20 abril 2007

Made in USA.

Hay 4 cosas que no han cambiado nada desde que era niño hasta ahora y que se repiten cíclicamente:
-los super-proyectos del mundo rico para erradicar la pobreza en el mundo.
-la pobreza en el mundo.
-los escandalosos beneficios anuales de los profesionales de la usura ("los bancos españoles ganaron 15.730 millones de euros en 2006, lo que supone un incremento del 27,7% respecto al beneficio del año anterior").
-las masacres en Estados Unidos en las que un perturbado entra en una escuela o universidad y se pone a pegar tiros sobre todo lo que se mueve.

Es cierto que psicópatas hay en todo el mundo pero en otros países no se les ocurre comprar un arma y ponerse a matar indiscriminadamente.
Y, si se les ocurre, lo tienen un poquito más difícil para procurarse un arma.

A pesar de esta periodicidad, los Estados Unidos se encuentran "horrorizados, chocados, sorprendidos y preguntándose por el porqué de este absurdo".
¿Dónde está la sorpresa en algo que se repite tanto y desde hace tanto tiempo que se ha convertido en una macabra tradición?
Por citar sólo un pequeño número de casos, "en 1927 un hombre hizo explotar una escuela de Michigan matando a 38 niños y 7 profesores". "El 20 de abril de 1999 dos adolescentes mataron a 12 compañeros y un profesor antes de suicidarse en el Liceo de Columbine (Colorado)". "Hace seis meses, cinco jóvenes fueron asesinados en una escuela "amish" en Pennsylvania".
Sin ir más lejos, en la propia Universidad de Virginia Tech "en agosto pasado un presidiario evadido se refugió en el campus y resultaron muertos un guardia de seguridad y un policía".

"El porqué de este absurdo" nos lo explicó ya en parte Michael Moore en su documental "Bowling for Columbine", en cuya primera escena el propio Moore intentaba, y conseguía, comprar un fusil en el supermercado de la esquina.
La película nos hablaba del poderoso lobby de las armas en Estados Unidos (ya sabemos que uno de los negocios más lucrativos de este país es el de las armas de destrucción, masiva y al por menor) y, sobre todo, de una mentalidad todavía de pionero, de pistolero, de autodefensa, de matar al agresor, apoyada por la paranoia que crea el estado entre los ciudadanos, atrrorizándolos y haciéndoles creer que el peligro acecha por todas partes en forma de terroristas o psicópatas. Moore se iba a Canadá y descubría que allí, aunque también es muy fácil comprar un arma de fuego, apenas se producen muertes violentas,.
Explosiva combinación ésta de mentalidad justiciera y agresiva en una sociedad enferma, y fácil acceso a las armas.
Qué distinto de las sociedades donde pensamos que el uso de las armas debe estar restringido a los profesionales de la seguridad y la defensa, léase la policía y el ejército, y controlado por el estado. Y que cuantas menos armas circulen por la calle mejor para todos, que el que juega con fuego se acaba quemándo.

"En Estados Unidos 40% de los hogares posee al menos un arma".
"Más de 30 estados permiten, por simple vacío jurídico, a los ex-condenados proveerse en las ferias de armas sin que sus antecedentes sean verificados".
Sorprendente, en el país del control y la seguridad.

"30.000 personas (treinta mil) mueren cada año en Estados Unidos a causa de la violencia por armas de fuego, indica Ladd Everitt, de la coalición Stop Gun Violence".
¡ 30.000 al año! Diez veces más que las del atentado en las Torres Gemelas.
¡ 30.000 al año! Diez veces más que los soldados estadounidenses muertos en Irak desde que invadieron a ese país.
De verdad, impresionante.
Pero no sorprendente.
Sorprendentes son otras cosas:
-sorprendente es que la cultura de la violencia esté tan enraizada en las mentalidades de los estadounidenses.
-sorprendente es que puedan convivir los valores democráticos con Guantánamo, la pena de muerte y una política exterior tan agresiva y mortífera.
-sorprendente es la hipocresía de escandalizarse ante una cantante que enseña una teta en la televisión, cuando el verdadero escándalo es que los niños a los que se pretende "proteger" de esa teta malvada estén confrontados diariamente a miles de actos violentos en la televisión.

No dudo de que la cultura estadounidense presente aspectos interesantes.
Pero como vivo en "provincias", esa cultura me llega especialmente a través del cine y la televisión.
Y, sinceramente, sería mejor para nuestra salud mental que no nos llegara.
Porque son toneladas de basura, falsedad, violencia, bazofia superficial de usar y tirar.
Y todo ello aderezado con su moralina.
Insufrible.
Y ni una teta, oiga.
En mi alejada provincia del Imperio hago un zapping en busca de algo constructivo, interesante o de un cierto valor intelectual que nos venga de Estados Unidos.
Y no lo encuentro.

Tenemos un programa en el que un tarugo viene a contarle "a toda América" que está follando con la hermana de su mujer, por ejemplo.
Aparece el tarugo, aparece la hermana y aparece la mujer, se pelean, aparecen unos matones para separarlos, aparece la publicidad y el público berrea y babea de excitación.
Y es siempre igual.
Y no se sabe porqué pero la hermana o una del público en un momento se levantan y nos enseñan las tetas (?). Es un decir, porque nos lo censuran, gracias a Dios, poniendo una barra borrosa a la altura del pecho. Que tienen que protegerse de la pornografía.
Y lo más patético de todo es que el público, el tarugo, la hermana y la mujer son falsos, vienen de un casting y son pésimos actores.

Tenemos otro canal con el que podemos admirar 24 horas al día a la policía persiguiendo a delincuentes por las carreteras del condado, o imágenes de un atraco en una tienda de ultramarinos.

Si tu edad mental es inferior a 10 años, te recomiendo la pseudo-lucha libre americana, en la que hay héroes buenos y malos malísimos, para que elijas tu favorito, haciendo un teatro violento ante miles de personas que parecen creer que se están pegando de verdad.

En otro programa de asqueroso voyeurismo el equipo de cámara y periodista te acompaña para filmar in fraganti a tu novia con su amante, inmortalizar la inevitable pelea y entrevistar a los protagonistas.

Luego tenemos la CNN, el canal informativo que algunas personas consideran digno y objetivo, no sé si por ingenuidad o porque lo comparan con la FOX.
La CNN durante meses y meses tuvo un cartel fijo en pantalla que decía: "War against terror", todo un ejemplo de objetividad periodística.

Y, por último, hay también decenas de películas y series llenas de explosivos, policías, psicópatas, coches ardiendo, rambos, y tiros, muchos tiros.
Violencia, siempre violencia, a todas horas violencia.

Esta penosa mentalidad necesita un enemigo, para autojustificarse, para tener una misión divina o humana. En el cine y en la realidad.
El enemigo cambia pero siempre hay uno: puede ser un indio salvaje, un soviético, un nazi, un árabe, un alienígena, un traficante. Pero todos son malos y quieren atacarnos y hay que acabar con ellos. Como sea.

En el caso de Virginia Tech se hace hincapié en que el asesino era coreano, extranjero, como si eso explicara algo.
Pero lo que produce terror y espanto es el miedo, miedo, no respeto ni admiración, que todos los países del mundo tienen ante Estados Unidos.
Corea del Sur está asustada ahora. Tiene miedo. Miedo de que "se vean afectadas las relaciones entre Estados Unidos y Corea". Y miedo de "las represalias y ataques que podrían sufrir los ciudadanos coreanos residentes en EEUU". Y organizan manifestaciones de expiación de culpas y arrepentimiento colectivos.
Como si todo el país fuera responsable y tuviera que avergonzarse.
Es como si los españoles fuéramos todos cojonudos gracias a Fernando Alonso. O unos cabrones por culpa de Torquemada.
Increíble.
Y falaz.
Porque si algún país tiene la culpa es Estados Unidos.
Por que si leemos la letra pequeña de las noticias vemos que el asesino nació en Corea del Sur pero vivía en Estados Unidos desde los ¡ 8 años ! Y tenía 23.
El país en el que creció y se educó fue EEUU. Allí fue a la escuela, allí pasó su adolescencia. La televisión que veía era la estadounidense. Y ésa era su sociedad, su vida , su mentalidad.


Mientras escribo esto en un cibercafé, a mi lado, un grupo de preadolescentes juegan "on line" a un vídeo-juego que consiste en elegir un arma y entrar por pasillos y laberintos a matar a cientos de enemigos.
Los miro un rato.
Y miro el juego: es muy realista y excitante.
Pura adrenalina.
Rock duro y explosiones y disparos y gritos.
Cuando matas a uno las paredes quedan salpicadas de sangre... Yeeees!
Los niños gritan también. Deberiáis ver sus ojos...
Y se me ocurre que sería mucho mejor para el mundo y para ellos que estuvieran jugando al fútbol en la puta calle.

16 abril 2007

Barrios.

En Jerusalén o en Alepo hay un barrio armenio.
Bourj Hammoud es el barrio armenio de Beirut, o de fuera de Beirut porque hay un río sucio, que se llama "Río Beirut", que los separa.
Desde Bourj Hammoud se ve el culo de Beirut, la parte de atrás de sus colinas.
Es un barrio comerciante, humilde y multicultural.
Los carteles de las tiendas son al menos bilingües: árabe-armenio; pero hay algunos en inglés también; otros, sólo en armenio.
Las señoras, mal peinadas y con ropa de baratillo, se santiguan cuando pasan ante un San Vartan o una virgen; y hay una (virgen, no señora) en cada esquina, en cada portal, en cada recodo. Vírgenes que rompen el tópico del mundo árabe. Uno se siente en Palermo o en Sevilla, sólo que la gente habla armenio.
Hay mujeres musulmanas que compran los famosos zapatos del barrio, imitación de los italianos.
Se oye armenio y también árabe. Y esrilankés, tagaloh, lenguas de Bangladesh, de todos los países de las sirvientas. Porque en Bourj Hammoud viven muchísimas criadas y porteros; la mezcla es más profunda que en el resto de Beirut. Se pueden ver cosas increíbles para el que conozca Beirut: un negro conduciendo un coche (un negro de África, no de la Finul), casas pintadas de colores, videoclubs con todos los éxitos del cine de la India o de Srilanka.
Huele a especias del lejano oriente. Y a incienso de iglesia en las puertas de las tiendas. Y a "basterma" y "soujouk", la charcutería armenia.
El domingo es el día libre de las criadas y pasean al sol, se paran en la calle, compran ropa y comida y se sienten contentas.
Todo es muy libanés y muy árabe y muy exótico, al mismo tiempo. Parece Beirut y no lo parece.
Zumerías, tiendas de "todo a 1 dólar".
Camisetas del "Rey Mysterio", héroe mejicano de la lucha libre americana; pantalones de camuflaje, café, dulces, gente...
Que es domingo y se está bien paseando por Bourj Hammoud.

13 abril 2007

Fútbol es fútbol.

Las guerras son como el fútbol: hay categorías y divisiones.
Por un lado las ligas de las estrellas, plagadas de héroes, donde la rivalidad llega al paroxismo y se despiertan las pasiones.
Los medios de comunicación les dan amplia cobertura y nos cuentan los más enternecedores detalles de la vida de los protagonistas y de sus familiares.
Por otro lado, las categorías inferiores, los equipos de pueblo, donde a veces el árbitro tiene que salir huyendo por los trigales perseguido por los brutos del lugar. La lucha, la rivalidad, también son fuertes, sólo que no aparecen en los periódicos apenas.
Pero, en tiempos de globalización, hay algo más en común: los proveedores de material son los mismos, todos juegan con las mismas marcas de camisetas y con los mismos balones.

