vasco si escribes una novela en euskera ganas con toda seguridad 2 ó 3 premios aunque sea más mala que un dolor de muelas, porque hay más premios que escritores por mucho que se subvencione.
Todos éstos se podrán morir por el aire acondicionado, porque desde luego de frío y de vergüenza, no.
Hay otra vieja polémica entre los que piensan que compramos lo que queremos y que lo compramos porque es bueno, ya que somos adultos inteligentes; y los que creen que lo que somos más bien es borregos consumistas y manipulados que compramos lo que nos venden, lo que quieren que compremos y lo que nos meten por los ojos y las orejas. De otra manera no se entiende que el disco más vendido sea una caquita tipo “Operación Triunfo”, o que la Coca-Cola sea una bebida importante y no esté al nivel de la horchata o de la zarzaparrilla.
Una temporada hacen que cuidemos un Tamagochi, o que leamos “Seda”. Otra, que llevemos el ombligo al aire y botas hasta los muslos.
Cuánto tardaría la industria en hacer que casi todos lleváramos “el paraguas-sombrero”, que, como su nombre indica, es un paraguas que se inserta en un gorro, se abre y nos permite no mojarnos y tener las manos libres? Creo que no existe aún este artilugio pero presentaría sin duda grandes ventajas debido a su cómodo manejo.
Primer paso: incluirlo en los telediarios de todo el mundo, en ese apartado publicitario que nos colocan como el de noticias curiosas, simpáticas u originales, “en la Feria de Tokio se ha presentado el paraguas sin manos”.
Ya está, ya lo conocemos y no es ridículo sino útil, y además distinto, “tendencia”.
Una buena campaña de publicidad, dirigida quizás en un principio al “osado público adolescente”.
Tercer paso: cuando entres a una tienda verás estos paraguas en sitio preferente, igual que la marca de espárragos que el supermercado quiere que compres y por eso coloca a la altura de tus ojos.
Cuarto paso: convertirlo en objeto imprescindible, crearle complementos, mp3, luces reflectantes para la noche (así cumple, de paso, las normas de la UE), variedad de modelos, colores, diseños y tamaños, posibilidad de insertarle publicidad…
No estaría de más insistir en la idea del ahorro, ya que, al llevarlo en la cabeza, este paraguas no se olvida en el bar o el autobús.
Si a todo ello le añadimos el toque ecológico “hacedme rico mientras salváis el planeta” fabricándolo con materias biodegradables, nos encontraremos con que dentro de 10 años nos reiremos de ese viejo arrastrándose con un paraguas clásico y una mano ocupada, como si de un casete o máquina de escribir se tratara.
Quedarán, eso sí, coleccionistas que irán a la “Feria del Paraguas” y pagarán fortunas no ya por el de Gene Kelly sino por el que usó Rajoy en la campaña electoral gallega.
Y puede que 10 años más tarde aún un gran diseñador heterosexual (sí, por qué no, puestos a imaginar..) lanzará, en un alarde de originalidad creativa, la moda retro, la vuelta al paraguas manual.
Tal vez te cueste creerlo pero de manera similar funciona el resto: cuando el 90% de la gente quiere comprar un libro para el verano o para regalar entra a la librería y se encuentra con las NOVEDADES y con los MÁS VENDIDOS.
Lo importante no es la calidad sino el marketing, no necesitas ser un genio sino tener una buena editorial que haga buenos acuerdos para que tu libro esté ahí, a la vista, entre los que compra ese 90% de la gente.
Fue el caso de “El Alquimista”, por ejemplo, aquella novelita fácil de buenrollismo, autoayuda y superación personal, sencilla para leer y aún para identificarse con lo que decía.
Es el caso de “Milenium”, una trilogía policiaca sueca que ha hecho que la mitad de la gente en el metro lleve un kilo de libro en la mano y que ahora se venda cualquier cosa con tal de que sea policiaca y sueca.
Será el caso de “Avatar”, la nueva película de James Cameron, director fabricante de superéxitos comerciales. Cada vez es más difícil distinguir los artículos periodísticos, las noticias, de la publicidad; y esta película nos la están vendiendo dese hace 2 años, desde antes de hacerla: primero con un supuesto misterio alrededor de su argumento (Dios mío, 2 años sin dormir, de qué tratará); después, anunciándola como “una auténtica revolución cinematográfica” cuando sabemos que es una peli yanqui más de ésas con mucho ruido y pocas nueces, de ésas que no dicen nada con grandes y maravillosos efectos especiales, con ese pesado ritmo que se pretende “trepidante” y que consiste en meter 7 millones de fotogramas por segundo y en cambiar de plano constantemente, para conseguir o bien que uno se crea que en eso consiste el ritmo o bien que uno se cague en la madre que parió al dinámico realizador. Sabemos igualmente que va a ser un gran éxito, como lo sería cualquier peliculilla con esa publicidad y estrenada en todos los cines palomiteros del mundo.
