11 febrero 2015
09 febrero 2015
Antes.
Antes de que la vida nos separe otra vez y seamos skype, recuerdo, espera y parte de nuestras rutinas,
antes aún de que yo sea un pensamiento borroso en tu cabeza, a veces, como mi padre lo es en la mía,
y te vengan retazos de días lejanos de tu infancia en los que yo aparezca algunos instantes,
flashes de mi sonrisa vista desde arriba mientras te llevé en brazos,
quiero darte las gracias, Maya, por hacerme feliz en estos otros instantes que son para mí y para ti,
porque eres capaz de llorar con la boca abierta mirando al cielo
y me acaricias el pelo blanco con tu manita y me observas con feliz curiosidad;
y todavía soy capaz de hacerte volar y tú todavía eres capaz de esconderte detrás de tus manos, y de contarme una maravillosa historia surrealista protagonizada por un playmobil, un papel, un mazapán..
Eres mágica, porque sabes hacer desaparecer una moneda guardándola torpemente en el bolsillo, y la sacas y reaparece, y eso es magia;
porque retienes el tiempo que a mí ya se me escapa y lo alargas...
Mágica porque haces hablar a Monsieur Patate. Mágica porque me haces feliz.
Y antes de que yo pase a ser un tonto y menos para ti,
quiero disfrutar de estos pocos días -es verdad que la felicidad se puede acumular en grandes dosis- de ti, de tu risa.
Antes de que te dé el último beso y espere de nuevo eternidades para verte
y escuche a gente que pregunta por ti como quien dice parece que va a llover y yo les diga que bien como quien comenta que sí, que va a llover -no sabría, aunque quisiera, explicarles el importante sentido de la vida que es vivir el trascendental momento de decirte buenos días cuando te despiertas y me dices hola con la mano porque tienes la boca ocupada de biberón detrás del que asoma una sonrisa-.
Antes de que otra vez a ti te pegue un niño y a mí me juzguen seres vacíos quiero darte las gracias, Maya, por dar sentido a la vida con la magia, por hacerme fuerte, más puro, tan feliz.
(Marseille, diciembre 2014)
06 febrero 2015
04 febrero 2015
Serie: Misterios insondables del alma humana y de la naturaleza 2. Selfies.
Una de las cuestiones primordiales que centran el debate científico actual entre los patólogos es la de qué tiene alguien en la cabecita que le hace considerar que una foto carece de todo interés si en dicha foto no aparece él/ella mismo/-a.
Pongamos un caso práctico: estás en una plaza y quieres hacer una foto; hay árboles, un perro, muestras de raza humana, flores, excrementos, papeleras, semáforos y multitud de elementos más...y en la foto apareces tú, como por casualidad.
Conozco a personas aparentemente normales, que incluso tienen hijos, una profesión y sólo se drogan legalmente, que no conciben una foto sin ellos mismos. En todas sus fotos del facebook están ellos: ellos solos, ellos con una pared, con un famoso, ellos en un aeropuerto, ellos al despertar, ellos con un plato de lentejas...piensan estos enfermos que a las pirámides de Egipto les faltaría algo si no introdujeran su cabeza delante.
Un estudio reciente plantea el origen de la enfermedad en la necesidad de demostrar a las amistades que efectivamente fueron a Berlín de vacaciones. Lo que aún no está claro es cómo se pasó de eso al preocupante estado actual.
La ventaja evidente es que, a la hora de clasificar las fotos, a estas personas les basta con 2 subcarpetas: "Yo en" y "Yo con".
En algunos estados de Estados Unidos -siempre a la vanguardia- ya se están tomando medidas ante esta epidemia y se habla de prohibir los selfies en los que no aparezca en la foto al menos un objeto junto al desequilibrado individuo.
El propio Presidente ha criticado a esta secta acusando a sus miembros de "Scaughterings" (=Cansinos).
Pongamos un caso práctico: estás en una plaza y quieres hacer una foto; hay árboles, un perro, muestras de raza humana, flores, excrementos, papeleras, semáforos y multitud de elementos más...y en la foto apareces tú, como por casualidad.
Conozco a personas aparentemente normales, que incluso tienen hijos, una profesión y sólo se drogan legalmente, que no conciben una foto sin ellos mismos. En todas sus fotos del facebook están ellos: ellos solos, ellos con una pared, con un famoso, ellos en un aeropuerto, ellos al despertar, ellos con un plato de lentejas...piensan estos enfermos que a las pirámides de Egipto les faltaría algo si no introdujeran su cabeza delante.
Un estudio reciente plantea el origen de la enfermedad en la necesidad de demostrar a las amistades que efectivamente fueron a Berlín de vacaciones. Lo que aún no está claro es cómo se pasó de eso al preocupante estado actual.
La ventaja evidente es que, a la hora de clasificar las fotos, a estas personas les basta con 2 subcarpetas: "Yo en" y "Yo con".
En algunos estados de Estados Unidos -siempre a la vanguardia- ya se están tomando medidas ante esta epidemia y se habla de prohibir los selfies en los que no aparezca en la foto al menos un objeto junto al desequilibrado individuo.
El propio Presidente ha criticado a esta secta acusando a sus miembros de "Scaughterings" (=Cansinos).