Hay en estos momentos 3 grandes equipos mediáticos en el mundo:

A) El "Equipo A", también llamado "Liberty Team", manda huevos.
Está en todas las ligas pero no gana nada; eso sí, se cree muy bueno.
A mí no me gusta porque practica un juego ofensivo pero muy destructivo, es antideportivo, agresivo, y no cumple las normas aunque dice que sí, que es el único que las cumple.
Su juego es cuadriculado, ni se le pasa por la cabeza que su estrategia no sólo no funciona sino que además es injusta y únicamente despierta odio entre los aficionados.
El entrenador es un enchufao.
Para colmo, es el que vende el material a todo el mundo.
Y se sospecha que tiene comprados a los árbitros.

B) El equipo "Occidental".
Muchas estrellas (aunque menos barras que el anterior) y muchos mercenarios también.
Decepcionante. Es menos agresivo pero su juego, ni fu ni fa; quiere ser pacífico pero al final es también destructor aunque se cuelgue a sí mismo la etiqueta de "humanitario".
El problema es que está asociado al Equipo A y repite en el campo sus mismos errores.

C) Hay un equipillo de moda cuyo único mérito es estar patrocinado y provisto por el Equipo A.
No debería jugar la liga porque se pasa el reglamento por el forro de los cojones.
Sólo sabe jugar al patadón y lesionar a los contrarios; y además se queja de los árbitros, de los otros equipos, de los espectadores, de los periodistas que osan criticarles, y hasta del balón.

Cansa ver a estos 3 equipos todo el tiempo en los periódicos y la televisión. Su juego destructivo, machacón y sin imaginación, basado en la soberbia, la fuerza y la presión, aburre e indigna a los aficionados al arte.

Así que nos vamos a fijar hoy en las ligas modestas, las que sólo aparecen en la página 23 de los periódicos a pesar de que el ardor y la entrega sean tan altos como en las categorías superiores.
Veamos la reseña y breve crónica de un partido jugado hace poco tiempo en una de estas humildes ligas:

"Los combates que han arrasado Mogadiscio, la capital de Somalia, entre el 29 de marzo y el 1 de abril, han causado más de mil muertos (1.000), según una comisión oficiosa.
Los enfrentamientos entre el ejército etíope, que apoya al ejército somalí, y las milicias islamistas o de clanes han provocado, según una "primera estimación aproximativa", 1.086 muertos y más de 4.300 heridos. "El número de muertos será mucho más elevado porque todavía no nos hemos aventurado fuera de los ejes principales de la ciudad", ha declarado el coronel Hussem Siayaad, miembro de la comisión.
Estos combates han obligado a huir de Mogadiscio a 1.400.000 de sus 2.400.000 habitantes".

10 abril 2007

Barrios de Beirut: Gemmeyzeh, Getawi, Badawi.
























Estadísticas.

Según un estudio publicado recientemente "un 52% de los británicos lee a escondidas los SMS de su pareja para asegurarse de que es fiel".
Está muy feo eso de mirar los SMS de la pareja, como también está feo espiar al vecino por la ventana, a otro país con aviónes o satélites, o al ciudadano con cámaras. Pero cada uno encuentra una justificación para hacerlo: la curiosidad, la seguridad, la rentabilidad, la casualidad. Cualquier cosa antes que la intimidad.
Esta encuesta nos habla de temas universales: el deseo irrefrenable de saber, los celos, el placer de lo prohibido, el ansia de dominio, la infidelidad, la ficción de la monogamia.
Cuando alguien cotillea en el móvil de su pareja lo que quiere saber es que no hay nada que saber. Pero se arriesga a que sí haya algo que saber. Su pareja le traiciona, quizás, y él o ella ha traicionado el derecho de su pareja a la intimidad .
Si no quieres saber, no mires.
Pero si no miras te corroes por dentro. Y si te corroes por dentro, miras. Y si miras sabes. Y si sabes, te corroes por dentro.

Pero de lo que yo quería hablar es de esa dudosa ciencia llamada "estadística" que pretende demostrar matemáticamente hasta los pensamientos, los deseos y las intenciones de la gente.
"El 32% de los neozelandeses nunca ha leído un correo electrónico"; "el 16% de los niños europeos piensa que las vacas son violetas como las del chocolate Milka"; "el 23'6% de los empresarios sufre falta de afectividad"; "una de cada dos mujeres tiene fantasías eróticas con 2 hombres a la vez mientras que ese porcentaje se eleva al 67% en el caso de los hombres que han fantaseado con hacer el acto sexual con 2 mujeres"; sólo el 0'1 de los ciudadanos ha leído la Constitución Europea"; "el 93% de los diplómaticos, el 84% de los políticos y el 73% de los empresarios provienen de una familia de clase alta",...
De algunas encuestas se pueden extraer datos útiles para la humanidad; otras sirven para pasar el rato o para justificar el presupuesto de investigación de ciertas universidades e instituciones.

Volviendo a la primera estadística, resulta que, además, el 42% de los británicos lee también los correos electrónicos de sus parejas, pero la encuesta no explica cómo obtienen la clave para hecerlo. El 39%, esencialmente mujeres, examina la ropa, buscando pelos, olores de perfume, manchas de carmín, semen, o vaya usted a saber qué.
El 32% de los hombres lee la agenda de su pareja.

Sin querer dudar de la fiabilidad de la encuesta, y dejando aparte cómo estos estudios tienen en cuenta que la gente puede mentir en las encuestas, se plantean algunas cuestiones:
un porcentaje bastante alto de la población británica (siento no poder decir un número con decimales y todo) se dedica a meter las narices en el móvil, el mail, la agenda y la ropa de su pareja, al parecer habitualmente. Debe de ser un infierno la vida de los dos.
Además, si eliminamos el tiempo de trabajo, cuidado de los niños, compras, desplazamientos, televisión, sueño y cotilleo conyugal, pues nos queda un 0'2% del día para dedicarlo a la lectura, y eso con suerte.
Por eso hay otro estudio reciente que demuestra que "el 52% de los británicos compra los libros por razones estéticas", es decir, para que queden bonitos en la biblioteca del salón, y no para leerlos.
Habría que hacer un estudio para saber si es el mismo 52% que lee los mensajes privados de su pareja.

Vamos a hacer una estadística:
-el 52% de los británicos lee los SMS de su pareja.
-el 27% de los británicos no tiene pareja a la que espiarle los mensajes.
-el 4% de los británicos nunca ha usado un móvil, con lo cual no ha podido mirar los mensajes de su pareja (suponiendo que pertenezca al 63% de los británicos que sí tienen pareja).
-el 0'7% de los británicos son ciegos o invidentes, así que no pueden leer los mensajes de su pareja.
-el 3'4% de los británicos nunca se separa de su móvil (quizás para que no lo lea su pareja).
-el 4'9% de los británicos tiene un segundo móvil, que utiliza para escribir mensajes a su amante y que deja en el trabajo bajo llave para que su pareja no se lo lea en casa.
-el 13% de los británicos nunca escribe SMS (de ellos, el 91% nunca escribe, en general).
-el 6% de los británicos ha dejado de escribir mensajes tras descubrir que su pareja se los miraba.
En conclusión, existe un británico, uno, que, teniendo móvil, una pareja con móvil que escribe mensajes, no siendo ni invidente ni analfabeto y pudiendo acceder al citado móvil de su pareja, jamás ha leído los citados mensajes del citado móvil de la citada pareja.
Habría que investigar a qué obedece semejante comportamiento y tamaña actitud.
Y la reina, que Dios salve, debería nombrarlo "Sir" por su discreción y recto proceder.

Ya decía el escritor, poeta y articulista Manuel Alcántara, cuando tenía aún algo que contar, que "si yo me he comido un pollo y tú no, estadísticamente nos hemos comido medio pollo cada uno".

28 marzo 2007

Ya, Beirut!

Beirut está en punto muerto, parado, y no va ni hacia atrás ni hacia adelante.
Un gobierno débil, controlado económica y políticamente por la "Comunidad Internacional", ese eufemismo hipócrita para designar a Estados Unidos y sus aliados-súbditos.
Una oposición estancada y sin ideas, a imagen de sus tiendas de campaña, plantadas desde hace 4 meses en el "Centre Ville".
Cuando pasas por allí por la mañana ves las tiendas abiertas para que se aireen, vacías, paralizando y ocupando un barrio que era símbolo de políticos, bancos, turismo saudí y libaneses ostentando sus coches y su riqueza.
Cuando empezó la ocupación y las manifestaciones contra el gobierno, los políticos se encerraron en su palacio, mostrando a la vez su resistencia y su debilidad.
Los saudíes se volvieron a su país (en realidad ya lo habían hecho durante la última invasión israelí, en julio de 2006, cuando pagaban fortunas por un taxi que les sacara del país).
Los pijos con descapotable, las cantantes operadas, los mafiosos con corbata, también se fueron con su música a otra parte; siguen saliendo cada noche pero se han trasladado a otras zonas que tienen los que ellos necesitan: aparcacoches y restaurantes donde se come imagen y donde pueden hacerse la ilusión del glamour los que huelen a nuevo rico.
Sólo los bancos quedaron abiertos, porque los bancos son neutrales, les vale el dinero de cualquiera.
Entonces, durante un tiempo fue bonito ver a la gente humilde de los suburbios paseando por una zona que les estaba vedada, tomando té en familia y en la calle, al lado de las discotecas de lujo cerradas.
Y después pasó el tiempo y los charcos frescos de lluvia reciente se fueron secando y se estancaron y se llenaron de mosquitos.
Y el barrio quedó vacío de pudientes y de humildes.
Sólo quedaron las tiendas de campaña semivacías y las calles semicerradas y mucha gente controlando a nadie: los guardias de seguridad, más aburridos que de costumbre, y los militares con barreras 5 metros antes que los milicianos con barreras.
Todos te abren la bolsa, algo tienen que hacer, ¿no?
Y por las noches hay poca luz, hogueras para el frío y silencio.
Estancado, reducido, sucio, como un charco cuando le da el sol y no lo seca.

Los jóvenes se iban antes, y se fueron durante la última guerra y se van ahora, 50.000 cada año, hartos de no tener futuro en su país, hartos también de sus políticos-marioneta, del color que sean, naranjas, azules, amarillos.
Hay una pequeña reacción cívica, minoritaria, de gente cansada de los unos y de los otros; actos pacifistas de estampar las huellas de las manos en muros, poca cosa ante clanes tan ansiosos de poder, tan dispuestos a venderse a sus dueños con tal de mantener su pequeño poder, su estatus.

Al Primer Ministro lo vimos en París recogiendo el dinero de Condolezza Rice.
Generosa Rice.
Pero sabemos que su país no regala nada, que para tener sus dólares hay que hacer algo a cambio.
Bush recibe personalmente a mediocres jefes de clanes libaneses "pro-occidentales".
En las calles grandes carteles dan las gracias a los países del Golfo por su ayuda económica.
Y otros carteles dan las gracias a la "Comunidad Internacional", empezando, claro está, por Estados Unidos.
Y leemos en el periódico que USAID, la institución humanitaria del gobierno yanqui, va a construir escuelas en el sur de Líbano, y va a dar 30 millones de dólares y algunos ingenieros para reconstruir el viaducto de la Bekaa que destruyeron sus amigos israelíes en julio.
Y recordamos que Estados Unidos pudo evitar esa invasión o pararla el primer día, y lo que hizo sin embargo fue apoyarla, dar carta blanca a Israel y justificarla.
Esos dólares están manchados de sangre de niño, de los niños que ya no podrán ir a esas escuelas que tan generosamente están construyendo.

