29 septiembre 2015

Historias con fotos: "Los episodios paranormales y la electricidad en Líbano son la polla".

Estoy preocupao.
A mi bañera le ha salido una mancha.
Sí, diréis que el goteo forma una capa calcárea y etc y algo así y qué sé yo...
Sí, pero es que tiene forma de pollón.
Es como las Caras de Bélmez pero en pollón de mandingo.

Molestarme no me molesta, todo sea dicho, cada uno estamos en nuestro lado de la bañera...pero me resulta inquietante, porque estas cosas paranormales a veces son presencias de seres que habitaron el lugar en otras épocas y que pasan a través de puertas que abren otras dimensiones para decirnos algo, suplicarnos ayuda tal vez para poder descansar eternamente. Yo no sé qué mensaje quiere dejarme el pollón éste, me pilla tarde para gustar los vanguardistas placeres del queerismo, no por prejuicios -sólo faltaría a estas alturas- sino por falta de ganas.
Puede que debiera preocuparme más el extraordinario corte de luz de todos los días -eso sí que es paranormal, o al menos anormal dentro de su normalidad-; sí, porque he ido a buscar velas y, lo juro, están dobladas por efecto de la calor, flácidas, como si el rabo erecto que me ha salido en la bañera, de repente y en plena excitación, escuchara un discurso de Rajoy.

Ahora pienso que podía habérseme aparecido en la bañera la cara del tal Rajoy, y estoy contento con el pollón.

23 septiembre 2015

El burro y la luna. (Cuento infantil y romántico a modo de apuesta)

Aquella noche se acercó a beber en el río; fue por casualidad y por sed. Estiró los belfos para absorber el agua y a su lado vio un círculo redondo y amarillo como pintado de luz. Y sintió que lo miraba.
-¡Hola!, eres un burro, ¿verdad?
-Creo que sí -respondió, y estuvo a punto de atragantarse-. ¿Y tú qué eres?
-Yo soy la luna -sonrió.
-¿Eres una luna? -y puso cara de entendido en lunas, aunque no sabía qué era una luna.
-¡No, burro!¡No soy "una" luna, soy "la" luna.
-Ah. ¿Y qué haces aquí? -añadió, por añadir algo.
-Me reflejo.
-¿Te reflejas?
-Me reflejo, sí.
Hablaron tanto que el burro se olvidó de su sed, del tiempo y hasta de preguntar qué significaba "reflejarse".
Y, justo antes del amanecer, ella bostezó: -Tengo que irme
-¿Volverás?
-¡Pues claro, esta noche!, ¿qué te pasa?
El burro esperó, esperó y esperó. Todo el día esperó sin saber por qué esperaba.
Y llegó la noche. Y con la noche, la luna.
Y hablaron de estrellas, de campos, y de cosas aún más difíciles como el infinito y la luz.
Y al amanecer ella se fue.
Y al anochecer ella volvió.
Y entre los 2, él había esperado para verla. Porque verla era bonito como ninguna otra cosa que él conociera, incluida la sombra en el verano.

-¿Por qué estás más delgada?
Ella sonrió: -Porque soy la luna.
-Ah
Y cada noche ella adelgazaba y él no comprendía aunque dijera "ah".
Y una noche, la última noche, Luna era casi una línea, toda nariz y barbilla. Y aún así estaba guapa.
Y ese amanecer, el último, ella le dijo adiós con otra sonrisa. Y él lanzó un beso a las aguas.

El burro siguió esperando. Y cada noche se acercaba al agua como queriendo ver. Pero no la veía.
Y cada día esperaba y el sol era más fuerte y el río se iba secando.
Hasta que quedó un charquito pequeño.
Y él prefirió tener sed que beberse la esperanza de verla volver una noche.

Y cuando ya no hubo río, se fue a ver a quien pudiera contestarle y lo encontró y le preguntó qué era la Luna y el sabio le dijo así:
-"Es un satélite de la Tierra, y has de saber que tiene un diámetro ecuatorial de 3.474 Kms, está a una distancia de 384.400 Kms, posee una gravedad de 1,622 m/s2; su circunferencia es de 10.917 Kms, su densidad de 3,34 g/cm3, y su declinación, de 28º. Tiene 4,527 mil millones de años".

