Ahora no tenía horarios, su oficina era toda ciudad y su uniforme estaba en un armario porque ahora iba de incógnito. Incluso se había afeitado su querido bigote para pasar desapercibido. Ahora la gente no lo saludaba porque no lo reconocía. Ahora se encargaba de los casos más extraños y delicados. Y además la gloria iba entera a su jefe el ajocharmuta Abu Mansur, sí, porque él, Abu Ali era un secreta.
Y además hacía calor.
Eran las 8'36 de la mañana y una nueva jornada empezaba para él.
Mientras le limpiaban los zapatos pensó hastiado en que cuando era el Ustaz Abu Ali nunca tenía que pagar nada. Ahora era X, estaba de incógnito.
Así que sacó el billete de mala gana y se lo dio al limpia.
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¡Un maricón! A él, que una vez fue conocido como el más putero del barrio y las putas lo adoraban, era el semental Abu Ali. Y tampoco pagaba.
Ya estaba a punto de darle un bofetón o seis al invertido cuando notó que éste le volvía a guiñar el ojo ostensiblemente mientras señalaba la caja de los betunes. Dentro había un teléfono fijo negro, y siguiendo el cable vio que estaba conectado al poste de la electricidad general.
Los del Departamento de Tecnología se superaban, pensó admirado.
Cogió el auricular: ¡Allo! ¡Allooo!
-"Agente James", oyó que tronaba la voz de su jefe, el ajocharmuta.
Agente James era su nombre en clave.
-"Ponte en contacto con el contacto. Es urgente. El hombre de la cabeza roja ha vuelto a aparecer".
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