En el cristal trasero de su todoterreno alguien ha puesto un cartel en francés:
"Tenemos que vivir todos juntos como hermanos, porque, si no, vamos a morir todos juntos como idiotas".

Y ayer un taxista, al pasar por el centro de la ciudad, miró a un lado, hacia las tiendas vacías, hacia el silencio y la penumbra, y me dijo: "Haram, ya Beirut!" ("Pobre Beirut").

20 marzo 2007

Las Partes: 5 y final. El público.

Ya decía Camilo José Cela que en España hay más escritores que lectores.
Por lo tanto aún te queda la excusa de no escribir, teniendo en cuenta que no te va a leer nadie.
¡Que te crees tú eso!
Eso era antes, cuando había que escribir novelas a máquina y a doble espacio y enviar 3 copias a una editorial que las tiraba a la basura sin leerlas.
O cuando tenías que escribir a la sección de "Cartas al Director" de un periódico, teniendo cuidado de que tu ideología coincidiera con la del periódico y eligiendo con detalle el tema para que careciera por completo de interés y tuvieras así alguna posibilidad de ser publicado.
¡Qué infames tiempos aquellos en los que sólo aparecías en los periódicos en forma de esquela, y eso previo pago!
Después vinieron las editoriales en las que tú pagabas la edición de tu antología poética con una tirada de 100 ejemplares que después regalabas a tus familiares y conocidos.
Te salía por un ojo de la cara pero hacía ilusión.

Pero ahora los tiempos han cambiado.
Ahora te abres un blog y le mandas la dirección a toda la gente que conoces.

Además, como es un mundillo sectario, puedes dedicar 2 ó 3 horas diarias a entrar en otros blogs, ya traten de papiroflexia, viajes astrales o riego por aspersión, no importa, y dejar el siguiente comentario: "Un blog interesante", acompañado de la dirección del tuyo.

Y luego está también la gente que entra por azar, que está buscando, por ejemplo, una solución para sus almorranas y, como las ha cogido por vicio y comportamiento disoluto, pues pone en el buscador de Google: "Venérea".
Y el buscador de Google le responde: "Quizás quiso decir: Ven aérea".
Y aparece entonces tu poema: "Ven, aérea claridad, ilumíname con tu manto".

Así que público tienes.

Entre los lectores de tu obra podemos distinguir 2 grupos: los buenos y los malos.

1. El mal lector:
a) El que te lee pero lo niega, vaya usted a saber porqué; hasta que una vez se le escapa un comentario que te hace saber que en realidad sí te lee. Pero te callas, porque tú no eres psicólogo profesional.
b) El que te responde: "Sí, me gusta" cuando le preguntas: "¿Te gusta?".
c) Al que, como no dice nada, un día le comentas con la mirada baja y así como el que no quiere la cosa: "No sé si te mandé la dirección de mi blog". Y él te responde incómodo: "Sí, sí".
Tú aquí deduces que lo que escribes, o no lo ha leído o le parece una mierda, que si él hablara...
Pero no habla, o por pudor o por desinterés o porque no tiene nada que decir, y menos que escribir.
d) Mi favorito: el que te lee "en vez en cuando" y nunca dice nada; hasta que un día, cuando ya has escrito 100 artículos, de repente te dice que en el último te olvidaste un acento, o que su padre es taxista y tú criticaste a los taxistas en una frase.

2. El buen lector:
a) Al que le gusta lo que escribes porque le gustas tú, qué bonito.
b) Al que realmente le gusta lo que escribes y por eso lo lee y te lo dice o no te lo dice.

Si tienes un lector de cada tipo, si a una persona le gustas y a una persona le gusta lo que escribes, tu obra está justificada.

19 marzo 2007

Las Partes: 4. La Constancia.

La constancia es muy importante.
Como decía aquel escritor de cuyo nombre no nos acordamos en este momento, "si un día la inspiración viene a visitarme, seguro que me encuentra trabajando".
¿Cómo encontrar tiempo con nuestro ritmo de vida enloquecido, enloquecedor, loco y alocado?
He aquí unos sencillos consejos que te ayudarán a convertirte en un clásico de nuestras letras:

1. Al levantarte de la cama, arrodíllate y repite 3 veces esta invocación con las manos elevadas:
"¡Oh, constancia, constancia, ven a mí!"
De acuerdo, es corta y sinsustancia, pero mejor así, no vaya a ser que entres en trance e invoques por confusión al arcangel Grabiel, el de la inspiración.
Que hemos quedado en que inspiración ya tienes. Que tú lo que necesitas es constancia.
Repite este ejercicio cada mañana y verás cómo a partir del tercer día los resultados son sorprendentes.
Si envías este mensaje a 100 personas la constancia llegará a partir del segundo día.

2. Aprovecha los momentos de pausa, descanso y transición para escribir un poquito:
cambia la revista que tienes junto a la taza del váter por hoja y papel o un ordenador portatil, dependiendo de tus gustos o de lo pudiente que seas.
Después de hacer el amor no fumes, escribe.
Si tu vida sexual es poco activa, mejor que mejor, que así te dará tiempo a escribir novelas.
En el metro, escribe. Nunca más libros de Paulo Coelho o periódicos gratuitos.

3. Utiliza las ocasiones que la vida naturalmente te ofrece para practicar:

Por ejemplo, "Sr. Director, he leído en su periódico, del que soy asiduo, un artículo sobre la retirada del fútbol activo de Roberto Carlos y quería compartir con usted y sus lectores unos pensamientos sobre lo efímero de la gloria y lo perecedero de la fama...". Y ahí, aprovechas para engendrar un texto. Seguramente no van a publicarlo pero del público hablaremos luego, ahora se trata de practicar con constancia.

Pasas por delante de una iglesia y, oh qué suerte, hay un funeral. Dirígete directamente al libro de dedicatorias y engendra, engendra, aprovecha. En esta circunstancia probablemente tu inspiración te llevará hacia el poema hagiográfico:
"Como la flor esparce su polen y luego marchita
y así pervive y se perpetúa,
así tú nos has dejado, pena, pena, penita,
pero el amor que sembraste, actúa,
siempre estarás con nosotros, a nuestra vera verita,
querido Aitor...Aitor Pagazaurtundúa".

En el parabrisas de tu coche mal aparcado:
"Señor vigilante,
un poema consonante:
estoy abajo
en el trabajo,
sea usted majo,
sea usted galante,
sea usted elegante,
no se me plante
y siga adelante".

En la mesa de tu compañera de trabajo:
"Un angel a tu madre visitó,
una flor en su vientre plantó,
un pájaro a su lado cantó,
con leche y amor te amamantó,
el sol, de alegría saltó, (?)
vamos, es que te comía tó".

Así que no digas más eso de "yo, es que no tengo constancia".
Porque constancia tienes.

15 marzo 2007

Las Partes: 3. La técnica - 7º ejemplo.

7. LA AUTOBIOGRAFÍA TIERNA-MELANCÓLICA-JUGUETONA A LO ALFREDO BRYCE ECHENIQUE. Son 800 páginas y 116 tramos vitales, así que nos conformaremos con el capítulo 2:

"Siempre he vivido buscando un lugar donde empezar una nueva vida, pero en el fondo todos los lugares se parecen, no bien llego yo". (Alfredo Bryce Echenique)

CAPÍTULO II:

Eso de escribir una novela se me metió en mi cabeza de alauita (alta, grande, larga y despejada) cuando tenía unos doce años, aproximadamente, y escribí en el colegio un soneto voluntariamente (Y nótese la musicalidad de la frase: "...aproximadamente.....voluntariamente". Y alábese. Y ensálcese).
El poema era de amor, estaba lleno de ripios y me salió, -yo entonces no era un teórico-, alejandrino. Me pareció un error poético fatal hasta que, años después, decidí considerarlo un soneto modernista y hasta puede que lo conserve por ahí y que un día aparezca al ordenar mis papeles como tengo por costumbre hacer cada 6 ó 7 años.

Poco después de mi iniciación mística con la poesía olvidé lo de ser astronauta porque no era ni original ni nada y mis aspiraciones se orientaron a ser el primer tipo irresistible que ganara a la vez el premio Nobel de literatura y el Oscar al mejor actor secundario (secundario pero ya mítico en vida).

Por aquel entonces me hice seguidor incondicional del Hércules de Alicante, a la sazón en primera división (Obsérvese la rima "sazón/división", y admírese).
Lo hice porque eso sí que era original, hasta en Alicante, y por la fuerza, sonoridad y esdrujulez del nombre.
Y, como el primer amor nunca se olvida, durante años y hasta ahora ha estado en mi corazón.
Y en las quinielas, y lo digo con orgullo, acertaba 6 en lugar de 7 por ponerle siempre como ganador. ¡Qué me importa, si lo que vale no es el dinero sino el amor, y además tampoco los de 7 aciertos cobran!

A lo que iba. Para ganar el Oscar empecé a hacer teatro, que es la escuela del actor, en el instituto, en la universidad...
Y ahora mi carrera está estancada, pero todo llegará.
Y puede que en el capítulo ochenta y tantos me extienda en el tema teatral y en cómo no me sirvió para ligar pero sí para firmar un autógrafo y recibir algunas alabanzas sinceras de amigos sorprendidos porque un servidor fuera capaz de decir frases sin que pareciera que las estaba leyendo y sin que el final de las interrogaciones subiera al menos un metro al entonar.

Y si he dicho "en el capítulo ochenta y tantos" es porque esta novela, para una vez que me pongo, será larguísima, eterna; estaré un año o diez meses escribiéndola y así comprobaré quién es realmente mi amigo, el que me quiere tanto que no se salta del capítulo 3 al 115. Con un breve interrogatorio, como quien no quiere la cosa, averiguaré si han soportado estoicamente los avatares de mi vida:
- Oye, ¿qué te parece lo de mi afición por la caza?¿Y la historia de amor y sexo con mi profesora de Dibujo Técnico II?
- Pues, muy bien. Me ha gustado. Qué pasada, macho.
- ¿Ah, sí?, pues nunca he tenido afición a la caza y jamas hice dibujo técnico. ¡Vete de mi vista y vaga por los mundos y avergüénzate de tu iniquidad!

Y es que, aunque siempre quise escribir la novela, durante años y años creé sólo poemas sin rima, de sentimiento intenso (cuando estaba triste y mi psique sufría) y cuentitos, relatitos y desahoguitos en verano, que me inspiraba más.
Pero, eso sí, juro que en mis obras nunca aparecieron ninfas, ni dioses hindúes; a veces casi ni adjetivos, ni verbos, y todo porque siempre he huido de tales pedanterías.
Venga de sustantivos y conjunciones; y algún pronombre, sin abusar.