Pero no le importó. No le pareció ni bien ni mal. Quizá no lo creyó. Sobre todo lo de su edad.
-¿Puedo hacerte otras preguntas? Tengo 2.
-Elige una, soy viejo, estoy cansado.
Y él dudó y dudó. Dudó durante horas, hasta que el viejo sabio se durmió. Y dudó tanto porque las 2 preguntas eran muy importantes.
Cuando el anciano despertó él ya había decidido:
-¿Qué significa cuando ver a alguien es bonito como ninguna otra cosa que conozcas, incluida la sombra en verano?.
-Se llama amor. Y no tiene explicación, tú lo acabas de definir.

El burro dio las gracias y se alejó pensando en la luna y en su amor. Pensando también si no hubiera sido mejor hacerle la otra pregunta al viejo: ¿Qué significa: "Me reflejo"?.
Quizá así hubiera mirado hacia arriba y habría visto a la luna haciéndole señas cada mes, engordando primero y adelgazando después hasta desaparecer, mirando al burro cabizbajo, la luna enamorada de un burro enamorado de la luna...

Pero la historia no acaba ahí: pasó el tiempo -7 lunas, concretamente-, y -porque el tiempo actúa así- ya todo fue recuerdo, historia, quizás leyenda...La luna se enamoró de otro burro y después de una vaca, y finalmente de un espejo -porque la luna es lunática y cambiante-; y el burro, mientras pacía, trabajaba, se tumbaba a la sombra o montaba burras como tienen por costumbre los burros, echó de menos, si no a la luna tal vez, al menos sí ese cosquilleo que según el viejo sabio se llama amor.

17 septiembre 2015

Denominación de origen.

En los patéticos, mediocres y lameculos medios de comunicación españoles hace ya un tiempo que vengo observando -ojalá fuera lo peor que hacen- el mal uso de la palabra "origen". Por ejemplo a Ara Malikian se le calificaba como "violinista de origen libanés". Pero Ara Malikian no es de origen libanés, es libanés. Si lo que querían decir es que, aunque es libanés, reside en España, digo yo que la forma más sencilla y correcta es precisamente ésta, decir que es un músico libanés que reside en España.
Evidentemente el error no es inocente: se trata de informar -mal- a veces, y de manipular, otras veces, cumpliendo estrictamente los estúpidos criterios anglosajones de corrección política, según los cuales, la nacionalidad, la religión de un personaje y/o su origen deben evitarse ya que pueden convertirse en factores de discriminación, de estereotipos y de amalgamas. Tiene esto su lógica, claro, cuando se trata de hechos delictivos; si la policía detiene a una persona, digamos que el periódico publica sus iniciales "para salvaguardar su anonimato" y al mismo tiempo añade que el presunto delincuente es gitano, rumano o árabe, lo que se consigue es reforzar la idea entre la maniquea opinión pública española de que los rumanos son ladrones, los gitanos traficantes, y los moros terroristas.
Al parecer al rancio periodismo patrio lo único que se le ha ocurrido a este respecto es añadir "de origen", que cumple la misma función pero que es como más suave, parece que uno es un poco menos argelino que si es argelino. Y así los sucesos están llenos de malvados de origen magrebí, de origen árabe, de origen sudamericano, de origen del Este de Europa y hasta de origen musulmán, que al sumiso periodista de origen español no parece preocuparle mucho ni la diferencia entre nacionalidad, pueblo, raza, religión u origen, ni la corrección lingüística y semántica.
Y una vez que se empieza ya no se para, y acaba sirviendo el término para terroristas y para violinistas.