02 febrero 2015
31 enero 2015
29 enero 2015
27 enero 2015
24 enero 2015
23 enero 2015
Serie: Misterios insondables del alma humana y de la naturaleza. 1. En ocasiones veo morros.
Sí, en incontables ocasiones he observado a seres humanos sacando los labios y redondeándolos en el instante de inmortalizarse tristemente en una auto-foto. O sea, lo que viene llamándose poner morritos al hacerse un selfie. Esta tendencia es más acusada entre individuos del sexo biológico femenino pero no exclusiva de ellos. He intentado explicarlo a la luz de la ciencia. ¿Acaso se trata de la llamada "pose sexi"? ¿Quizás sea un movimiento involuntario de los labios debido al esfuerzo de encontrar la mejor orientación de ese eje primordial brazo-cámara? Puede que sea simplemente una contracción del músculo labial provocada por el estiramiento del brazo. La respuesta no es definitiva.
Cansinas.
Cansinas.
21 enero 2015
19 enero 2015
17 enero 2015
El mundo desde la furgoneta: Fábula del Jaguar y el Cerdo.
24 horas sin electricidad. No pasa nada. Silencio, velas, la batería del ordenador a punto de terminarse.
No pasa nada, excepto que hace mucho frío. No pasa nada en la Suiza de Oriente.
"Suiza de Oriente", siempre me ha llamado la atención esa denominación para el Líbano de los años 70. Suiza es famosa por sus relojes y su aburrimiento, Líbano, no; en lo único en lo que se parecían era en su carácter de paraíso fiscal para el dinero sucio.
Pienso en los viejos del edificio de enfrente, con el frío y el corte de luz tienen cerradas sus 2 ventanas al mundo, la del salón y la de la tele. Los imagino en la cama con mantas, con un gorro de lana, con los ojos muy abiertos mirando la oscuridad y el silencio. Sí, el silencio se puede mirar.
Lo que no se puede es entender el silencio de la gente ante esta situación, ni una manifestación en 30 años.
Pertenezco a la mediocre clase media y es a ella a la que quiero pertenecer, porque las otras 2 no son más que símbolos de la injusticia.
Pero Líbano no permite la clase media, te obliga a vivir como un rico, si puedes, o como un pobre. Yo no quiero pagar 2 veces la electricidad y el agua a unos farsantes millonarios. Por eso vivo como pobre, y me muevo como pobre y me cago en los ricos que venden mierda a precio de oro.
El ordenador se ha apagado, no importa mucho, el internet apenas funcionaba; el móvil casi no tiene batería, hace frío y en las velas y el silencio me reflejo.
A la mañana siguiente sigue sin haber electricidad. En la calle me cuentan que ha habido una avería; el vecino me señala los cables: "Se tocaron esos 2 y se rompió todo". Yo digo que sí pero no acierto a ubicar esos 2 cables entre los otros 1498. "Van a arreglarla. Pero ahora están con la avería de la calle de al lado, que llevaba 2 días, es más urgente".
Bueno.
Me meto en la furgoneta, 50 metros después paramos por el atasco. Delante de nosotros un Jaguar matrícula 232233. Dicen que esas matrículas tan simpáticas cuestan mucho dinero.
Bueno.
Qué bien.
No pasa nada, excepto que hace mucho frío. No pasa nada en la Suiza de Oriente.
"Suiza de Oriente", siempre me ha llamado la atención esa denominación para el Líbano de los años 70. Suiza es famosa por sus relojes y su aburrimiento, Líbano, no; en lo único en lo que se parecían era en su carácter de paraíso fiscal para el dinero sucio.
Pienso en los viejos del edificio de enfrente, con el frío y el corte de luz tienen cerradas sus 2 ventanas al mundo, la del salón y la de la tele. Los imagino en la cama con mantas, con un gorro de lana, con los ojos muy abiertos mirando la oscuridad y el silencio. Sí, el silencio se puede mirar.
Lo que no se puede es entender el silencio de la gente ante esta situación, ni una manifestación en 30 años.
Pertenezco a la mediocre clase media y es a ella a la que quiero pertenecer, porque las otras 2 no son más que símbolos de la injusticia.
Pero Líbano no permite la clase media, te obliga a vivir como un rico, si puedes, o como un pobre. Yo no quiero pagar 2 veces la electricidad y el agua a unos farsantes millonarios. Por eso vivo como pobre, y me muevo como pobre y me cago en los ricos que venden mierda a precio de oro.
El ordenador se ha apagado, no importa mucho, el internet apenas funcionaba; el móvil casi no tiene batería, hace frío y en las velas y el silencio me reflejo.
A la mañana siguiente sigue sin haber electricidad. En la calle me cuentan que ha habido una avería; el vecino me señala los cables: "Se tocaron esos 2 y se rompió todo". Yo digo que sí pero no acierto a ubicar esos 2 cables entre los otros 1498. "Van a arreglarla. Pero ahora están con la avería de la calle de al lado, que llevaba 2 días, es más urgente".
Bueno.
Me meto en la furgoneta, 50 metros después paramos por el atasco. Delante de nosotros un Jaguar matrícula 232233. Dicen que esas matrículas tan simpáticas cuestan mucho dinero.
Bueno.
Qué bien.
15 enero 2015
13 enero 2015
11 enero 2015
09 enero 2015
07 enero 2015
05 enero 2015
03 enero 2015
01 enero 2015
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