Pero, claro, siempre supe que acabaría escribiendo una novela, lento pero seguro, tauro.
Ya no me importa el Nobel: quedó sin valor para mí desde que se lo entregaron a ese tipo, europeo por más señas, que nunca había oído hablar de Cervantes. Y no es que sea obligatorio haber oído hablar de Cervantes, es sólo que me dolió en mi orgullo patrio porque hacía años que yo creía en el "españolismo" viendo la decadencia en que se encontraba, y, cuanto más moribundo está, más creo en él, por reacción, claro.
Y ahora doy clases de español a extranjeros y difundo así por el mundo mi lengua materna y paterna y fraterna.
Por lo tanto no fue la inevitable gloria lo que me impulso a decidirme a escribir ya de una puñetera vez, sino mi lamentable estado de ánimo (y esto no es nada, ya veréis en el capítulo 12 ó 14: qué depresión), y además una escena que viví en una estación de autobuses:

Así es el amor.
Y aquel día yo esperaba un autobús por amor.
Más de 40 pegajosos grados. Y yo llevaba 3 días sin ducharme, en autobuses, aviones, aeropuertos, carreteras y estaciones.
Y todo, ay el amor, para convencerla de que lo único que yo deseaba era quererla, pelearme poco con ella, porque yo no tenía tan mala leche como ella; y no volver a ser vulnerable ante ella; y decirle que ya no me imaginaba la vida sin ella y que el mundo era ella y que todo me recordaba a ella, las calles, las casas, la música, yo; y que haría lo que fuera por ella y que lo mío era para ella, ¡qué bella!
Y que nada en el mundo me gustaba más que hacer el amor bajo ella, y sobre ella, apretado contra ella, entre la pared y ella, tras ella.
Claro que también me gustaba hacerlo sin ella y ése era el problema, según ella.
Podría agotar la lista de preposiciones, porque me la sé, pero me parece que tanto "ella", si bien marca un ritmo intenso en mi prosa, ya empieza a irritar profundamente.

Los detalles sobre este amor antiquísimo tendrán que esperar al "flash-back" de los capítulos 95-96. Sólo adelanto ahora que al final llegué al culo del mundo y ella, la soberbia, la malvada, la insensible, abrió la puerta y se me quedó mirando sin dejarme entrar.
Me quité el sudor de la frente con la manga y, con cara de dolor y tono lastimero, le dije:
"Hola"
No respondió.
Volví a la carga: "He recorrido mileses y mileses de kilómetros para verte. ¿Me perdonas?"
Y ella respondió: "No".
¿Os dais cuenta? ¡Respondió que no la maldita, la estirada, la petarda!
Podía haberme hincado de rodillas y abrazarme a sus pantorrillas ("rodillas/pantorrillas", disfrútese el efecto sonoro). Pero, como soy un orgulloso, me di media vuelta y deshice los mileses de kilómetros sin mirar atrás.

Pero volvamos ahora a aquella estación de autobuses y a cómo exclamé por trigésima vez: "¡Coño, voy a escribir una novela!"....
------------------------------

Etcétera.
Así que técnica tienes, porque sabes escribir y hablar y leer y para todo eso se necesita técnica.
Sí, sí, ya sé, piensas que aún te falta algo: la constancia.
Y algo más: el lector.
Nada, nada, hombre-mujer, que te ahogas en un vaso de agua.
Vas a ver que también tienes eso aunque no lo sepas.

14 marzo 2007

Las Partes: 3.La técnica - 6º ejemplo.

Otra fuente inagotable es la pura imitación del estilo o del tono o de los temas de un escritor.
¡Qué fácil!, te dirás, habiendo tantos escritores...
2 ejemplos:

6. EL ARTÍCULO HEROICO-CRÍTICO-MANIQUEO-EMOTIVO-BILIOSO-CLARO-CHULESCO A LO PÉREZ-REVERTE. Aquí se aprovecha cualquier tema para hablar de uno mismo y concluir que, aunque parezca que no, uno mismo es cojonudo.
(Por cierto, ¿por qué todos los Pérez, Gómez, Gutiérrez y demás "-ez" que llegan o piensan llegar a ser algo se colocan un guioncito o un "de" o un "y" entre sus apellidos, que los distinga de la chusma?):

Oye, Pérez-Reverte, que te veo cada vez más maricón, con lo que tú has sido, que los legionarios se te cuadraban y comías tarántulas sin masticar y eras el azote de infieles, estómagos agradecidos y catetos del hecho diferencial.
Que se me queda el ala triste cuando veo en lo que te has convertido, canalla, que seguro que has dejado las putas cariñosas y las borracheras en ciudades sitiadas y las tertulias en trincheras inhóspitas con el chaleco antibalas puesto...sin el chaleco, qué coño, que da calor.

Ya no nos queda más remedio que leer tus novelitas a lo Dumas que ocupan estanterías enteras en el Corte Inglés:
- Hola, buenas, ¿tienen algo de Alejandro Dumas?
- ¿Alejandro Dumas, el gabacho que escribe como Pérez-Reverte? Algo debe de haber en el almacén, si quiere se lo miro...

¿Qué fue de aquellas narraciones tremebundas que uno sudaba al leerlas, cuando las balas te silbaban a un centímetro de la cabeza y tú, duro como el pellejo de una mierda, ni te inmutabas, ni se te movía el vaso de güisqui DYC que tu traductor a 100 dólares el día te había conseguido jugándose el tipo en el mercado negro y peligroso?
¿Dónde fueron los cagondioses gloriosos?
¿Dónde quedaron aquellas despedidas dramáticas de amigos íntimos a los que habías conocido media hora antes? Es que eso de las guerras une que te cagas de lo que une.

Yo, lo confieso con la boca pequeña, yo, me identificaba contigo, con tus bilis, con tus experiencias únicas, con esa ética incorruptible que te hacía llamar gilipollas a cualquier gilipollas.
Me has dejado solo, Pérez, seguro que hasta tienes ahora el móvil del ministro, colesterol y ofertas de Jolibud.
Éramos los 7 magníficos tatachín, primero cayó Alejandro Magno, luego le tocó el turno al General Custer, y, tras él, desaparecieron Churchill y De Gaulle, Mario Alberto Kempes...y ahora tú.

Pues yo sigo, porque "alguien tiene que hacerlo".
Porque a mí, que te enteres, también me han disparado y no voy contándoselo a todo el mundo.
Porque he cogido arena negra del Tigris, allí Turquía, allá Irak, aquí Siria.
Y me he paseado bajo la lluvia junto a rascacielos agujereados de balas, hundidos de tiempo, en Beirut.
Y he llegado a una aldea perdida junto al Éufrates y me han dado ganas de quedarme allí para siempre entre hombres enjutos con "galavia" y bigotito recortado que no saben qué lengua se habla en España.
Y he visto amanecer mil veces en Oriente y los viejos iban a rezar y el aire estaba caliente y la luna caída.
Y me he bañado en el Mar Rojo, al frente Arabia, entre miles de peces de colores que venían a verme.
Y he tomado café en Lisboa, en Palermo, en Anmán, en el Cairo, en Baalbeck, en Alepo, en Montpellier, Madrid, Sfax...
Y no sólo conozco sino que he sufrido mafias nacionalistas y contratos basura de la España que va tan bien.
Y he emigrado.
Y he visto desde fuera cómo España se hacía europea para lo bueno y para lo malo.
Y cómo unos fascistas soberbios me cambiaban mi Bilbao por otra cosa que no me creo con la ayuda del miedo y porque el que grita parece que tiene razón.
Y me he encontrado solo, o muy cerca de mujeres encantadoras.
Y he visto gente con honor, pero más veletas, cantamañanas, chupapollas y enchufaos.
Y he hecho cosas terribles: he mentido, he leído libros de Javier Marías, me he hecho una foto con Jon Juaristi...
Te lo juro por Arturo.
Y muchas más cosas buenísimas y malísimas.
O sea, como todo el mundo.

Y no por eso llevo un halo luminoso en la cabeza ni soy más profundo ni más listo ni más irresistible ni me ha cambiado la cara de tonto.
Ni cuando hablo, que es cada vez menos, la gente se arremolina a escucharme.
Más bien, al contrario.

Así que no me vengas con pamplinas y vuelve a contarnos historias tuyas.
No hace falta que sean verdad, Pérez.

07 marzo 2007

Las Partes: 3. La técnica - 5º ejemplo.

5. EL CUENTO FUTURISTA DE CRÍTICA AL NACIONALISMO VASCO O A CUALQUIER NACIONALISMO, TEMA QUE LA INSPIRACIÓN DIVINA ME DEJA CAER SOBRE LA CABEZA CÍCLICAMENTE:

Yo era un turista alemán y llegaba con reserva de hotel a aquel exótico país, nación ancestral donde se aúna la más vanguardista modernidad con las más viejas y curiosas tradiciones europeas.
Aquella lengua extraña que allí se había hablado siempre (salvo 40 años de invasión española), que había resistido, impoluta y pura, a las hordas romanas y a cualquier otro pueblo extranjero, siempre todos al acecho de contaminar la raza pura, de disfrutar de las verdes praderas donde una vez estuvo el paraíso y después la Atlántida.
Territorio virgen para lingüistas, antropólogos, sociólogos...
La gente era amable y hospitalaria (aunque todos tenían una prominencia occipital).
En su extraña lengua había 3 ó 4 palabras del español (las únicas para las que todavía no se había inventado un equivalente ancestral).
Llevaban piedras cilíndricas bajo el brazo, cruces gamadas en el cuello y tocaban una flauta ancestral con un agujero solo (pero que nada tenía que ver, faltaría más, con aquella otra de Bartolo).
No sé porqué, se habían convertido al cristianismo, pero aún rendían culto -restos de su ancestral paganismo- a unos guerreros, al parecer superiores a los espartanos y a los que llamaban "gudariak" o "batzokiak" o algo así.
Oí que había comunidades de infrahumanos venidos de fuera, pequeños, morenos y con pelos debajo de la nariz. No los llegué a ver porque eran pocos y trabajaban bajo la tierra y farfullaban una lengua latina.
¡Qué extraño era todo!
Bebían un líquido ancestral que llamaban "Zerbesa" en unos lugares denominados "Herikos" o "Irispaf", no sé, no me enteré bien.
Lo único que aprendí de la lengua milenaria fue "bankoa", y eso porque se parece a nuestra palabra, por casualidad.

Y mientras me lavaba la cara, me miré al espejo y le dije con voz ronca a mis ojeras:
"Joder, qué pesadilla. Tengo que dejar de beber".

Las Partes: 3. La técnica - 4º ejemplo.

El cuento futurista es muy agradecido: te permite la crítica sociopolítica, el humor, los temas universales del amor y la muerte, el absurdo, el cientifismo, la premonición.
2 ejemplos:

4. EL CUENTO POÉTICO FUTURISTA SOBRE LA MUERTE:


Dobló una esquinita, y luego otra esquinita, pensando en aquello. En aquello..., en aquella civilización ancestral y futura que había casi vencido a la muerte: la había despojado de sus armas -el miedo, su violencia, el llegar casi siempre mucho antes de tiempo, y, a veces, peor, avisando-.
Y detrás del miedo encontraron placidez.
Y vivían ochocientos años, y llenarán el mundo hasta que explote, o lo llenaron hasta que explotó.
No, sus cuerpos nunca duraron tanto: como mucho un siglo, poco más.
Después era sólo su cerebro el que estaba, mucho y mucho tiempo; pero cada vez estaba menos. Las oscilaciones eran muy pequeñas y siempre terminaban un poquito más abajo de donde habían empezado.
Y la consciencia desaparecía tan poco a poco a poco que la consciencia no era consciente de que era menos consciente.
Y un día la última luz se apagaba y tal vez se encendía otra luminosa y blanca que llenaba todo.
O tal vez no.

