"Lo bueno de esta mujer es su carácter bonachón. Lo supo en cuanto la vio de pie al lado de los parquímetros. Lo notó en el plácido aspecto de su abdomen. Tratando con mujeres, uno tropieza una y otra vez, porque ellas quieren cosas diferentes, son de una raza distinta. O bien ceden, como una planta, o raspan, como una piedra. En todo el mundo vegetal no hay nada tan agradable como una mujer de buen corazón".
(John Updike).