En la televisión tengo 2 canales musicales, bueno, uno de música y otro de publicidad musical.
En el primero, Mezzo, ponen por la noche conciertos de todo tipo de música, y yo me pregunto que cómo es posible que gente de tanta calidad sea apenas conocida.
En el otro, MTV, ponen videoclips de mierda de cantantes clónicos: es lo que se escucha en todo el mundo; son grandes éxitos de grandes figuras con grandes ventas. Música-basura de usar y tirar, aunque quizá sea mejor tirar sin usar. La moda son las canciones de musculosas estadounidenses, diosas de gimnasio, cuántas horas de aerobic. Es difícil distinguirlas por la poca calidad de sus canciones, pero, para el profano, podemos hacer 3 grupos: la negra de color afroamericana musculosa y sexi al sudoroso y basto estilo Serena Williams –todas bailan igual y cantan la misma canción cansinamente “americana”-; la blanca fibrosa al estilo Madonna –todas cantan igual y bailan igual y, lo más sorprendente, la canción es la misma que la de las negra musculosas-; y la latina sensual, al estilo Shakira –sí, la canción es la misma, el baile también, aunque con un ligero toque exótico, ya se sabe-; la principal diferencia de este grupo es la artificial y metálica voz tratada por ordenador.
Y yo me pregunto mientras cambio de canal si salen en MTV porque son super-ventas o si son super-ventas porque salen en MTV.
Pero es una pregunta retórica.
No voy a entrar en ella sino sólo en los aspectos que rodean al arte sin serlo.
La verdad es que “hay gente pa’ tó’”. Existen, por increíble que pueda parecer, personas que consideran que Conchita Velasco, José Sacristán, e incluso Tom Cruise, son buenos actores.
Sí, sí. Conozco algunos a los que los puentes de Calatrava les parecen obras de arte; y que están convencidos de que Javier Marías, Paolo Coelho y Baricco son maestros de la literatura.
Todo es muy relativo: a José Echegaray le dieron el premio Nobel de Literatura hace mucho tiempo, cuando su apellido aún se podía escribir con “ch”. Y no sabemos si es bueno o no porque nadie lo ha leído.
Entre los que dicen “a mí esto me parece una mierda, pero, claro, es que yo no entiendo…”, y los que piensan que “si alguien es famoso será porque se lo merece”, entre los 2, ahí está el arte, pobre, un poquito oprimido.
Como dice el viejo chiste:
-“¿Qué es el arte? Morirte de frío” (=helarte).
Eso, un chiste, porque el artista pobre existe pero no lo conocemos; al que conocemos es al que tiene acceso a publicar, a veces por su calidad, otras, desgraciadamente para el arte (y por suerte para ellos), sólo por ser artistas hijos de su padre, amigos de alguien o afectos al régimen dominante…todos conocemos a artistas del Psoe o del PP. En el País Vasco si escribes una novela en euskera ganas con toda seguridad 2 ó 3 premios aunque sea más mala que un dolor de muelas, porque hay más premios que escritores por mucho que se subvencione.
Todos éstos se podrán morir por el aire acondicionado, porque desde luego de frío y de vergüenza, no.
Hay otra vieja polémica entre los que piensan que compramos lo que queremos y que lo compramos porque es bueno, ya que somos adultos inteligentes; y los que creen que lo que somos más bien es borregos consumistas y manipulados que compramos lo que nos venden, lo que quieren que compremos y lo que nos meten por los ojos y las orejas. De otra manera no se entiende que el disco más vendido sea una caquita tipo “Operación Triunfo”, o que la Coca-Cola sea una bebida importante y no esté al nivel de la horchata o de la zarzaparrilla.
Una temporada hacen que cuidemos un Tamagochi, o que leamos “Seda”. Otra, que llevemos el ombligo al aire y botas hasta los muslos.
Cuánto tardaría la industria en hacer que casi todos lleváramos “el paraguas-sombrero”, que, como su nombre indica, es un paraguas que se inserta en un gorro, se abre y nos permite no mojarnos y tener las manos libres? Creo que no existe aún este artilugio pero presentaría sin duda grandes ventajas debido a su cómodo manejo.
Primer paso: incluirlo en los telediarios de todo el mundo, en ese apartado publicitario que nos colocan como el de noticias curiosas, simpáticas u originales, “en la Feria de Tokio se ha presentado el paraguas sin manos”.