Y dobló otra esquinita y se paró y deseó morir así.

Las Partes: 3. La técnica - 3º ejemplo.

3. EL MICROCUENTO MELANCÓLICO DE FINAL SORPRENDENTE:

Madre Tierra

Roqui estaba sentado en un sofá, en el centro, delante de una puerta acristalada que daba a un balcón y después a unos árboles y después a unas antenas de televisión y a unas terrazas y a unas casas blancas y bajas con ventanas azules. Y al fondo había una torre, en realidad el minarete de una mezquita, y un chopo, o un álamo, que Roqui nunca entendió de nombres de árboles.

Y dentro de la casa sonaba música, ritmos calientes que contaban historias de pasión, de desamor salvaje, que ni gritándolo en una canción nos lo quitamos de dentro, imaginaba Roqui, que aunque comprendía el desamor nunca había cantado hasta deformar la cara.

En un momento se alzaron en el atardecer los cantos que llaman a la oración.

Porque también había un atardecer de gaviotas que iban a dormir y de nubes rotas por trozos de cielo, un atardecer que se apagaba como... ¿una bengala cuando se termina? No, no.

Y cuando las músicas se callaron hubo un silencio de coches, ladridos y trozos de conversación lejana.

Y Roqui seguía sentado, desolado porque aquel día se había ido (¡tan pronto!).

Había más cosas, tan poco necesarias como las otras; y, por dentro, como una pena que se cagaba en las gaviotas y los perros, en los atardeceres y en los árboles, fuesen chopos o abedules.
Una pena sin principios morales.

Las Partes: 3. La técnica - 2º ejemplo.

2. EL POEMA-ENGAÑO CON TONO LASTIMERO Y MÍSTICO Y APARIENCIA PROFUNDA, Y QUE NO SIGNIFICA NADA; O PUEDE QUE PARA TI SÍ:

Juego

Y ha vuelto, escondiéndose en los cantos.
Y ha huido, persignándose en los odios...
me ha dicho que jamás la encontrarían...
desaparecida, vacía, encombrada,
entre ruinas sucias,
la vida.


Me insulta, pretenciosa y engreída.
Y respondo, entre alardes asesinos,
que me deje, que se vaya, que no es sitio
para hundirse entre mis brazos
estirados,
la pena.


Y se irá. Y será mejor así,
que no hay dudas que no acaben
cuando el día. Y ese día
será corto será eterno
sin rencor,
el amor.

05 marzo 2007

Las Partes: 3.La técnica.

Bueno, bueno, ya tenemos el tema y la inspiración.
Así que ya podemos comenzar a escribir.
¿Cómo? Utilizando tu técnica. Hay muchas posibilidades...
Por ejemplo, escribe la primera frase de tu "novela total" y luego sólo tienes que continuar la historia:
"No, señores, yo no era así: hasta que me decidí a bailar desesperadamente por las mañanas ritmos frenéticos para despertar"...
Venga, ya tienes un magnífico principio de novela autobiográfica retrospectiva.

Después de miles de años de literatura a tu disposición, sólo tienes que elegir la técnica, el autor, el tono, el movimiento.
He aquí unos ejemplos al azar:

1. EL POEMA VANGUARDISTA VISUAL SONORO QUE HABLA DE SERPIENTES O MUJERES E IMITA SU SILBIDO (EL DE LAS SERPIENTES):

Serpientes sinuosas sensuales sensibles sangrientas sumisas
sorprendentes
sencillas sedosas salvajes silenciosas
sanguijuelas sarnosas
sanadoras serviciales succionantes
sempiternas
sobrevivientes

Sí seis: sexis saltonas señoritas sabelotodo sicosomáticas sudamericanizadas

soñadoras salerosas suletinas saltimbanquis
sospechosas saliveras sibilinas salpicadas sobaqueras

saludonas subnormales sarpullidas soplamocos sudorosas sardas sozinhas seviciosas salmodiadoras sinsorgas simpáticas santas soperas salpimenteras seminales sacudidas sudanesas siamesas soplapollas salmodiadas suspicaces serosas solucionadas sobrevaloradas soflamadas sotaneras salvajotas sopesadas sorprendidas sortudas sesudas sabrosas y sanas sorbidas sordas sobadas sandungueras solaneras suspirantes sincopadas sentidas sentadas silbadoras selváticas sintéticas sureñas sonrientes sadomasos sirvientes salaces subidas sumergidas superadas subterráneas subrayadas

sísmicas sépticas súbitas sórdidas
-sentenciosas-

siseantes semejantes sevillanas soliviantadas solteras santeras secas
servidoras
saltadoras
succionadoras
sarcásticas

sueltas y separadas: solas soltadas sexuales suntuosas secadoras sugerentes

sensacionales situadas suspensas surgidas seminales supuestas sometidas
santiguadoras sangüicheras sanpetersburguesas suprarrenales
-sentenciadas-

SALIDA }

Sociales, solitarias, saladas y sosas, sabias,
serias, sardónicas, sucias, silúricas,
sediciosas, sigilosas, salvadoras,
surcadoras, sedosas,
simbólicas,
saturnales.

Sin sentido. Sin solución.
Sin salvación.


P.D.: Encuéntrense las 2 palabras repetidas.

Las Partes: 2. La inspiración.

La inspiración, esa cosa divina que está siempre sobrevolándote y que en un momento te roza el hombro o te cae en la cabeza de golpe; o levantas una piedra y estaba debajo.
O inspiras un perfume y se te mete, por narices, por tu nariz semita o por tu naricilla en serie o por los ojos, y te entra y te va recorriendo el cuerpo como tu meada recorre las alcantarillas, y te invade el espíritu como tu meada invade el mundo. Y cae sobre tu alma como tu meada evaporada llueve sobre los océanos.

Estás durmiendo la siesta y te cae una manzana en la cabeza: aquí está la inspiración. Y es divina porque estabas durmiendo en tu cama y no debajo de un árbol.

Estás, por ejemplo, preparando huevos fritos y pensando en nombres que le pondrías o no a una niña, y, de repente, ves la luz, oh my Lord. And you feel good, porque es divina. La inspiración.

Estás, por ejemplo también, sintiendo el pánico de la hoja vacía y, de repente, sueñas, porque puedes soñar despierto, o quizás no es un sueño, que aparece el arcangel Grabiel, que se dedica a la inspiración más que su colega el arcangel Gabriel, y lleva, Grabiel, una espada flamígera, y te toca con ella y sientes un ardor en el hombro y te dices a ti mismo: "¡Tate! ¡Rezapateta! ¡Caramba!¡Aquí está la inspiración!". Y te brilla la mirada y en el papel empiezan a aparecer manchas azules que se llaman palabras.
Y es divino.

Así que no vuelvas a decir, hombre/mujer(=políticamente correcto) de poca fe, que no tienes inspiración.
Si no escribes es porque no quieres, amigo/-a.
Porque inspiración tienes.
Y tiempo, que, si no, no habrías llegado hasta aquí a pesar de mis advertencias.

04 marzo 2007

Las Partes: 1. El tema.

Todo vale como tema.

El tema puede ser la propia noción de tema, mejorando lo presente.

O la meditación filosófica sobre el destino de tu meada cervecera en un bar ("Mi aguita amarilla", Los Toreros Muertos).

Un tema maravilloso es la nariz.
Puede ser una nariz "infinita" ("A una nariz", Quevedo) o una nariz "ínfima" como la recién operada de esta chica de al lado, nariz sufriente, aún con los puntos de sutura, una reflexión sobre la negación de la nariz semita con personalidad y su transformación en ridícula naricilla en serie.
La nariz es un tema que no se agota nunca: ¿Por qué se dice "por narices", en plural? ¿Por qué tenemos el olfato en la nariz y no en los ojos?

Un tema puede ser el primer sustantivo del primer mensaje de móvil que recibas a partir de ahora: "Oye, cabrón, ¿qué haces esta noche?"
¡ Qué bonito el tema de la noche !

O abrir un diccionario por aquí por allá y cerrar los ojos, dar unas vueltas en el aire al dedo índice y lanzarlo sobre una palabra al azar: "Duodenal" (y escribir sobre escribir con las tripas), "arcipreste" (y escribir sobre la cosa anticlerical, que da mucho juego).

Incluso se puede escribir sin tema, la nada, la escritura automática, la sensación pura, la palabra vacía:
"Muevo los brazos e inmediatamente soy consciente de que tengo brazos. Y entonces me doy cuenta de que tengo consciencia. Lo que no alcanzo a saber es si mi consciencia está en los brazos o en otro lugar, si soy brazos o algo más... ¿Por qué, cómo he llegado a saber que lo que tengo o lo que soy se llama "brazos"? ¿Me lo ha dicho alguien? Eso significaría que no siempre he estado solo en esta obscuridad..."

Pongamos por caso que necesitas una palabra como tema y tienes más, incluso frases: "un nombre pa' ponerle a una niña", "nombres que no le pondría" y "huevos fritos".
¿Qué hacer ante este problema?
Pues nada, porque no es un problema, al contrario, tienes 3 temas para escribir 3 veces.
O los puedes mezclar en un tres en uno:
"P. había conseguido levantarse de la cama por fin y mientras preparaba huevos fritos en una cazuela, ("tengo que comprar una sartén") meditaba sobre un sueño que había tenido esa noche, ya no podía saber si era un sueño o un pensamiento porque P. podía pensar y hablar cuando soñaba y podía soñar mientras pensaba y podía hablar mientras dormía y podía dormir mientras pensaba. "Un nombre pa' ponerle a una niña". ¿O era "nombres que no le pondría a una niña"? ¿Qué niña? ¿Era "su" niña? Pero ella nunca se había planteado tener niñas. Le daba miedo. Prefería los perros. Le gustaba pasear a los perros... Y sin embargo...".

Así que, si no escribes, es porque no quieres.
Tienes tema.
Y también tienes tiempo; la prueba es que lo estás perdiendo leyendo esto.

28 febrero 2007

Sé dónde vives, sé lo que hiciste la última noche.

Salgo de mi casa, subo al autobús y el conductor me pide que abra mi mochila ("es que ayer hubo un atentado con bomba"). Llego al barrio donde trabajo y los militares me miran la mochila ("es por la situación política"). Después paso un control del Hizbullah ("son las circunstancias..."). En el portal del edificio, un militar, un guardia de seguridad y el portero ("son normas de seguridad de la Embajada"). Paso la mochila por la máquina y el guardia me pregunta: "¿Son unos alicates eso que llevas?" (Sí, son los alicates que mi padre usaba desde que yo era niño).

Si voy al supermercado tengo que dejar mi mochila en la entrada ("es por si acaso robo").
En el Virgin Megastore no puedo entrar si llevo un disco o un libro ("son cosas del business"), la mochila se queda fuera, el Virgin no se fía de mí pero yo tengo que fiarme del Virgin.

Me voy de viaje y digo adónde voy de dónde vengo cuánto tiempo voy a estar cómo se llama mi madre en qué trabajo.
Vacío mis bolsillos, abro mis maletas y cierro la boca.
Mi mochila está continuamente violada y mi intimidad también.