Viene esto a cuento de la polémica por la anulación/no anulación del concierto de Matisyahu en el Festival Rototom Sunsplash de Benicàssim (Castellón). En la prensa escrita española y en las televisiones se define al artista como "cantante estadounidense de origen judío", "judío de origen estadounidense", "estadounidense-judío"...Pero ocurre que "judío" no es un origen sino una religión. Es más, el término "de origen" niega el adjetivo al que acompaña: si calificamos a una persona como "de origen polaco" lo que estamos diciendo es justo que esa persona NO es polaca, sino sus padres o sus abuelos. Por otro lado, si a veces los periódicos evitan incluir esos datos sobre un delincuente es -como se ha dicho- para evitar la estigmatización de toda una nacionalidad, un pueblo o una religión; y, sobre todo, porque si decimos que H.P., el asesino de su ex-pareja, es de origen ecuatoriano, deberemos también decir que C.C., otro asesino de su ex-pareja, es "de origen español" o "de origen riojano". Veremos así que la gran mayoría de los asesinos de ex-parejas en España son "de origen español", simple cuestión de porcentajes de población "de origen español" en España.
Matisyahu no es un estadounidense de origen judío, es un estadounidense judío, un estadounidense de religión judía, como hay estadounidenses protestantes, católicos, musulmanes, taoístas, y etcétera -que diría Sam Savage-. Definir de esta manera a otra persona sería simplemente ridículo: "¿Conoces a Carolina Marín? Es la campeona del mundo de badminton. Es española de origen católico, gracias a los reyes Isabel y Fernando, tanto monta, monta tanto. No, no, espera, es una católica de origen español, vamos, una española católica...de origen".
Pero en el caso de Matishayu el error de los periodistas tampoco es inocente. De hecho, la religión del artista es la clave para entender la polémica; y hacer equivaler esa religión a una nacionalidad o a una ideología es la clave para manipular esa noticia.

Los protagonistas:
-Matishayu es un cantante de música reggae (mezclada ahora con rap y sonidos electrónicos) estadounidense y judío (de hecho hasta hace pocos años judío ultra-ortodoxo perteneciente a la rama del judaísmo jasídico). Sin entrar en su calidad artística, es evidente que son su nacionalidad y su religión lo que le ha facilitado el éxito. Ser del país que controla la distribución mundial de la música, ayuda; ir vestido con traje, sombrero y tirabuzones de ultraortodoxo, también ayuda; y Matishayu es famoso por esto último.
-BDS (Boicot, Desinversiones, Sanciones) es un movimiento muy activo que busca el boicot al estado de Israel porque piensa que es la única manera de obligar a este país a cumplir con las resoluciones internacionales y los derechos humanos en lo que respecta a Palestina.
Que Israel esté protegido y amparado por Estados Unidos no hace que sus actos y sus valores éticos sean aceptables. Que se insista hasta la náusea en que Israel sea un país democrático no hace que sus valores lo sean. Se puede discutir si los métodos de BDS son idóneos y apropiados; por mi parte, no estoy de acuerdo en el sistemático intento de boicotear a cualquier artista que actúe en Israel, por 2 motivos: primero, porque habría que boicotear a los que actúan en todos los países que no respetan los derechos humanos, que son docenas (y no se hace); y, segundo, porque creo que cada cual tiene derecho a tener sus ideas -o a no tener ideas-, aunque desgraciadamente esas ideas signifiquen apoyar al régimen israelí.
Pero sí pienso que es lícito boicotear a Israel como único medio de cambiar su sangrienta política.
En el caso de Matisyahu, evidentemente, los papagayos empezaron a repetir: "¡Antisemitismo, antisemitismo, arggg!". Pero, por mucho que se empeñen en intentar vendernos la moto, a Matisyahu no se le anuló el concierto por ser judío; la cuestión era si apoyaba públicamente al régimen sionista o no. El antisemitismo no tiene absolutamente nada que ver. Si queremos hablar con propiedad, los árabes son semitas y muchísimos israelíes y muchísimos judíos no lo son. Lo que el lobby y sus empleados llaman antisemitismo -es decir, "me odian por ser judío"- es una ideología muy residual, seguida por grupúsculos neonazis y poco más.
Lo que sí hay es una gran movimiento popular internacional -a pesar de sus cobardes gobiernos- contrario al sionismo y a la política israelí.
En el caso de Matishayu nunca se aclaró si es sionista o no, pero, en todo caso, la historia tuvo un "final feliz": El lobby actuó, Estados Unidos actuó, al "aliado" gobierno español actuó, y la organización del festival volvió a invitar al artista y además fue condenada a emitir una patética nota en la que decían que la culpa era de BDS, que eran unos malones y que les habían presionado y agobiado, que ellos no querían, oiga, y que juraban que nada más lejos de su mentalidad que ser antisemitas, antisemiiiitas...
Matisyahu actuó y a BDS le pondrán una denuncia por antisemita y por acosador.

13 septiembre 2015

Un libro, una cita: "Cristal".

-Suele ocurrir, supongo, que las cosas simples resulten escurridizas, porque no tienen esquinas que permitan agarrarlas bien.