Ya está, ya lo conocemos y no es ridículo sino útil, y además distinto, “tendencia”.
Una buena campaña de publicidad, dirigida quizás en un principio al “osado público adolescente”.
Tercer paso: cuando entres a una tienda verás estos paraguas en sitio preferente, igual que la marca de espárragos que el supermercado quiere que compres y por eso coloca a la altura de tus ojos.
Cuarto paso: convertirlo en objeto imprescindible, crearle complementos, mp3, luces reflectantes para la noche (así cumple, de paso, las normas de la UE), variedad de modelos, colores, diseños y tamaños, posibilidad de insertarle publicidad…
No estaría de más insistir en la idea del ahorro, ya que, al llevarlo en la cabeza, este paraguas no se olvida en el bar o el autobús.
Si a todo ello le añadimos el toque ecológico “hacedme rico mientras salváis el planeta” fabricándolo con materias biodegradables, nos encontraremos con que dentro de 10 años nos reiremos de ese viejo arrastrándose con un paraguas clásico y una mano ocupada, como si de un casete o máquina de escribir se tratara.
Quedarán, eso sí, coleccionistas que irán a la “Feria del Paraguas” y pagarán fortunas no ya por el de Gene Kelly sino por el que usó Rajoy en la campaña electoral gallega.
Y puede que 10 años más tarde aún un gran diseñador heterosexual (sí, por qué no, puestos a imaginar..) lanzará, en un alarde de originalidad creativa, la moda retro, la vuelta al paraguas manual.
Tal vez te cueste creerlo pero de manera similar funciona el resto: cuando el 90% de la gente quiere comprar un libro para el verano o para regalar entra a la librería y se encuentra con las NOVEDADES y con los MÁS VENDIDOS.
Lo importante no es la calidad sino el marketing, no necesitas ser un genio sino tener una buena editorial que haga buenos acuerdos para que tu libro esté ahí, a la vista, entre los que compra ese 90% de la gente.
Fue el caso de “El Alquimista”, por ejemplo, aquella novelita fácil de buenrollismo, autoayuda y superación personal, sencilla para leer y aún para identificarse con lo que decía.
Es el caso de “Milenium”, una trilogía policiaca sueca que ha hecho que la mitad de la gente en el metro lleve un kilo de libro en la mano y que ahora se venda cualquier cosa con tal de que sea policiaca y sueca.
Será el caso de “Avatar”, la nueva película de James Cameron, director fabricante de superéxitos comerciales. Cada vez es más difícil distinguir los artículos periodísticos, las noticias, de la publicidad; y esta película nos la están vendiendo dese hace 2 años, desde antes de hacerla: primero con un supuesto misterio alrededor de su argumento (Dios mío, 2 años sin dormir, de qué tratará); después, anunciándola como “una auténtica revolución cinematográfica” cuando sabemos que es una peli yanqui más de ésas con mucho ruido y pocas nueces, de ésas que no dicen nada con grandes y maravillosos efectos especiales, con ese pesado ritmo que se pretende “trepidante” y que consiste en meter 7 millones de fotogramas por segundo y en cambiar de plano constantemente, para conseguir o bien que uno se crea que en eso consiste el ritmo o bien que uno se cague en la madre que parió al dinámico realizador. Sabemos igualmente que va a ser un gran éxito, como lo sería cualquier peliculilla con esa publicidad y estrenada en todos los cines palomiteros del mundo.
En la televisión tengo 2 canales musicales, bueno, uno de música y otro de publicidad musical.
En el primero, Mezzo, ponen por la noche conciertos de todo tipo de música, y yo me pregunto que cómo es posible que gente de tanta calidad sea apenas conocida.
En el otro, MTV, ponen videoclips de mierda de cantantes clónicos: es lo que se escucha en todo el mundo; son grandes éxitos de grandes figuras con grandes ventas. Música-basura de usar y tirar, aunque quizá sea mejor tirar sin usar. La moda son las canciones de musculosas estadounidenses, diosas de gimnasio, cuántas horas de aerobic. Es difícil distinguirlas por la poca calidad de sus canciones, pero, para el profano, podemos hacer 3 grupos: la negra de color afroamericana musculosa y sexi al sudoroso y basto estilo Serena Williams –todas bailan igual y cantan la misma canción cansinamente “americana”-; la blanca fibrosa al estilo Madonna –todas cantan igual y bailan igual y, lo más sorprendente, la canción es la misma que la de las negra musculosas-; y la latina sensual, al estilo Shakira –sí, la canción es la misma, el baile también, aunque con un ligero toque exótico, ya se sabe-; la principal diferencia de este grupo es la artificial y metálica voz tratada por ordenador.