Artículo 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos:
"Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación".
Se trata del derecho a la intimidad.
Y este derecho no lo anula ni el derecho a la seguridad ni los intereses económicos de los comerciantes ni el derecho a ser curioso.

Ya no llevo alicates en la mochila, borro mis mensajes, voy a las tiendas con las manos vacías y en alto.
Tengo ganas de escribirme en la frente quién soy, de dónde vengo, a dónde voy.
Mi mochila está harta, qué tendrá mi mochila,
los suspiros se escapan por su cremallera abierta,
que ha perdido el bocata, que ha perdido el candao.

"¿Dónde has estado el fin de semana?, ¿por qué llevas una botella de vino?, ¿has dormido bien?: tienes ojeras".
Estás pensativo: "¿En qué piensas?"
Si te ríes, "¿de qué te ríes?"
Y si lloras, "¿por qué lloras?"
Por la calle para un coche: "¿Qué haces por aquí? ¿A dónde vas?"

Estamos en la "sociedad de la información": eso significa que hay que informar a todo el mundo y que todo el mundo está informado de ti.
Y hay mucha manipulación de la información además. Me entero de que dicen que han dicho que he hecho lo que no he hecho.

Si compras un billete de autobús te piden el carnet, si te alojas en un hotel te piden el carnet, si coges un avión te piden el pasaporte, si compras un pantalón te piden el pasaporte...
En el parking te abren la guantera del coche, en el médico te abren el esfínter anal.

El gobierno, el banco, el jefe, el propietario de tu casa, la CIA, el de la tienda de la esquina, la agencia de viajes, los amigos de los amigos de tus conocidos, el hijo del vecino, la madre que te parió, todos saben casi todo sobre ti.

Y a ti te da igual porque tú no tienes casi nada que ocultar.
Has renunciado a tu intimidad en nombre de la seguridad. Has renunciado o te la han robado.
Y sin embargo no tienes seguridad tampoco.
Te controlan, te vigilan, saben todo sobre ti y te dicen que es necesario para tu seguridad, es por tu bien.

"En la última encuesta del Cesid el terrorismo vuelve a estar en primer lugar entre las preocupaciones de los españoles".
Tienes miedo, no te sientes seguro, entonces, ¿por qué aceptas que te abran la mochila, que puedan acceder a tus correos electrónicos privados, que puedan escuchar tus conversaciones telefónicas?

Artículo 18 de la Constitución Española de 1978, de momento vigente:
"[...] Se garantiza el secreto de las comunicaciones [...]
La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos".

¿Te preocupa que en el mismo avión que tú pueda viajar un terrorista, pero no te preocupa que todos los empleados del banco sepan que te ha tocado la lotería y eres rico?

" El derecho a la intimidad afecta en su protección a muchos otros derechos que no necesariamente tienen naturaleza espiritual, como es el derecho a la vida o el derecho a la seguridad personal.


Te asustan y te quitan la intimidad, y lo aceptas porque estás asustado.
Si le abres la mochila a todo el mundo, al menos exige que, a cambio, te quiten el miedo.

26 febrero 2007

Ego te absolvo.

- Ave María purísima.

- Sin pecado concebidísima.

- Padre, confieso que he pecado.

- Cuéntame, hijo mío.

- Padre, he pecado venial y mortalmente, de pensamiento, palabra, obra y omisión.
He cometido actos impuros, padre.
Padre, tengo gula, lujuria, pereza, soberbia, ira y envidia.
Lo tengo todo menos la avaricia.

- Algo es algo, hijo mío, así al menos dejarás una limosna en el cepillo cuando salgas.

- Padre, pienso que si Dios existe, el nuestro debe de ser el mismo que el de los otros, aunque se llamen de otra forma. Y si no existe, el nuestro es tan falso como los otros.
Si existe, creo que puedo hablar directamente con él.
Padre, me parece que lo más interesante de una iglesia es el fresquito que hace dentro en verano, y su estética y su silencio y que puedes meditar allí.
Padre, creo que las misas son muy aburridas y que repetimos frases como papagayos.
Padre, creo que dos personas que se quieren despertar juntas cada mañana no necesitan que usted les dé el permiso.
Padre, no creo en el proselitismo, ni en las cruzadas, ni en matar en nombre de Dios.
Padre, creo que los libros, hasta los más bellos, los han escrito personas.
Padre, no entiendo que nazcamos todos con un pecado porque Adán se comió una manzana, con lo buenas que son las manzanas, que una al día aleja al médico de tu casa.
A quien sí entiendo es a Adán.
Padre, me parece antinatural que usted no tenga una vida sexual, que renuncie al placer.
Padre, creo en el placer.
Aunque creo, padre, que usted sí tiene una vida sexual, que además le hace sentirse culpable.
Padre, ¿le estoy aburriendo?

- Me estás escandalizando...sigue, hijo. ¡ Ave María purísima !

- Por cierto, padre, creo que todo el mndo es concebido sin pecado.
Padre, creo que, de lo que dijo e hizo Jesús, a ustedes, hay un abismo.
Padre, no creo en las jerarquías, ni en las religiosas ni en ninguna.
Padre, creo que el Papa no es infalible.
Padre, conocí a un hombre muy rico una vez. Era muy creyente. Me alquiló una casa e intentó engañarme y sudaba cuando veía los dólares. Y no entendí que al día siguiente fuera a comulgar.
Padre, creo que hay un montón de presidentes en el mundo que, precisamente porque creen en Dios, deberían saber que van a ir al infierno.
Padre, creo en la ética y en la estética y no en los dogmas.
Padre, ¿no se ha dado cuenta de que Jesús no consiguió destruir las cuevas de los mercaderes?
Padre, pienso que "semen retentibus venenum est".
Padre, pienso que el mundo está lleno de milagros, y no necesitan certificación; que cada cosa que no entendemos y nos sorprende es un milagro. Y creo que Dios son esos milagros.
Padre, creo que la gente de mi país cree en el dios de mi país porque nacieron en el mismo país que Isabel y Fernando, tanto monta monta tanto.
Que es una casualidad.
Padre, no creo en los conversos, ni en los que cambian de Dios ni en los que cambian de equipo o de ideas o de chaqueta.
Padre, no creo en los pueblos elegidos; me parece que Dios no elige a nadie porque, si existe, todos somos hijos de Dios.
Padre, si yo fuera Dios sería un dios muy imperfecto porque ésa es mi naturaleza, y entonces elegiría... y elegiría precisamente a los pueblos que no se sienten elegidos.
Padre, no creo en los que tiran la primera piedra, ni en los que tiran piedras.
Padre, no comprendo que en el billete de dólar se aluda a Dios ("In God we trust"). Eso sí que es un pecado. Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que que un rico entre en el Reino de los Cielos. Padre, no entiendo que los ricos creyentes no comprendan que pueden comprar bulas en la tierra pero que los camellos no caben por ahí, que los camellos son muy grandes, hombre.
Padre, creo en la Madre Teresa pero no en Lady Di.
Padre, creo que, si hay cielo, los perros deben tener sitio en él, aunque no puedan entrar en las tiendas.
Padre, creo que está bien si Dios creó al hombre.
Y creo que está bien si el hombre creó a Dios.
Lo que no está bien es creer que mi Dios es el verdadero y los otros no.
Padre, no entiendo que las iglesias estén cerradas por la noche y no puedan dormir en ellas los que no tienen casa.
Y lo más grave, padre, creo que no iré al infierno por nada de lo que le acabo de decir.
Padre...amen.

21 febrero 2007

CONTAR. 4: Final.

Por lo que me cuentan, contar es lo mismo que computar, numerar, enumerar, valorar, tantear, ajustar, liquidar, suputar, saldar, finiquitar.
¿Te has dado cuenta de que todos terminan en -ar?

Pero eso no es todo, tenlo en cuenta.
Contar también es lo mismo que
narrar
referir
relatar
decir
¿Has caído en la cuenta de que tiene rima?

Si te cuento la verdad contar también es como incluir y reputar y mirar cómo y hacer caso de.

Así que contar es muchas cosas, es casi cualquier cosa.
Contar chismes y contar undostrés.
No me salen las cuentas.
¿Contar películas igual que contar estrellas?
¿Un cuentista, un contable, un contador, hacen lo mismo?
No, vas a ver:

LOS CONTADORES DE ESTRELLAS, Dámaso Alonso.

Yo estoy cansado.
Miro
esta ciudad
-una ciudad
cualquiera
donde ha veinte años vivo.

Todo está igual.
Un niño
inútilmente cuenta las
estrellas
en el balcón vecino.

Yo me pongo también...
Pero él va más deprisa: no
consigo
alcanzarle:
Una, dos, tres,
cuatro,
cinco...

No consigo
alcanzarle: Una, dos...
tres...
cuatro...
cinco...


Quiero contarte algo.
Quizás digas desde el principio "¡ Cuenta, cuenta !"
Quizás seas más duro "Y a mí, ¿qué me cuentas?"
Tal vez llegues hasta la mitad "¡ menudo cuento !"
Puede que, casi al final, exclames exasperado "¡ Éste es el cuento de nunca acabar !"
Pero cuento con tu paciencia para que llegues hasta el final.

"Hay momentos en la vida en los que hay que hacer borrón y cuenta nueva.
Esos momentos a veces coinciden con un examen de conciencia y con una consciencia del tiempo, y con el tiempo de la añoranza de aquel mamá cuéntame un cuento: "Érase una vez un rey que no podía dormir por las noches, y contaba ovejas...".
Recordamos con ternura la ingenuidad
- "¿Cuántas estrellas hay en el cielo?
- "Sincuenta"
Es el momento de tener las cuentas claras, de saber con quién puedes contar.
No se trata de contar los pájaros de tu mano para ver si tienes cien, a fin de cuentas en una mano no caben 100 pájaros, como mucho 2 ó 3, y para de contar
Qué quieres que te cuente, que no por mucho contar amanece más temprano.
A veces las cosas se nos van de las manos, si yo te contara...
No me hagas mucho caso, que cada uno cuenta la procesión según cómo le va en ella.
Y no te cuento el final de la peli, porque la peli todavía no ha acabado".

14 febrero 2007

CONTAR. 3: Sí, pero no.

Me despierto sudando, gritando:
¡ Nooooooooo !
Muerto de pánico, con la boca seca, y una angustia sorda, interior, mucho más interior que los tuétanos de los huesos.
La mujer, a mi lado, con el sueño ligero de mujer, me pregunta qué me pasa.
- ¡ Estaba soñando !
Y no quiero decir más. No puedo. Es demasiado terrible.
- ¿Qué soñabas?
Me seco el sudor con un pico de la sábana y pienso que dicen que los traumas hay que contarlos para que desaparezcan. Sobre todo no guardarlos porque quedan dentro y se van pudriendo.
- ¡ Estaba...estaba en la...en una...en una recepción de la Embajada de España. Por el 12 de octubre! Llegaba contento, con una de esas bonitas sensaciones previas a una fiesta, al resultado de un examen que has hecho bien, al inicio de las vacaciones. Las sensaciones previas son mejores que la realidad de lo que se está esperando...
- ¿Y...?
- Durante unos momentos buscaba mi espacio y esperaba a que desapareciera la sensación de recién llegado... Y de repente por mi derecha avanza una señora que conozco, así, de vista.
Se pone a mi lado y me dice "¿qué tal?" y yo "bien, ¿qué tal?" y ella "bien. ¿Cómo estás?" y yo "bien. Hay bastante gente, eh" y ella "sí". Un silencio de 3 segundos. Y ella "¿Cómo va todo?" y yo "bueno, normal, muy bien" y ella "¿sigues por aquí, eh?" y yo "sí, me gusta. Y a ti, ¿cómo te va?" y ella "bueno, normal". Un silencio incómodo de 5 segundos. Una mirada a los lados. Una mirada al fondo. Y yo "igual voy a comer algo" y ella "el queso está muy bien. Allí" y yo "vale, vengo ahora", mientras pienso sólo en escapar y sé que no voy a volver y los dos sentimos el mismo alivio, como cuando se abre una puerta y puedes, por fin, salir.
En el camino veo a un conocido y hago como que no lo veo pero aún así tengo tiempo de ver que me ha visto y que hace como que no me ve.
¿Dónde está ese queso tan rico?