-Estuve en la agencia ayer, cumplimentando más formularios, metiéndome en más apuros. Me preguntaron: "¿Dónde vive usted?", y contesté: "En el infierno". Y la chica me preguntó: "¿Dónde queda eso, señora?". Yo me señalé el pecho y le dije: "Aquí dentro, aquí dentro".

-Quien conociera a Clarence en aquella época no podía tener ni la menor idea de cómo era antes, de lo extraordinario que era en ciertos aspectos. Ahora, diciendo: "cómo era antes" he hecho que suene como si algo dramático le hubiera ocurrido en algún momento y que después "ya no fuera el de siempre", como suele decirse. Supongo que alguien, al leer esto, pensará: "¿Antes de qué, para ser exactos?". Bueno, pues, en este caso, en el caso de Clarence, fue antes de nada en concreto -cuando digo lo extraordinario que era antes, quiero decir antes de pasarse doce años más siendo Clarence.

09 septiembre 2015

Un libro, una cita: "El perro de terracota".

"-Cuando aparecían los ingleses las cosas nos iban mejor que cuando aparecían los americanos [...]
-¿En qué sentido iban mejor, señor contable? Eran bombas en ambos casos.[...]
- Los ingleses eran, ¿cómo diría?, más leales; soltaban las bombas procurando alcanzar sólo objetivos    militares; en cambio, los americanos las soltaban a lo loco y donde les pillara."

(Sobre Sicilia en 1942)
Andrea Camilleri.

03 septiembre 2015

De la serie "Misterios insondables del alma humana y de la naturaleza": 3. Futuro sostenible y Presente insostenible en Líbano.

No entiendo por qué los llamados "países occidentales" no imitan el maravilloso sistema libanés de ahorro energético.
Sí, de acuerdo, en el neoliberalismo se dan cada vez más pasos hacia el uso razonable de los recursos; por ejemplo, privatizando la sanidad o la justicia los pobres no van al médico ni pleitean, con el consiguiente beneficio económico para el Estado. No es sano ni es justo, pero es que aquí estamos hablando de economía, no de democracia.
Pero Líbano es mucho más vanguardista: su originalidad consiste en mezclar el neoliberalismo con el tercermundismo y los resultados son simplemente espectaculares.
El Estado libanés ha descubierto que si se corta el agua días enteros durante el verano se ahorra un montón de agua. Parece simple pero es genial.
Asimismo si cortan la electricidad algunas horas cada día -y especialmente en los días más fríos del año, que es en los que hay más consumo- el ahorro energético y el beneficio medioambiental son enormes. No se hace por penuria económica, mala gestión, corrupción y despilfarro, no, al contrario, se hace con una visión de futuro que pasma por su clarividencia.
Con ese sistema los pobres se ponen enfermos, sí, pero como no pueden pagar ni el hospital ni la justicia...¡ahhh!. Si ya digo que es genial.
Y no queda ahí la cosa, este plan magnífico, además de ahorrar energía y salvar al planeta, reactiva la economía local, creando una red de empresas de generadores eléctricos privados y de suministro de agua alternativo que, a cambio de un servicio pésimo y caro, permite a sus propietarios enriquecerse y así comprarse, por ejemplo, un Porsche o viajar a París.
A niveles más modestos, la venta de románticas velas se dispara.
El tercermundismo en los servicios básicos logra que el neoliberalismo se desarrolle y de esta manera, el que puede permitírselo, paga 2 veces por la misma cosa: paga al pirata del generador un día y al día siguiente paga también la factura de la electricidad, que es tan alta como si el servicio se hubiera proporcionado. Y lo mejor de todo es que entre los 2 sistemas, público y privado, el resultado sigue siendo lo que podríamos calificar, por resumir, como una auténtica mierda.
Y esto durante décadas, que un sistema que funciona tan bien -para ellos- y a un coste tan reducido -para ellos- para qué lo vamos a cambiar.
Hay un último beneficio, éste psicosomático: cuando uno está a oscuras y helao en su casa, defeca simbólicamente y a gritos en la señora que dio a luz -y perdón por la luminosa expresión- a los responsables de la electricidad. O de la falta de electricidad. Y claro, eso produce un efecto similar al de aquel que se estaba ahogando y pasó otro y le dijo:
-¿Qué le pasa, alma de Dios?¿Por qué grita así?
-Es que me ahogo.
-Pues llore, hombre, que eso desahoga mucho.