05 diciembre 2016

Yo soy yo y mis circunstancias.

Las identidades -al parecer de algunos- ni se crean ni se destruyen, son inmutables; pertenecen a la tradición, a la esencia. "Somos" algo por designio divino o porque nuestros abuelos ya lo eran. Sufrimos y gozamos en la identidad. Hacemos guerras por ella, cantamos himnos llenos de ripios que nos emocionan, y damos la vida y hasta la última gota de nuestra sangre llevando una bandera...

Falso. En realidad las identidades se inventan, se crean, se cambian, se eligen. Porque el ser humano necesita identificarse con algo, pertenecer a un grupo identitario que dé sentido a su vida y le permita participar psicológicamente de un triunfo.
Por eso hay personas que cambian de ideología política sin avergonzarse de ello, enorgulleciéndose incluso de tamaña evolución; y gentes que cambian de religión porque ven la luz, olvidándose al mismo tiempo de toda su tradición.
Hay patriotas que buscan ávidamente una nueva nacionalidad que les permita viajar más fácil, y acaban jurando con la mano en el pecho ante su nueva bandera.

Nos guste o no todo lo anterior, un hecho indiscutible es que uno se identifica con algo y ese algo pasa a ser su identidad, parte de ella. Y contra eso no se puede luchar, es así.
Si tú crees que el Real Madrid es el mejor equipo del mundo, Estados Unidos un ejemplo de civilización, tu pueblo mejor que los otros, el PP te representa, tu Dios es el único Dios, si crees en la ecología oficial...nada ni nadie podrá cambiarlo porque es algo que sientes, de lo que estás convencido, algo que influye en tus estados anímicos y algo que te da sentido vital.
Bueno, nada ni nadie podrá cambiarlo nunca, excepto cualquier cosa en cualquier momento si se dan las condiciones necesarias.
Tengo un primo partidario de la independencia del País Vasco, considera que esa es la verdad y su esencia, y España no le produce más que sentimientos de rechazo. Salvo que su padre es de Albacete y su madre de Soria. Y eso también es identidad. Conozco a cienes y cienes de catalanes en casos similares. Si se independizaran Cataluña y Euskal Herria toda esa gente pasaría de golpe a tener padres extranjeros, y no sé hasta qué punto eso sería un problema mental, quizá no mucho, puesto que nadie está obligado a identificarse con sus padres, y , por otro lado, la capacidad de autojustificación del ser humano es casi infinita, de borrar su historia, de manipularla, de reinventarla.

¿Cómo se crea una identidad? Hay millones de formas, casi tantas como personas y circunstancias.
Pongamos mi caso como un ejemplo entre otros:
Yo soy del Hércules. Lo digo con orgullo. Sufro y gozo con sus derrotas y sus victorias. A decir verdad sufro mucho más que gozo, porque el Hércules es un equipo mediocre de la 2ª división B.
Es de Alicante y yo de Bilbao. Se da la circunstancia de que la mayoría de los alicantinos "son" del Real Madrid o del Barcelona y no del Hércules (ya que la gente tiende a identificarse mayoritariamente con los poderosos y los ganadores, con los ricos, los fuertes, los héroes, y el Hércules de héroe tiene poco más que el nombre).
se da asimismo la circunstancia de que en toda mi vida he estado una vez, un día, en la ciudad de Alicante (y, por cierto, no conseguí encontrar una camiseta del Hércules, sólo había para niños y los vendedores pretendían colocarme una del Barcelona).
¿Por qué soy del Hércules entonces?
Porque me da la gana.
Para explicarlo psicológicamente, me identifico más con las minorías, y cuando tenía 5 ó 6 años, viendo que la mayoría de la gente de Bilbao era del Athetic de Bilbao pues yo decidí ser de otro, me pareció más interesante y más acorde con mis tendencias perversas. Y como me atraen mucho más los humildes que los poderosos, no elegí al Real Madrid sino a los pringaos del Hércules. Eso es todo. Primero lo decidí y después lo creí. Y lo sentí. No hay más secreto en la identidad.

Pero, como he dicho antes, la mayoría de las personas se identifica, en principio, con lo más cercano (= nacionalismo, pueblerinismo, etc) o con el fuerte (que se disfruta más).
Así que, por ejemplo, el equipo de baloncesto de Vitoria, Laboral Kutxa, es con el que mayoritariamente se identifican los vitorianos; y los vascos, porque es el más fuerte de la región y por tanto el que más representa al País Vasco en Europa. En la "Champions League" incluso llevan una camiseta de propaganda política identitaria que dice "Basque Country" y los colores de la ikurriña o bandera nacionalista vasca. Pues bien, durante el partido entre ellos y el potente Fenerbahce turco se me ocurrió mirar el origen de sus jugadores, esperando que algunos serían vitorianos y la mayoría, al menos, vascos. Entre los 13 jugadores de la plantilla había 2 estadounidenses, 2 franceses, un senegalés, un croata, un georgiano, un húngaro, un griego, un esloveno, un estonio, un letón y un español, uno sólo, de Palma de Mallorca. El entrenador es croata. 14 mercenarios que juegan en el Laboral Kutxa exclusivamente por dinero. Así que gora Euskadi askatuta.
Por cierto, en el Fenerbahce, representante orgulloso del poderío baloncestístico turco, juegan sólo 2 turcos, y uno de ellos se llama Dixon.
¿Qué decir en el fútbol del Real Madrid o del Barcelona? Casi al mismo nivel que el Sevilla, que hace unas semanas empezó  su partido ante el Eibar con 11 extranjeros. Olé.

Así que las identidades están muy bien -algunas, otras son asquerosas-.
Pero no son sagradas.

01 diciembre 2016

Un libro, una cita: La Fenêtre Jaune.

"Aquí, conoce a mucha gente. Gente amable, atenta, que no te corta la palabra en cuanto abres la boca".

(Serge Brussolo).

27 noviembre 2016

Mujer con pelusilla.


Esta mujer es falsa. Es una foto de ésas de las obras en las que se ve lo bien que va a quedar el edificio y los jardines que tendrá y lo chic que será y la gente rubia que entrará y saldrá, activa pero relajada y segura.
Pero la pelusilla es verdadera, se le ha pegado al muro justo en la espalda de la mujer.
Y al pasar por allí sentí la extraña, inquietante sensación que se tiene en esos casos: ¿Le digo que tiene una pelusa en la espalda?¿Se la quito con 2 deditos para que no se asuste?
La misma e irresoluble disyuntiva que cuando a alguien le asoma un moco -incluso blanco- y no lo sabe y tú sí porque estás enfrente y no puedes dejar de mirarlo.
La misma duda vital que cuando el otro tiene un trocito de tabbouleh en el diente y sonríe ignorante del efecto. La misma angustia binaria que cuando el de enfrente no ha visto la caspa que le decora el hombro, la baba blanquecina en las comisuras o formando un hilo de labio a labio, la bragueta abierta, una mancha en la pechera, un agujero en el pantalón, la boca hedionda, una miga enganchada, una cosita blanca en el pelo..
La púdica indecisión para avergonzarlo con confianza y evitar que siga todo el día mostrando su excrecencia por doquier y poniendo en aprietos de elección a los ciudadanos.

Dudé. Estuve a punto... Pero pasé sin quitarle la pelusilla a la señora de la gabardina. Sin decirle nada siquiera. La dejé expuesta a las miradas de la gente. Con su pelusilla. No te metas en líos.