13 febrero 2007

CONTAR. 2: Sí.

Soy pobre, soy tonto, soy aburrido, soy previsible, soy divorciado, estoy solo, y me muerdo las uñas.

No tengo trabajo, no tengo aficiones, no tengo futuro, no tengo esperanzas ni posibilidades.
Pero tengo mucho tiempo.

No le gusto a mi familia, ni a mis ex, ni a la gente, ni a la sociedad, ni siquiera a mí mismo.

Algunos días me pregunto porqué y otros para qué. Y hay incluso algunos en los que me pregunto cómo y no consigo responderme.

Lo que a mí me gustaría no es ser listo, rico, divertido, original, o reconciliarme con la sociedad, o dejar de morderme los pellejos, oír bien, conocer el amor de mi vida.

Lo que a mí me gustaría no es tener compañía, trabajo, aficiones, futuro, esperanzas, posibilidades, ojos verdes, una polla de 30 centímetros, 20 años.

Lo que me haría feliz no es gustarle a todo el mundo.

No, no y no. Que no.

Lo que yo quisiera es contar bonitas historias como las que leo en los libros.
Historias salvajes como la de un perfume que al olerlo provoca orgías multitudinarias y canibalismo.
Historias místicas, historias exóticas, bellas como la belleza, tristes como la tristeza.
Y esas vorágines, la selva que vive y acaba contigo.
Que las palabras cobraran vida y corrieran por las venas de los brazos de las personas del mundo y llegaran a sus corazones sin que nada pudiera evitarlo.
Que hicieran llorar y reír.
Que se combinaran de tal manera que produjeran maravilla y espanto.
Porque hay una sola combinación grande y algunas pequeñas y otras que no son nada. Como en las máquinas tragaperras.
Contar historias de ahogados hermosos, de libros crípticos, de vidas fracasadas, de amores imposibles.
Y contarlas aún mejor que si las hubiera vivido en mi carne y en mi alma.
Historias que empiezan por "Érase una vez" o por "La primera vez que la vi...".
Cuentos que te revuelven las tripas, que te oprimen el corazón, que te hacen feliz, que te sacan las lágrimas de muy dentro, que te hacen ver el mundo de otra forma, que no tienen pies ni cabeza sólo belleza, que se cantan, que no quieres que terminen, que te gustaría haber escrito a ti, que no te dejan dormir, que te obligan a pasar una página y otra página y otra página, que te hacen reír, sufrir, pensar y no pensar. Sentir. Sacudirte.

En cuanto tenga talento, tiempo, ganas, estilo, historia, empezaré a hacerlo.
En cuanto tenga inspiración, estado de ánimo, libertad, soledad y compañía, empezaré a hacerlo.
En cuanto tenga confianza, apoyo, erudición, simpleza, exotismo, dominio, la palabra justa, y el orden, y la vida me deje y yo deje a la vida, entonces empezaré a hecerlo.

Mientras tanto me conformo con leer lo que otros cuentan y hacer como que vivo y vivir.
Mientras tanto me conformo con pajas mentales, paralelismos, estructuras, perogrulladas, sinsentidos, búsquedas infructuosas, juegos escondidos.
Mientras tanto vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque la espero..., a la palabra.

Y por si fuera poco soy analfabeto y no entiendo lo que digo.

12 febrero 2007

El poder de la corbata.

Es inconsciente: un camarero trata mejor y atiende más rápido a un señor encorbatado que a un fulano con pantalones cortos; sin embargo, los 2 son respetables clientes y los 2 van a pagar.
En nuestra sociedad el hábito hace al monje y se aplica lo de que "lo importante no es serlo sino parecerlo". Y un mangarrán con corbata es un señor.
También es verdad que en el pecado está la penitencia porque debe de ser muy triste llevar un trozo de tela apretándote el cuello, haga frío o calor.

Si al poder de la corbata se añade el poder del cargo, entonces llegamos a absurdos tales como que un diplomático tenga un descuento especial por el simple hecho de serlo cuando compra un billete de avión para irse de vacaciones a su país.
Un diplomático es un burócrata en la parte alta del escalafón y parece que tratándolo como a un príncipe se hace una deferencia a su país.
El diplomático representa a su país, de acuerdo, pero eso será en horas de oficina no cuando está en la playa; y por otro lado cualquier ciudadano que vive en el extranjero está de alguna manera representando a su país y dando una imagen de él. Y no por eso se corta el tráfico cuando pasa o no se le controla en los aeropuertos o tiene acceso a la valija diplomática para sus asuntos privados.
El estado pone a disposición del diplomático un cochazo y un chófer y una casa, -muchas veces, demasiadas, un palacio-, que se pagan con dinero público, porque así lo requiere, al parecer, la imagen del país.
Y digo "al parecer" porque a mí me daría mejor imagen un embajador que tuviera un sueldo normal porque hace un trabajo normal. Que viviera en una casa normal porque es una persona normal. Y que esa casa la pagara él, como yo pago mi casa y tú la tuya, supongo.

He conocido 4 casas de embajador de España -ya se sabe que el 12 de octubre, fiesta nacional, el embajador ¿invita? a ¿todos? los ciudadanos españoles que viven en ese país.
La primera en Damasco, Siria, era una mansión-museo llena de antigüedades romanas, bizantinas, árabes.
La segunda, en Túnez, era un palacete en los altos de Gammart, en una colina sobre el mar, con unos jardines más grandes que un campo de fútbol, literalmente.
La tercera, en la "Plaza de España" de Lisboa, tenía unos jardines aún más grandes que los de Túnez.
La cuarta, en Beirut, Líbano, es un palacio otomano, que tampoco anda mal ni de jardines ni de escandaloso lujo. La embajada de España es un edificio-bunker anejo al palacio, oscuro y nada acogedor con los españoles, donde se apiñan los empleados y funcionarios y guardias de seguridad y guardias civiles, muchos guardias civiles de paisano. Y se da la extraña circunstancia de que la residencia del embajador es mucho más grande que la embajada.
El embajador podría llegar a su trabajo en zapatillas y bata pero el resto de los españoles tenemos que desplazarnos a las afueras de Beirut, a una zona sin transporte público.
Si un turista español pierde su pasaporte en Beirut, que Dios le ayude a encontrar una embajada perdida en la montaña.
A mí me parece que esa embajada debería estar en el centro de la ciudad, a disposición de los españoles que la pagan.
Y que el embajador debería vivir donde le diera la gana, que para eso tiene un sueldo astronómico, pero no en un palacio, porque eso no da una imagen positiva de España, más bien la da de prepotencia y despilfarro.
Que un rey viva en un palacio, pase, porque esa es la tradición y lo que se lee en los cuentos infantiles.
Que un funcionario viva en un palacio rodeado de jardines y sirvientes, lo siento, es indignante y escandaloso.
Que el embajador de un país tenga un coche oficial y un chófer para ir a actos oficiales en representación de ese país, pase también, aunque no sé porqué coño no puede conducir él o ir en taxi, como todo el mundo.
Pero que el chófer lleve al cine a la esposa del embajador, que no "embajadora", o al supermercado, pues no, joder.
Cuando vives en el extranjero ves a muchos privilegiados que viven como reyes, en embajadas, Onu, Comunidad Europea, etc. Tienen sueldos espectaculares, excelentes casas, y un nivel de vida que no está en concordancia con la importancia de su trabajo.
Porque el trabajo de un embajador o el de un burócrata de la Onu no es más importante que el de un fontanero, ni que ningún otro trabajo.
Aunque ellos se crean más importantes: es lo que tiene vivir en un palacio, que te sientes príncipe.
Y yo, ingenuo de mí, que pensaba que eso de la nobleza era cosa de la Edad Media...

08 febrero 2007

CONTAR. 1: No.

Buenos días.
Soy el escritor que no tiene nada que contar.
Eso no me hace ni diferente ni único.
Por supuesto.
No estoy orgulloso. Cuando lo pienso, me parece hasta un poco negativo.
Pero eso es cuando lo pienso.
Y yo no pienso mucho, casi nada, lo imprescindible para no ponerme los zapatos en la cabeza.
Aún así hay veces, por la mañana, cuando mi cabeza está embotada, quiero decir más embotada, que preparo mi nescafé con 2 pastillitas de sacarina y 2 cucharadas de azúcar y sin nescafé.
Claro, esto tiene una explicación que os podría contar si tuviera algo que contar.
Pero no es el caso.
En todo embotamiento hay límites y hasta ahora nunca he salido a la calle con un zapato en la cabeza.
Esta supuesta lucidez yo la achaco a que no tengo costumbre de llevar sombrero.

Ya estoy en la calle, hace sol, no llevo sombrero pero sí un zapato en cada pie.
Mis 2 zapatos serían iguales, exactamente iguales, si no fuera por las manchas que los individualizan. Nunca he limpiado mis zapatos. Os podría contar que pasé el servicio militar con una latita de betún que mi madre amorosamente me compró. Una latita que heredó un compañero porque quedaba más de la mitad.
Pero no hay nada más terrible que contar la mili.
En general contar es terrible, porque uno cuenta y el otro escucha; y normalmente el que escucha no escucha, sólo acecha el momento de una pausa, de un titubeo, para incrustar su cuña, que invariablemente comienza por: "Pues, yo....".
Y se cambian los papeles y la nueva víctima pasa a ser el cazador en potencia.

A veces me pasa que hago un juego en mi trabajo con las personas que están en la misma sala que yo.
Me gusta jugar.
No os cuento en qué trabajo porque contar es terrible y me gusta jugar, y entonces el juego es adivinar en qué trabajo.
Vuelvo a la situación anterior: estoy en mi trabajo y el juego consiste en preguntarle a una mujer: "¿Qué es lo primero que miras en un hombre?".
Podéis imaginar mi desconcierto, mi incomodidad, cuando alguna responde que "los zapatos".
¡Los zapatos!
"Sí, porque los zapatos dicen muchas cosas de un hombre. Yo nunca podría salir con alguien que lleva los zapatos sucios, por ejemplo".
Yo no me atrevo a mirarme los pies en ese momento.
Si mi mirada descendiera, llegaría hasta unos bajos de pantalón arremangados y unos zapatos marcados por gotas de charcos, polvo de las calles, tiempo y ausencia.
Ausencia, entre otras, de betún.
Entonces pienso que esa mujer no es interesante, qué superficialidad; unos zapatos son un libro escrito y cuentan muchas cosas.
¿Veis porqué contar es terrible?
Y mi neurona me indica que tengo algo contra esa mujer que me juzga.
Es que soy un poco orgulloso.
¡Pero eso a vosotros qué os importa! Si estuvieráis enfrente de mí no me habriáis dejado terminar esta ("Pues yo...."), insisto, esta frase.