Y yo me pregunto mientras cambio de canal si salen en MTV porque son super-ventas o si son super-ventas porque salen en MTV.
Pero es una pregunta retórica.
22 diciembre 2009
21 diciembre 2009
18 diciembre 2009
16 diciembre 2009
14 diciembre 2009
Estómagos agradecidos.
La semana pasada vi 2 titulares en los periódicos y me pareció que tenían un aire de “dejà vu” o que nos habíamos retrotraído en el tiempo o que los acontecimientos son cíclicos y acaban volviendo cuando los hipócritas encargados de resolverlos no tienen ninguna intención real de hacerlo.
La primera decía:
“Los palestinos esperan proclamar un Estado con el apoyo de la ONU”
“Hemos decidido dirigirnos al Consejo de Seguridad para intentar obtener su apoyo a la creación de un estado palestino independiente, que tenga a Jerusalén Este como capital y cuyas fronteras serían las de 1967”.
(Sorprendente noticia porque la ONU aprobó ya hace décadas el derecho de Palestina a ser un estado libre, independiente y reconocido internacionalmente, con esas mismas fronteras y con esa misma capital).
“Los palestinos esperan que EEUU no impida que la ONU reconozca su Estado”.
“Vamos a intentar obtener el apoyo de la Unión Europea, así como el de Rusia y otros países”.
La segunda noticia olía también a rancio, a repetido, a cansino, a nada: “La cumbre de la FAO pretende reducir a la mitad el hambre en el mundo para 2015”.
“El hambre hoy afecta a más de mil millones de personas (frente a 850 millones en 2008)”.
“En la cumbre está prevista la presencia de 60 jefes de Estado y de Gobierno, aunque no acudirán los líderes de los países más desarrollados como Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Alemania, que podrían haber dado un impulso a la lucha contra el hambre en el mundo”.
“Por parte española participará una delegación encabezada por la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y la Secretaria de estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez” (O sea, un nivelón).
Dos días después pudimos asistir a la segunda parte de estas 2 trágicas bromas:
A) -“Estados Unidos se opuso ayer al reconocimiento de un Estado palestino fuera del marco del proceso de paz en Oriente Medio.
Nuestra posición es clara. Apoyamos la creación de un estado palestino, pero pensamos que la mejor manera de lograrlo es a través de negociaciones entre las dos partes”.
(En otras palabras y como siempre, lo que Israel diga y a la mierda el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Cada vez está más claro que Obama es un Premio Nobel de la Paz “honoris causa”).
- “La ONU considera “prematura” la demanda de reconocimiento del Estado palestino”.
“La presidencia sueca de la UE consideró “prematura” la demanda”.
“Un proceso de esta naturaleza toma su tiempo y debe desarrollarse con calma y
en el momento apropiado, afirmó (el patético) Javier Solana, jefe de la
diplomacia europea, estimando que todavía no es el momento de hablar del asunto”.
“La comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, también defendió que era demasiado prematuro pronunciarse sobre la creación de un Estado palestino”.
“Para el jefe de la diplomacia finlandesa, Alexander Stubb, hay que avanzar paso a paso”.
“El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, también se desligó de la pretensión de la ANP”.
(Qué buenos loritos amaestrados…¡PREMATUUURO PREMATUUUURRO AAAGG!... En otras palabras y como siempre, lo que Estados Unidos diga. Pero ya hay que ser sinvergüenza para considerar “prematuro” un derecho reconocido hace 60 AÑOS).
- “Israel amenaza con represalias si los palestinos buscan reconocimiento de la ONU, incluyendo la anexión unilateral de bloques de colonias en Cisjordania”.
(En otras palabras y como siempre, Israel sólo tiene derechos y ninguna obligación, se cree que la justicia es la fuerza, sigue adelante con su plan y confunde la ética con el vergonzoso apoyo ciego que recibe de la llamada “Comunidad Internacional”).
B) En cuanto a la farsa bufonesca de la FAO, terminó de la siguiente y previsible manera:
“La Cumbre de la FAO se compromete a erradicar el hambre sin fijar fondos ni fecha”.
Hay que tener en cuenta que cualquier relación entre el hambre y la banda de burócratas privilegiados y chupatintas ricos que asistían a dicha cumbre es pura coincidencia, pero, para reírnos un poco, nos despedimos hasta la próxima propuesta de un Estado palestino y de la erradicación del hambre en el mundo con unos divertidos extractos de la declaración final de la FAO que harán las delicias de grandes y chicos:
“Nos comprometemos para que deje inmediatamente de aumentar –y se reduzca considerablemente- el número de personas que sufren a causa del hambre, la malnutrición y la inseguridad alimentaria”.