Otras veces, -vuelvo al juego-, alguna picarona dice: "Pues yo, me fijo primero en el culo. Si está de espaldas, claro. Jajajajajaja".
No estoy muy orgulloso de mi culo aunque es pasable. No lo pienso describir porque describir es contar.
El éxtasis es cuando alguna responde: "Pues yo, en la mirada".
Eso sí.
Eso es una mujer sensible teniendo en cuenta que mi mirada es huidiza, tierna y melancólica con un punto de lascivia.
Ahí sí me doy por aludido.

No soy, como he dicho, el único que no tiene nada que contar. Hay gente que cuando te ve se queda en blanco y suelta: "¿Qué me cuentas...?". Y tú dices: "Pues nada", e inmediatamente empiezas a contar cosas. O lo intentas, porque al final de la primera frase, cuando has caído en la trampa del cazador, te interrumpe porque estás confiado, y dispara: "Pues yo....".

El escritor es un listo y un parraplas. Está harto de que lo interrumpan en sus interminables monólogos y ¿qué hace entonces?: escribe un libro. Y además te lo vende. Y el pobre lector no tiene más remedio que rellenar los márgenes de las páginas con su diálogo mudo y frustrante; o bien, cuando tiene la ocasión, te cuenta que ha leído un libro. Y te cuenta el libro intercalado de lo que le pasó por la cabeza cuando lo leyó.
Terrible y doblemente terrible.
Claro que hay personas y personas.
Personas que te cuentan un chiste corto durante 25 minutos y otras que sacan una bonita historia del hecho de haber ido a comprar el pan.
Y luego están las que tienen pánico del silencio y rellenan cada segundo con torrentes de palabras sobre lo que sea, no importa mientras haya sonidos en el aire. Son muy cómodas para las reuniones sociales, pero uno acaba planteándose el interés de esas reuniones.
Un ejemplo: "Ayer veo a Luisa por la calle, tú no la conoces, es la hija de ése que trabaja en la tienda de fotocopias de al lado de la casa de Carlos, el novio de Ana la que estudiaba contigo, ¿sabes? Bueno, está en los huesos porque no come...." (Aquí ya te has perdido porque tu cabeza embotada y la ambigüedad de la propia historia no te permiten discernir si la que no come es Luisa la desconocida, o la hija del de las fotocopias o Ana la novia de Carlos el que estudiaba conmigo. Además has desconectado porque una alarma se enciende en tu cerebro que te indica que esta historia va para largo).
Yo os la ahorro por piedad y porque a partir de los puntos suspensivos dejé de escuchar y sobre todo porque, aunque no tenía nada que contar, empecé a acechar la oportunidad de interrumpir con un "pues, yo....". En defensa propia.

Podría contaros cómo me llamo pero eso violaría mi costumbre de no contar nada por no tener nada que contar.
Y, más grave aún, me arriesgaría a que un lector llevado por el estrés que producen mis palabras, por la angustia, por la ira retenida y a punto de explotar, me localizara y, sin mediar presentación, me espetara estas palabras mezcladas de esputos y salivillas: "Pues, para que te enteres, yo....".
¿Y con qué excusa podría yo negarme a hacer como que le escucho, y morderme la lengua para no interrumpirlo hasta el final de sus justas recriminaciones?
No, es mejor el anonimato para los criminales.

05 febrero 2007

Un poco más de demagogia (mía).

¿Qué es peor, que tu presidente tenga una amante o que invada un país?
¿Que se ponga liguero y tacones en la intimidad o que tenga responsabilidad en la muerte de cientos o de miles o de cientos de miles de inocentes?
¿Que en su juventud copiara en los exámenes o que sea un corrupto hombre de estado?
¿Que robara una camisa en el Corte Inglés o que venda tu país?
¿Que le pusieran una multa por conducir borracho o que esconda violaciones de los derechos humanos?
¿Que sea homosexual o que haya sido un criminal de guerra?

Antes de responder "¡ Por favor, lo segundo es peor !", piénsatelo un poco porque no está claro, especialmente en países anglosajones y asimilados.

Por ejemplo, en Francia, por suerte, se considera que el hecho de que Mitterrand tuviese una hija secreta era un asunto de su esfera privada y que lo que había que juzgar era su labor como Presidente de la República y no sus apetencias sexuales o su fidelidad conyugal.

No es el caso de los Estados Unidos o de Inglaterra:
De Clinton no se recordará su política exterior (con la distancia y el ejemplo de Bush, hasta parece moderada). Lo que quedará en la historia, lo que le hizo caer en desgracia, fue que una becaria de la Casa Blanca se la chupó o se la chupaba.
Lo realmente escandaloso en esta historia fue, por un lado su hipocresía y lo que mintió, por otro su mal gusto estético.
El señor presidente primero dijo que no, que no era lo que parecía. Después tuvo que reconocer que, bueno, sí, una mamadita, pero que ¡ el sexo oral no era sexo !
Será amistad.
Hasta se puso de moda la felación entre los adolescentes de su extraño país:
"Tú sigue, tonta, que ha dicho el presidente que esto no es sexo".
Claro que este señor ya tenía antecedentes: le hicieron fotos al degenerao fumándose un puro en su despacho.
Y, el colmo, acabó reconociendo que en su adolescencia fumó un porro de marihuana, pero que, alabado sea Dios, no había tragado el humo.

Y el caso del ministro inglés que tuvo que reconocer su homosexualidad y dimitir, como si la orientación sexual lo hiciera peor ministro.
Y el "niño" de la familia real británica al que le pillaron en una fiesta de disfraces vestido de nazi, como si en esas fiestas no hubiera gente disfrazada de diablo, de Bin laden, de condón.

Y en Israel, el presidente Moshe Katzav dimite por acusaciones de violación, grave delito sin duda y grave hipocresía puesto que Ariel Sharon creo que no dimitió cuando fue acusado de crímenes de guerra. Ni Olmert va a dimitir a pesar de su supuesta implicación en un escándalo financiero en relación a la privatización de un banco.
Ni Berlusconi ha dimitido nunca, ni Blair, que tiene un escándalo diario y muchas mentiras y muchos muertos.

Pero mi escándalo favorito, también en Israel, es el de Haïm Ramón, ex-ministro de justicia del partido de Olmert, Kadima, que tuvo que dimitir el 20 de agosto de 2006, acusado de "acto indecente".
Veamos lo que hizo el elemento, según palabras textuales del juez: le dio a una soldado israelí "un beso en la boca con penetración de la lengua sin consentimiento, delito que provoca el asco y la repulsión".
Y, estoy de acuerdo, es un caso verdaderamente repulsivo y escandaloso, símbolo de inmoralidad y de falta de ética.
Sobre todo porque los hechos ocurrieron el 12 de julio de 2006, día en que Israel inició una invasión de Líbano que duró 33 días, bombardeó las infraestructuras del país, mató a mil civiles inocentes libaneses, entre ellos más de 300 niños, repito, 300 niños, y utilizó armas prohibidas como fósforo blanco y bombas de fragmentación; crímenes por los que nadie nunca va a ser juzgado y por los que nadie va a dimitir.

Yo quiero políticos que fumen porros, que se bañen desnudos en el mar, que sean homosexuales, fumadores, blasfemos, infieles, fetichistas.
Son mucho más interesantes que los ladrones, los corruptos, los hipócritas, los bienpensantes, los políticamente correctos, los mentirosos, los prepotentes, los criminales.

04 febrero 2007

Tu coche mata y produce impotencia.

Después de haber convertido al tabaco en el enemigo público número uno (tras Bin Laden) y de haber cambiado las mentalidades tanto como para que haya conductores, cazadores, políticos, psicópatas, maltratadores de mujeres, empresarios corruptos y personas normales a las que la proximidad de un cigarro encendido les produce urticaria, pánico a morir y profunda indignación ante el delincuente peligroso, yo ahora espero que se empiece a luchar de la misma manera tan visceral, radical y violenta contra los coches.
De acuerdo, será difícil si tenemos en cuenta que los coches funcionan con el líquido en el que se asienta el poder y el dinero de los que controlan la política y la economía del mundo: el petróleo.
Algunos malpensados sugieren que, si no fuera así, hace ya tiempo que se habrían encontrado fórmulas menos contaminantes.
Sí es verdad que en Europa se toman cada vez más medidas coercitivas contra el conductor, pero la mayoría se basan en el concepto paranoico de moda: la seguridad. Más control, más castigos al infractor, más cinturones de seguridad...
Algunas de las medidas son francamente hipócritas: se controla la velocidad pero no se obliga a los fabricantes a construir coches con una velocidad limitada a la permitida y nos siguen vendiendo bólidos que alcanzan velocidades prohibidas en todo el mundo.
Y en algunas ciudades se utiliza el método de días alternos para matrículas pares e impares, lo que induce al que puede permitírselo a tener 2 coches.

En los medios de comunicación las noticias alarmistas se reducen, no se insiste en la relación entre los gases que los coches despiden y el cambio climático, apenas se habla de los cientos de miles de muertos anuales en las grandes ciudades por enfermedades directa o indirectamente producidas por la contaminación; los accidentes de circulación matan a millones de personas al año, la contaminación acústica se considera un mal inevitable del que ni siquiera merece la pena discutir.
Sólo a veces nos encontramos con noticias como ésta: "Pasear unas horas por la ciudad de Milán equivale a fumarse veinte cigarrillos".

En un puesto de honor del ecologismo barato, la caradura y la falsa sensibilidad tenemos al ciudadano que sale de su casa, se monta en su coche para ir a cualquier sitio, recorre la ciudad repartiendo gases tóxicos, ocupando mucho espacio, produciendo ruidos con su motor o su claxon... y cuando llega a su oficina exige que "No contamines mi aire".
¡ Qué sensible !
Y qué sano. Porque el fin de semana se va, en coche, a un gimnasio a ponerse en forma.
- "¿Y por qué no corres por la calle, que es más barato?
- "¿Porque hay mucha contaminación de los coches, mucho ruido y es peligroso, no vaya a ser
que me atropellen".
Algún fumador radical es partidario de ponerles en la nariz a estos hipócritas el tubo de escape de su propio coche, para que aprecien la diferencia.

La idea que se nos vende es que los coches son inevitables y necesarios; hay que mejorar la seguridad, evitar los riesgos, contaminar un poco menos... y ya está.

El transporte público contamina pero es un servicio público.
Tu coche contamina y es un servicio privado, que sólo te beneficia a ti.

La ciudad está organizada para que estas máquinas metálicas ocupen al menos el 80% del espacio en las calles.
A mí me gustaría que la ciudad fuera para las personas y el transporte público, no tener que escuchar ruidos estridentes, no perder el oído por oír música por encima del estruendo de tu motor, no tragar tus humos venenosos, no esperar a que tú pases para poder hacerlo yo, no llegar tarde al trabajo porque mi autobús está metido en el atasco que has producido, no jugarme la vida para cruzar la calle, que no me estreses, que no me contamines el aire... pero sobre todo que seas consciente de que tu bonito coche privado produce molestias públicas, que tú vas muy cómodo oyendo música pero eres incómodo, peligroso y desagradable para los otros.

Y que ya que no vas a pie a tu trabajo, que seas al menos más tolerante cuando tu compañero de oficina enciende un cigarrillo.