“Nos comprometemos a adoptar medidas encaminadas a erradicar el hambre de manera definitiva lo antes posible”.
Y luego se fueron todos a cenar.
La primera decía:
“Los palestinos esperan proclamar un Estado con el apoyo de la ONU”
“Hemos decidido dirigirnos al Consejo de Seguridad para intentar obtener su apoyo a la creación de un estado palestino independiente, que tenga a Jerusalén Este como capital y cuyas fronteras serían las de 1967”.
(Sorprendente noticia porque la ONU aprobó ya hace décadas el derecho de Palestina a ser un estado libre, independiente y reconocido internacionalmente, con esas mismas fronteras y con esa misma capital).
“Los palestinos esperan que EEUU no impida que la ONU reconozca su Estado”.
“Vamos a intentar obtener el apoyo de la Unión Europea, así como el de Rusia y otros países”.
La segunda noticia olía también a rancio, a repetido, a cansino, a nada: “La cumbre de la FAO pretende reducir a la mitad el hambre en el mundo para 2015”.
“El hambre hoy afecta a más de mil millones de personas (frente a 850 millones en 2008)”.
“En la cumbre está prevista la presencia de 60 jefes de Estado y de Gobierno, aunque no acudirán los líderes de los países más desarrollados como Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Alemania, que podrían haber dado un impulso a la lucha contra el hambre en el mundo”.
“Por parte española participará una delegación encabezada por la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y la Secretaria de estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez” (O sea, un nivelón).
Dos días después pudimos asistir a la segunda parte de estas 2 trágicas bromas:
A) -“Estados Unidos se opuso ayer al reconocimiento de un Estado palestino fuera del marco del proceso de paz en Oriente Medio.
Nuestra posición es clara. Apoyamos la creación de un estado palestino, pero pensamos que la mejor manera de lograrlo es a través de negociaciones entre las dos partes”.
(En otras palabras y como siempre, lo que Israel diga y a la mierda el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Cada vez está más claro que Obama es un Premio Nobel de la Paz “honoris causa”).
- “La ONU considera “prematura” la demanda de reconocimiento del Estado palestino”.
“La presidencia sueca de la UE consideró “prematura” la demanda”.
“Un proceso de esta naturaleza toma su tiempo y debe desarrollarse con calma y
en el momento apropiado, afirmó (el patético) Javier Solana, jefe de la
diplomacia europea, estimando que todavía no es el momento de hablar del asunto”.
“La comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, también defendió que era demasiado prematuro pronunciarse sobre la creación de un Estado palestino”.
“Para el jefe de la diplomacia finlandesa, Alexander Stubb, hay que avanzar paso a paso”.
“El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, también se desligó de la pretensión de la ANP”.
(Qué buenos loritos amaestrados…¡PREMATUUURO PREMATUUUURRO AAAGG!... En otras palabras y como siempre, lo que Estados Unidos diga. Pero ya hay que ser sinvergüenza para considerar “prematuro” un derecho reconocido hace 60 AÑOS).
- “Israel amenaza con represalias si los palestinos buscan reconocimiento de la ONU, incluyendo la anexión unilateral de bloques de colonias en Cisjordania”.
(En otras palabras y como siempre, Israel sólo tiene derechos y ninguna obligación, se cree que la justicia es la fuerza, sigue adelante con su plan y confunde la ética con el vergonzoso apoyo ciego que recibe de la llamada “Comunidad Internacional”).
B) En cuanto a la farsa bufonesca de la FAO, terminó de la siguiente y previsible manera:
“La Cumbre de la FAO se compromete a erradicar el hambre sin fijar fondos ni fecha”.
Hay que tener en cuenta que cualquier relación entre el hambre y la banda de burócratas privilegiados y chupatintas ricos que asistían a dicha cumbre es pura coincidencia, pero, para reírnos un poco, nos despedimos hasta la próxima propuesta de un Estado palestino y de la erradicación del hambre en el mundo con unos divertidos extractos de la declaración final de la FAO que harán las delicias de grandes y chicos:
“Nos comprometemos para que deje inmediatamente de aumentar –y se reduzca considerablemente- el número de personas que sufren a causa del hambre, la malnutrición y la inseguridad alimentaria”.
“Nos comprometemos a adoptar medidas encaminadas a erradicar el hambre de manera definitiva lo antes posible”.
Y luego se fueron todos a cenar.
11 diciembre 2009
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